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Patrimonio

Sin corte de cinta para Neptuno y Venus: el Puerto da por estrenadas las esculturas y cumplirán seis meses el 16 de septiembre

Neptuno, Venus y los dos leones ya custodian la entrada al recinto portuario por la plaza de la Marina, pero la batalla estética, patrimonial y ciudadana sigue viva

Las estatuas de Venus y Neptuno, en el acceso al Puerto por la plaza de la Marina

Las estatuas de Venus y Neptuno, en el acceso al Puerto por la plaza de la Marina / Álex Zea

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

Sin focos, sin autoridades y sin foto oficial. El Puerto de Málaga ha optado por apagar la inauguración de las colosales estatuas de Ginés Serrán tras su instalación,sin que se haya reducido el volumen de las críticas, de modo que Neptuno y Venus arrancan ya su controvertida cuenta atrás de seis meses en la plaza de la Marina convertidos en símbolo de una batalla cultural, estética y ciudadana que no deja indiferente a nadie. Desde este lunes, cuando se retiraron las vallas, por lo que finalizaron los trabajos de acondicionamiento de las esculturas, comienza la cuenta atrás de esta exposición temporal, que cumplirá, por tanto, el 16 septiembre: seis meses.

La Autoridad Portuaria ha optado por una salida silenciosa para el monumento que más ruido ha generado en la ciudad en los últimos meses. El conjunto escultórico 'Las Columnas del Mar', del artista ceutí, se queda finalmente sin acto oficial de inauguración, una decisión pactada entre la Autoridad Portuaria y el propio autor con la intención de no echar más gasolina sobre una polémica que lleva semanas dividiendo a Málaga entre los que ven un nuevo icono urbano y los que denuncian un injerto estético impropio de ese enclave.

La clave no es solo protocolaria. La ausencia de presentación oficial cambia el foco y también el calendario: el 16 de marzo, tres días después de que concluyera la instalación del grupo, quedó fijado en la práctica como el arranque de los seis meses de exposición temporal, según fuentes del Puerto, después de que las obras quedaran ya plenamente expuestas a la vista de malagueños y visitantes.

La inauguración que nunca llegó

Durante días, una vez culminado el montaje de las piezas en la entrada por la plaza de la Marina, seguía pendiente una fecha para el estreno institucional. Al menos era la intención inicial del Puerto. Sin embargo, esa posibilidad ya ha saltado por los aires. El argumento es claro: con las esculturas ya instaladas y visibles, el Puerto entiende que un acto protocolario “no añadirá nada nuevo”, mientras Serrán sostiene que, después de todo lo ocurrido, lo mejor es que las obras “hablen por sí mismas”. La escena, por tanto, cambia de registro: sin foto oficial, sin atril y sin aplauso de autoridades.

De 25 años a solo seis meses

La historia de este proyecto viene de lejos. Serrán llevaba trabajando en él desde 2021 y la operación acabó tomando forma como una cesión a 25 años, después de que el artista asumiera los costes de producción de las piezas en sus talleres de China y el Puerto se comprometiera a sufragar la instalación: más de 70.000 euros para levantar los pedestales que sirven de base a las enormes esculturas. El conjunto se dio a conocer públicamente en 2024 y el consejo de administración de la Autoridad Portuaria lo aprobó por unanimidad el 25 de junio de 2025. Pero la contestación social reventó el plan inicial. En enero de 2026, el Puerto ya anunció que la muestra quedaría reducida a seis meses y, el 6 de marzo, un consejo extraordinario volvió a debatir el asunto y lo ratificó por mayoría, con los votos en contra de UGT y de la Subdelegación del Gobierno.

Neptuno, Venus y dos leones en el epicentro del debate

Las cifras del conjunto explican también parte de su impacto visual. Neptuno alcanza los 10,5 metros con pedestal y porta una red de pesca de bronce con pan de oro; Venus llega a los 8,5 metros y sostiene una esfera solar; a ellos se suman dos leones de casi dos metros. Las obras, valoradas en más de tres millones de euros según EFE, fueron cedidas gratuitamente, mientras que los pedestales específicos levantados para su colocación costaron en torno a 69.000-70.000 euros sufragados por la Autoridad Portuaria.

El frente cultural: “kitsch”, “grandilocuente” y en zona sensible

Si algo ha convertido esta instalación en un caso político y cultural de primer orden ha sido la reacción de buena parte del tejido cultural malagueño. La Real Academia de Bellas Artes de San Telmo cargó contra el proyecto al definirlo como un “pseudo-neoclasicismo pretencioso y grandilocuente” y de “inequívoco enganche kitsch”. Otras entidades, como la Sociedad Económica de Amigos del País, el Ateneo o el Instituto de Estudios Urbanos y Sociales, se sumaron a las críticas. El frente contrario no solo cuestiona la estética: también sostiene que el emplazamiento afecta al entorno visual y simbólico del Bien de Interés Cultural del centro histórico. La Junta de Andalucía, en cambio, ha mantenido que esa autorización no era necesaria.

Una bronca que acabó en la prensa internacional

La batalla salió hace tiempo del perímetro del Puerto. El debate llegó incluso a 'The Times', que se hizo eco de la controversia y del parecido que algunos atribuían al conjunto con superhéroes de cómic, una comparación que terminó de disparar el ruido alrededor de la obra. Málaga, mientras tanto, sigue partida en dos: hay quien se para a hacerse fotos, quien las defiende como un reclamo popular y quien las considera una estridencia incrustada en una de las postales más sensibles de la ciudad.

Seis meses para un veredicto ciudadano

La decisión de borrar la inauguración del calendario deja una imagen muy elocuente: el Puerto de Málaga ha preferido quitarle solemnidad a una obra que nunca ha dejado de estar bajo sospecha pública. Neptuno y Venus ya están ahí, gigantes, visibles y discutidos. Pero lo verdaderamente relevante desde ahora es otra cosa: el contador ya corre y 'Las Columnas del Mar' tienen fecha de caducidad desde el mismo momento en que quedaron expuestas. Seis meses para comprobar si Málaga acaba abrazando estas esculturas o si, como sostienen sus críticos, no eran un icono en potencia sino una polémica con pedestal.

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