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Sanidad

“La semana pasada trabajé 74 horas”: tres médicos residentes de Málaga explican por qué apoyan la huelga

Los jóvenes profesionales rechazan el nuevo Estatuto Marco impulsado por el Ministerio de Sanidad y reclaman un texto propio que limite la jornada laboral, elimine las guardias de 24 horas y mejore sus condiciones 

De izq. a dcha. David, Silvia y Emilio

De izq. a dcha. David, Silvia y Emilio / A.T.

Arancha Tejero

Arancha Tejero

Málaga

Les apasiona su profesión, pero tienen claro que no quieren ejercerla a cualquier precio. Los médicos jóvenes están liderando el apoyo a la huelga contra el Estatuto Marco impulsado por el Ministerio de Sanidad. No es casualidad: su futuro profesional dependerá del modelo que finalmente se apruebe.

David, Silvia y Emilio son médicos internos residentes (MIR) en Málaga y los tres se plantean marcharse al extranjero o pasarse a la sanidad privada si la situación no cambia. “La fuga de talento es una realidad”, afirma David Montes (28 años), que es además el vicepresidente de la Asociación MIR España. Explica que cada vez más jóvenes, ante la inestabilidad laboral y sobrecarga asistencial de la sanidad pública, contemplan abandonar el sistema, incluso aunque eso implique cobrar menos.

Los tres coinciden en que se ha producido un cambio de mentalidad en las nuevas generaciones. Mantienen la misma vocación, pero también son más conscientes del valor de su tiempo y de sus derechos laborales. “En generaciones anteriores se tenía muy integrado que había que trabajar un número de horas porque así te lo imponía la profesión. Pero nosotros percibimos que eso tiene que cambiar, que no estamos dispuestos a pasar por el mismo aro”, señala Emilio (31 años). 

Jornadas interminables

“La semana pasada trabajé 74 horas”, añade, como ejemplo de las largas y extenuantes jornadas laborales que se ven obligados a afrontar, especialmente los residentes. Lo habitual, indica, es realizar dos guardias semanales, aunque pueden llegar a hacer tres o incluso cuatro en algunas ocasiones. “El domingo vimos 30 pacientes, una barbaridad”.

Tras una guardia, les corresponde el llamado “día de saliente”, pero denuncian que no es un descanso suficiente, ya que arrastran el agotamiento de la intensa jornada que acaban de realizar. “Básicamente, pasas el día entero durmiendo, por lo que realmente el día de descanso, como tal, no lo ves”, apunta David, que compara su situación con la de otros profesionales, como los policías, que, después de realizar su turno de noche, disponen de varios días libres. “Al final es una discriminación profesional”, sostiene.

"Nosotros percibimos que eso tiene que cambiar, que no estamos dispuestos a pasar por el mismo aro”

Al regresar al hospital, la conversación suele repetirse. “¿Has conseguido descansar algo?”. Y la respuesta, también: “Nada, sigo reventado, estoy cansadísimo”, relata Emilio. “En la residencia tampoco dan mucho espacio al cansancio o a que un residente pueda encontrarse mal”, agrega Silvia (27 años), que subraya la elevada “exigencia” a la que están sometidos.

Reformar el sistema MIR

Además de las principales reivindicaciones que motivan la huelga —la creación de un Estatuto Propio, una reclasificación profesional, una jornada laboral de 35 horas, la regulación de las guardias y que las horas extraordinarias computen para la jubilación—, los médicos reclaman una mejora de las condiciones de los MIR, que consideran que se han convertido en “mano de obra barata”.

En primer lugar, exigen una mejora de las condiciones económicas y su equiparación en todo el país. “Estamos bastante por debajo del salario mínimo interprofesional”, lamenta Emilio en referencia al sueldo base. A ello se suma, según denuncia David, que en Andalucía las horas de guardia se pagan “muy por debajo” de otras comunidades autónomas. 

De izq. a dcha. David, Silvia y Emilio

De izq. a dcha. David, Silvia y Emilio / A.T.

Respetar los descansos

“Debe haber una homogeneización a nivel de todo el territorio y que el residente no tenga que depender de esa jornada complementaria para tener un sueldo digno”, argumenta el vicepresidente de la Asociación MIR España. También insiste en la necesidad de que “se respeten los descansos” y que “haya tiempo guardado para la formación”. 

“Estamos bastante por debajo del salario mínimo interprofesional”

“El residente tiene la dualidad de que su contrato es formativo y laboral, lo que hace que se aproveche eso para sobrecargar al residente”, explica David. Algunos servicios como Urgencias, añade, los sostienen los residentes. “Al menos este hospital—el Virgen de la Victoria— es totalmente residependiente”, resalta Silvia. “Ocupamos puestos estructurales cuando no debería ser así”, reconoce David, que destaca que siguen aún en formación. 

Fin de las guardias 24 horas

Otro de los aspectos clave que ha impulsado la movilización del colectivo son las guardias de 24 horas. “Tienen que acabar sí o sí”, remarca David, que las califica como “totalmente criminales” en muchas especialidades. “Estoy seguro que a un piloto no le dejarían volar más de 24 horas”, compara.

“Entramos sobre las ocho de la mañana y trabajamos hasta las dos y media. Después cogemos el relevo del pase de guardia y entramos en la guardia a las tres de la tarde, y ya no volvemos a salir hasta las ocho de la mañana del día siguiente”, detalla Emilio. 

“Además, en otros servicios obligan a los residentes a pasar planta por la mañana después de hacer la guardia, así que, al final, acabas saliendo a las once o doce de la mañana, es decir, más de 24 horas seguidas”, comenta Silvia, que critica la falta de tiempo incluso para comer. “Tienes que comer o cenar muy rápidamente. No hay tiempo de descanso: es sentarte en la consulta y empezar a ver pacientes sin parar”, agrega. 

Consecuencias para los pacientes

Las consecuencias, advierten, no son solo personales. “No puedes atender a un paciente a las tres de la mañana en las mismas condiciones que, por ejemplo, a las diez de la mañana”, defiende David, que recuerda que “no son máquinas” y que estas largas jornadas repercuten también en la seguridad del paciente. “No hace falta irse a la madrugada, a las nueve de la noche ya nos notamos enlentecidos y dudamos de lo que estamos escuchando y de lo que estamos haciendo”, puntualiza Emilio.

“No puedes atender a un paciente a las tres de la mañana en las mismas condiciones que, por ejemplo, a las diez de la mañana”

La situación se agrava a lo largo de la noche. Según la especialidad y la carga asistencial que haya, pueden llegar a dormir apenas dos horas o incluso nada. Si lo hacen, es siempre con el busca en el bolsillo y en cuestión de segundos deben estar listos para atender a un paciente o entrar a quirófano. “Las guardias son enloquecedoras”, resume Silvia. 

Para David, es fundamental que la ciudadanía entienda que “no pedimos privilegios, lo que pedimos es dignidad”. “El beneficio es para toda la sociedad, no solamente para nosotros”, añade Emilio. “Realmente la merma en la salud es tanto para los profesionales como para los ciudadanos”, concluye.

Por ello, aseguran que continuarán luchando y apoyando la huelga indefinida, que se prolongará hasta el viernes 20 de marzo y se repetirá una semana de cada mes hasta junio si no se alcanza un acuerdo con el Ministerio de Sanidad. 

Segundo día de huelga

Según la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias, el seguimiento de este segundo día de huelga en la provincia ha sido del 23,18%. Por su parte, el Sindicato Médico de Málaga (SMM), asegura también que el apoyo ha superado el 24%. Un resultado, defienden, “bastante aceptable”, teniendo en cuenta que los servicios mínimos han aumentado un 10% respecto a la convocatoria de febrero. “Lo que hemos bajado es ínfimo en comparación con lo que nos han aumentado los servicios mínimos”, afirma su presidente, Antonio Martín Noblejas. 

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