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Educación

Un plan contra el absentismo escolar en Málaga logra que el 82% del alumnado reduzca sus faltas

El programa Drom, impulsado en el CEIP Severo Ochoa junto a Dosta y la Fundación de la Universidad Europea, consigue que casi uno de cada cinco alumnos deje de ser oficialmente absentista

Alumnos de camino al cole con sus mochilas.

Alumnos de camino al cole con sus mochilas. / L. O.

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

Lo que durante años parecía enquistado en una parte del aula empieza a moverse en la dirección contraria. Un proyecto piloto puesto en marcha en un colegio de Málaga ha conseguido reducir con claridad el absentismo escolar, mejorar la vinculación del alumnado con el centro y meter a las familias de lleno en una batalla que va mucho más allá de contar faltas. Este fenómeno empieza, por tanto, a encontrar respuestas que funcionan sobre el terreno. El proyecto Drom, impulsado por el Ayuntamiento de Málaga, la asociación Dosta y la Fundación de la Universidad Europea, ha cerrado su primer año de aplicación en el CEIP Severo Ochoa, en el distrito de Bailén-Miraflores, con un balance que invita a mirar el problema desde otra perspectiva: más acompañamiento, más trabajo directo con las familias y más conexión emocional del alumnado con la escuela. Los datos son elocuentes: el 82% del alumnado beneficiario logró reducir sus faltas de asistencia en un 50% o más, mientras que un 17,8% dejó de ser oficialmente absentista, es decir, rebajó su situación por debajo del umbral de cinco o más ausencias al mes.

La experiencia se ha desarrollado durante un año en el CEIP Severo Ochoa, con intervención directa sobre estudiantes de 2º y 5º de Primaria, aunque parte de las actividades también alcanzaron a cursos de 3º y 4º. El objetivo era claro: reforzar la asistencia regular a clase como base de la inclusión educativa y social, según ha informado el Consistorio.

El seguimiento del programa refleja, además, una mejora progresiva en la presencia del alumnado en las aulas, especialmente en una jornada delicada: los viernes, tradicionalmente el día con más ausencias.

En el grupo de 2º de Primaria, de 17 escolares, 13 redujeron el absentismo y 4 dejaron de ser absentistas. En , 10 alumnos bajaron sus faltas y uno salió oficialmente de esa situación.

Más de veinte talleres para enganchar al alumnado

La concejala delegada de Educación y Fomento del Empleo, María Paz Flores, junto con el presidente de la Fundación de la Universidad Europea, Sergio Calvo y la presidenta de la asociación Dosta, Vanessa Jiménez, han informado este miércoles sobre los resultados de la puesta en marcha de esta iniciativa, que ha sido financiada por la Fundación de la Universidad Europea.

Una de las claves del proyecto ha estado en el formato. No se ha limitado a vigilar faltas ni a reaccionar cuando el problema ya estaba desbordado. La intervención se ha apoyado en más de una veintena de talleres socioeducativos pensados para fortalecer hábitos, motivación y autoestima.

Los contenidos se organizaron en torno a tres grandes ejes: refuerzo de hábitos y aprendizaje, vinculación positiva con el centro y gestión emocional. Ahí entran dinámicas como teatro emocional, juegos de rol, actividades de organización del tiempo, experiencias cooperativas, propuestas competenciales, un Escape Room educativo o incluso la elaboración de un periódico escolar.

El programa también salió fuera del aula con iniciativas de carácter motivacional, entre ellas una visita al estadio de La Rosaleda para conocer de cerca valores asociados al esfuerzo, la constancia y la superación.

La concejala María Paz Flores, junto a Sergio Calvo y Vanessa Jiménez.

La concejala María Paz Flores, junto a Sergio Calvo y Vanessa Jiménez. / Ayuntamiento de Málaga

Las familias, pieza decisiva

Si algo subrayan los responsables del proyecto es que el absentismo escolar no se corrige solo desde el pupitre. Por eso, el trabajo con las familias ha sido uno de los pilares de Drom.

Durante el curso se organizaron desayunos-coloquio, reuniones individualizadas, seguimiento telefónico y sesiones compartidas con madres y padres para revisar rutinas, organización del tiempo y hábitos cotidianos. La intención era ajustar la intervención a la realidad concreta de cada hogar y reforzar el vínculo entre la escuela y su entorno más cercano.

Ese enfoque, además, se ha desarrollado con coordinación entre el centro educativo, los servicios sociales comunitarios del distrito y el equipo técnico del programa, con atención específica al entorno de La Corta, junto al colegio.

Mejor actitud en clase y continuidad del proyecto

Más allá de las cifras, el profesorado ha detectado una mejora en la actitud del alumnado hacia la asistencia, una mayor disposición a participar en la vida escolar y una implicación familiar más visible. Es decir, el avance no solo se mide en menos ausencias, sino también en una relación más sólida con la escuela.

Con ese balance sobre la mesa, las entidades implicadas han decidido mantener la iniciativa durante el curso 2025/2026. La nueva etapa ampliará la programación con contenidos centrados en la autonomía personal, la organización, la responsabilidad compartida y el refuerzo de la autoestima.

Un problema de fondo que exige prevención

El mensaje que deja esta experiencia es claro: frente a un fenómeno complejo como el absentismo escolar en Málaga, la respuesta más eficaz no pasa solo por detectar el incumplimiento, sino por actuar antes, con una mirada preventiva y coordinada.

En ese terreno, el proyecto Drom ha empezado a ofrecer algo que no siempre aparece en este tipo de programas: resultados medibles y una vía de intervención que, al menos en este primer ensayo, sí ha conseguido que muchos alumnos vuelvan a hacer algo tan básico como decisivo: ir a clase.

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