Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Educación

Más mujeres en FP: jóvenes malagueñas desafían estereotipos en sectores técnicos

Rosana, Estrella y Cristina estudian ciclos de FP en los que antes sólo había chicos, pero la presencia de mujeres en ciclos técnicos o STEM está aumentando. Según la Junta, ha crecido hasta un 67,7% en siete años

La malagueña Estrella Carretero estudia un ciclo de Proyecto de Obra Civil en el IES La Rosaleda.

La malagueña Estrella Carretero estudia un ciclo de Proyecto de Obra Civil en el IES La Rosaleda. / La Opinión

Susana Fernández

Susana Fernández

Málaga

Cada vez son más y tienen más claro que una mujer puede hacer el mismo trabajo que un hombre. Hay sectores en los que las oportunidades laborales son muchas y ellas quieren poder optar en las mismas condiciones que ellos. No es sólo una percepción. En Málaga hay datos y nombres: Rosana, Estrella y Cristina son tres ejemplos de alumnas de FP que cursan ciclos en los que antes sólo había chicos.

La presencia de mujeres en ciclos STEM de FP se ha incrementado un 67,6% en los últimos siete añosen Andalucía, según los datos de la Consejería de Desarrollo Educativo y FP de la Junta.

Un aumento que es especialmente significativo en Informática y Comunicaciones. En este sector, la subida ha sido del 93,01% con respecto a 2018 y en total hay 2.953 alumnas mujeres frente a las 1.530 del año 2018.

Cristina Cabello Rubio, de 23 años, estudia FP en el IES Romero Esteo de Málaga.

Cristina Cabello Rubio, de 23 años, estudia FP en el IES Romero Esteo de Málaga. / La Opinión

Cada vez más informáticas

Una de estas alumnas es la malagueña Cristina Cabello Rubio, que estudia el grado superior de FP de Administración de Servicios Informáticos en Redes.

Aunque en su clase en el IES Romero Esteo son cinco chicas frente a 25 alumnos, no considera que la Informática sea una profesión «más de chicos»: «La sociedad ha cambiado mucho, aunque puede ser que a las chicas no les llame tanto la atención como para trabajar».

Cristina, de 23 años, reconoce que no tenía claro qué quería estudiar. Empezó el Bachillerato de Artes tras la Secundaria y luego el Tecnológico. Pero fue en la Formación Profesional donde encontró su camino.

Finalmente, siguió los pasos de su padre, que trabaja como programador. El tener referentes, apuntan estas alumnas, ya sean cercanos o no, ayuda a elegir el camino educativo. Por eso, creen que es importante que haya más mujeres estudiando y trabajando en sectores que han estado copados por hombres.

Cristina Cabello Rubio estudia el grado superior de FP de Administración de Servicios Informáticos en Redes.

Cristina Cabello Rubio estudia el grado superior de FP de Administración de Servicios Informáticos en Redes. / L.O

Cristina, que está logrando matrículas de honor en este ciclo, no cree que la Informática resulte más difícil según el género: «Yo pensaba que se me daba muy mal estudiar porque sacaba malas notas y lo acababa dejando, pero al final era una falta de interés porque no sabía qué quería hacer», comenta.

En este trimestre, está de prácticas en la empresa multinacional Verisk, donde afirma que la proporción de trabajadores hombres y mujeres está muy igualada.

Cuando termine sus estudios espera acceder a un sector con muchas ofertas laborales y buenas condiciones, por lo que anima a todas las mujeres a que si les gusta, no le tengan miedo a los grados técnicos.

Cambio de tendencia

En el sector de la Informática, también se han registrado aumentos notables en el curso de FP de especialización de Grado Superior de Desarrollo de Videojuegos y Realidad Virtual. Según los datos de la Junta, han pasado de sólo 5 alumnas en 2021 a 30 en 2025.

De igual forma, las 8 mujeres que estudiaban Ciberseguridad en entornos de las tecnologías de la información son ahora 34. Unos datos que la Junta interpreta como «un cambio de la tendencia que tradicionalmente vinculaba al alumnado femenino en otro tipo de áreas de FP».

Otros estudios de FP STEM -relacionados con la Ciencia, la Tecnología, la Ingeniería y las Matemáticas- en los que las estudiantes han aumentado son los relacionados con el Transporte y el mantenimiento de vehículos.

Rosana de Molina estudia Electromécanica de Vehículos Automóviles en el IES Profesor Isidoro Sánchez.

Rosana de Molina estudia Electromécanica de Vehículos Automóviles en el IES Profesor Isidoro Sánchez. / La Opinión

Una mujer en el taller

La malagueña Rosana de Molina Ruiz, de 23 años, estudia el ciclo de FP de Técnico en Electromecánica de Vehículos Automóviles.

Su caso llama aún más la atención que el de Cristina porque no es habitual ver a una mujer en un taller de coches. Pero eso es precisamente lo que está haciendo ya, practicando y aprendiendo al lado de Sergio Camas Alcón en el taller Momo Sport de Estación de Cártama.

Unas prácticas en las que Rosana, que estudia en el IES Profesor Isidoro Sánchez, asegura que está muy contenta porque Sergio le está dejando «tocar todo y no sólo mirar».

No tenía miedo a elegir unos estudios y una profesión considerada aún territorio masculino y con pocas mujeres mecánicas. Aunque este ciclo no fue el primero que eligió. Primero pensó en algo relacionado con electricidad porque su padre es electricista y siempre le había gustado, pero le pesó la experiencia paterna respecto a un mundo en el que tampoco suele haber mujeres.

«Hace unos años no había apenas mujeres electricistas y a las que había les resultada difícil encontrar trabajo», cuenta.

Así que Rosana se decidió por un ciclo de FP de Informática, en el que por cierto eran sólo tres mujeres, pero no le terminó de gustar.

Rosana está haciendo sus prácticas en el taller de Sergio Camas en Estación de Cártama.

Rosana está haciendo sus prácticas en el taller de Sergio Camas en Estación de Cártama. / La Opinión

«Después de varios años trabajando volví a estudiar pero en algo que de verdad me gusta, porque a mi lo que me gusta es toquetear», relata.

En su clase, en primero, eran sólo dos chicas frente a 16 chicos y ahora, en segundo, son siete en total incluidas ellas dos.

«Hemos pasado sin que nos quede ninguna asignatura. Cuando estás en un sector en el que, para ser sinceros, muchas veces no te quieren, tienes que aplicarte», dice.

Sin embargo, subraya que en el instituto no hay ninguna discriminación y lo único que nota es que sus compañeros llegan con más conocimientos previos porque han trabajado antes o les han gustado los coches de siempre.

En el futuro, Rosana, que ha compaginado gran parte de sus estudios con trabajo, quiere trabajar en un taller, coger experiencia, y tal vez algún día tener su propio negocio en España o fuera.

Estrella Carretero estudia un ciclo de edificación de Obra Civil en el IES La Rosaleda de Málaga.

Estrella Carretero estudia un ciclo de edificación de Obra Civil en el IES La Rosaleda de Málaga. / La Opinión

A pie de obra

Tampoco es habitual ver a mujeres a pie de obra pero en el ciclo de Proyecto de Obra Civil que estudia Estrella Carretero Jurado hay ya los mismos alumnos que alumnas, cinco y cinco. Y el profesorado también está equilibrado.

Estrella, que estudia en el IES La Rosaleda, se matriculó en este ciclo tras hacer el bachillerato tecnológico en el instituto Miraflores de los Ángeles. Quiere hacer Arquitectura pero ha optado por la FP como paso previo hasta poder tener la nota que requiere el grado.

Ignacio Ruiz, del departamento de Edificación y Obra Civil de este instituto malagueño, afirma que la tendencia en cuanto al número de mujeres en estos ciclos de FP va cambiando: "Ahora llevamos unos años en los que en el grado medio de Obras de Interior hay igual o más chicas. En el grado superior suele haber más chicos y donde hay menos es el grado medio de Construcción".

Las alumnas suelen optar por los grados superiores de estos ciclos relacionados con la construcción, explica el docente. Pero en el medio empezaron a ser más mujeres cuando se le cambió el nombre a Obras de interior, decoración y rehabilitación, en el curso 2015/16, algo que influyó en la percepción de estos estudios.

Estrella, junto a compañeros del IES La Rosaleda de Málaga.

Estrella, junto a compañeros del IES La Rosaleda de Málaga. / La Opinión

Lo que más le gusta a Estrella Carretero de estos estudios es poder contribuir al diseño de las ciudades: «Creo que podemos cambiar el día a día de las personas, impactar sobre su vida».

Durante las prácticas de topografía ya está enfrentándose a un entorno laboral casi exclusivamente de hombres, pero dice que no ha tenido ningún problema por ello: «No he notado ningún recelo». En cambio, sí cree que a algunos hombres les cuesta, por ejemplo, recibir instrucciones de una mujer arquitecta.

Ella espera encontrar trabajo de arquitecta con facilidad, aunque sabe que a las mujeres «les queda camino para que en las obras se las vea con naturalidad».

La sociedad tiene que seguir avanzando y a las chicas, opina Estrella, les faltan referentes para sentirse capaces de estudiar ciclos técnicos como estos.

Lo que tiene claro, como Cristina y Rosana, es que chicos y chicas no tienen capacidades distintas y que unos y otros pueden hacer los mismos estudios con «esfuerzo, constancia y dedicación».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents