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Infraestructuras

Málaga eleva la presión por la falta de conexión con AVE: el pleno exige acelerar las obras y compensar a los afectados

La moción del PP y otra iniciativa de Vox salen adelante con sus votos y colocan en el centro el talud de Álora, la falta de transparencia y el impacto económico sobre turismo, comercio y empleo durante un debate plenario que mantiene abierta la herida ferroviaria que arrastra Málaga y choca con el mensaje del PSOE, que pide no sembrar alarma en plena Semana Santa

Tramo del AVE en Álora, zona en la que los desprendimientos de tierra obligaron al corte de la vía

Tramo del AVE en Álora, zona en la que los desprendimientos de tierra obligaron al corte de la vía / L.O.

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

La crisis del AVE Málaga-Madrid ya no solo se mide en retrasos, transbordos y fechas incumplidas. Este jueves se ha vuelto a reproducir en el pleno del Ayuntamiento de Málaga, que ya elevó en su última sesión de febrero la presión política por esta interrupción del tráfico tras el accidente de Adamuz y el corte de la vía en Álora por un talud que bloquea las infraestructuras, y que entonces, según se había anunciado, iba a poder reestablecerse el 23 de marzo. En la asamblea plenaria de hoy, PP y Vox han unido sus votos para exigir al Gobierno que acelere de una vez las obras de Álora, deje de marear con los plazos y responda por el golpe que, a las puertas de la Semana Santa, ya sufren hoteles, taxistas, comerciantes y viajeros.

El Consistorio ha convertido este jueves la crisis de la alta velocidad en uno de los grandes campos de batalla política. La moción del PP para reclamar la recuperación de la conexión directa con Madrid, acelerar la reparación del talud de Álora y exigir más transparencia al Ministerio de Transportes y a ADIF ha salido adelante con el respaldo de Vox. También prosperó la iniciativa de la formación de Antonio Alcázar, igualmente con los votos de populares.

La ofensiva política llega cuando la ciudad encara la Semana Santa sin recuperar todavía el enlace directo por AVE con la capital. La propia moción popular sostiene que Málaga ha perdido esa conexión por primera vez en 18 años, denuncia la opacidad del Gobierno y fija tres hitos: reapertura parcial a finales de abril, uso de ambas vías en junio y normalización a final de año, según la información trasladada por ADIF, que mantiene en su parte de red la línea de alta velocidad Antequera-Santa Ana-Málaga con el tráfico interrumpido, mientras el ministro Óscar Puente ha defendido en los últimos días que trabajan 24 horas al día con 75 personas y más de veinte máquinas y que no es posible acelerar más los trabajos.

El PP carga contra la “mala gestión” y la “falta de transparencia”

La concejala de Movilidad, Trinidad Hernández, resumió el argumentario del equipo de Gobierno en una intervención de tono duro, aunque institucional: “Es una crisis de conectividad por mala gestión, mala explicación y consecuencias gravísimas”. La edil admitió la complejidad técnica de la obra y los efectos de los temporales, pero rechazó que eso sirva de paraguas político: “Hay fenómenos meteorológicos adversos pero no son coartada para la mala gestión. ¿Y el mantenimiento dónde estaba?

Hernández sostuvo que Málaga lleva “más de dos meses sin una conexión directa de alta velocidad”, acusó al Ejecutivo de haber creado “falsa expectativa” con la venta de billetes y elevó el debate del plano de la movilidad al de la economía y la imagen exterior de la ciudad. “No solo movilidad, también economía”, dijo, antes de denunciar “falta de respeto para Málaga” por parte del ministro.

La moción del PP reclama, entre otros puntos, celeridad en las obras de Álora, un canal de comunicación estable con el Ayuntamiento, alternativas de transporte más eficaces y que se valore extender ayudas a los afectados por esta crisis de conectividad. También pide abordar un estudio hidrológico y técnico en Valle de Abdalajís para evitar que episodios similares vuelvan a repetirse.

Vox eleva la factura: “Más de 300 millones” y compensaciones urgentes

En la misma línea, aunque apretando más el acelerador político, el portavoz de Vox, Antonio Alcázar, denunció una “gestión absolutamente negligente” del Gobierno y reclamó ayudas inmediatas para los sectores golpeados por el bloqueo ferroviario. “Que Málaga esté sin alta velocidad es un impacto económico sin precedentes”, afirmó, al tiempo que ligó el problema al empleo, a la actividad comercial y a la imagen nacional e internacional de la ciudad.

La formación cifró en más de 300 millones de euros las pérdidas económicas y defendió un paquete de compensaciones urgentes. Ya a principios de marzo, Vox había reclamado públicamente ayudas, incentivos fiscales y medidas de choque por la falta de conectividad con Madrid.

El PSOE replica: “No estamos aislados” y acusa a PP y Vox de sembrar alarma

Frente a ese bloque, el PSOE trató de rebajar la temperatura. El concejal Jorge Quero agradeció que el tono del PP hubiera bajado respecto a otros episodios y defendió que el Gobierno “está poniendo todos los medios a su alcance”, con ADIF trabajando “a pleno rendimiento”. Su tesis fue clara: la reapertura “no se retrasa por decisión política, sino por garantías técnicas”.

En su segunda intervención endureció más el mensaje y acusó a PP y Vox de alimentar titulares que dañan la imagen de la ciudad. “El turista no lee los informes de ADIF, sino sus bulos”, llegó a afirmar, insistiendo en que “no estamos aislados” porque se mantienen alternativas por tren y autobús.

El argumento del PSOE enlaza con el discurso del Ministerio y de Renfe en los últimos días: el Gobierno niega que Málaga esté incomunicada y subraya que existe un plan alternativo con transbordo en autobús entre Málaga y Antequera, mientras Renfe ha anunciado para Semana Santa un refuerzo de la oferta con 51.300 plazas y hasta 15 servicios diarios, 16 en algunos domingos.

Con Málaga denuncia una “operación política”

Desde Con Málaga, Nicolás Sguiglia intentó desplazar el foco del choque partidista y cuestionó la batalla de cifras. “No es una moción sobre el AVE; es una operación política comunicativa para desgastar al Gobierno”, dijo. También calificó de “cifra absurda” los cálculos de pérdidas y reprochó a la derecha que convierta el problema ferroviario en un altavoz de catastrofismo.

En su segunda intervención, el portavoz insistió en que el debate de fondo no debería agotarse en la bronca del momento, sino en si se están haciendo las inversiones necesarias para sostener un servicio de calidad y seguro.

Vialia pone la cara al golpe económico: “Así no se puede vivir”

El momento más descarnado del debate llegó al principio, con la intervención de José Luis Aguilar, representante de los empresarios del centro comercial Vialia, en la estación María Zambrano. Su testimonio puso voz a una pérdida que ya no es abstracta ni estadística: “Perdemos entre el 50% y el 70% de ventas al mes. Así con esta losa encima no se puede vivir”.

Aguilar detalló las medidas de emergencia que ya están adoptando muchos negocios: vacaciones forzadas, no renovación de temporales, menos compra de perecederos y la amenaza cierta de regulación laboral. “No descartamos regulación o ERTE”, advirtió. Y lanzó una crítica frontal al Gobierno: “No nos preguntan. Pero sí nos cobran seguros sociales, retenciones y alquileres, como si no hubiera pasado nada”.

Su petición fue tan política como económica: que el ministro de Transportes “abra los ojos” y que la zona sea tratada como catastrófica o, al menos, se habiliten subvenciones por unas pérdidas “que no son culpa nuestra”.

Ese relato conecta con los datos que el propio PP ha incorporado a su moción: caídas de hasta el 80% en comercios de la estación, descenso del 70% en la demanda de taxis y una bajada de reservas hoteleras de alrededor del 30% hasta finales de abril. Otros medios locales y nacionales han venido reflejando también el desplome de actividad en Vialia y el deterioro de las reservas turísticas conforme se acerca la Semana Santa.

Una crisis que viene de lejos: Adamuz, Álora y una red bajo sospecha

El pleno de este jueves no nace de la nada. Málaga ya elevó la presión política en febrero tras el accidente de Adamuz, ocurrido el 18 de enero, que dejó 46 fallecidos y más de un centenar y medio de heridos. Cuando la ciudad aún esperaba recuperar la normalidad, el 4 de febrero se produjo el desprendimiento del talud en Álora, el episodio que remató el aislamiento ferroviario directo con Madrid. Desde entonces, la controversia ha crecido a medida que se acumulaban los retrasos, las dudas sobre los plazos y el cruce de acusaciones entre el Gobierno, la Junta, el PP y el sector turístico.

La moción del PP enlaza además este problema con otras incidencias recientes en la línea, como las filtraciones y afecciones registradas en 2025 en el túnel de Valle de Abdalajís, para defender que el problema no es solo el talud de Álora, sino el estado y mantenimiento de la infraestructura ferroviaria en su conjunto.

El pleno aprueba, pero el problema sigue en la vía

La votación deja una foto política nítida: PP y Vox cierran filas para presionar al Ejecutivo central; PSOE acusa a ambos de inflar el problema; Con Málaga denuncia una maniobra de desgaste. Pero, por encima del ruido, queda una certeza incómoda para la ciudad: Málaga afronta una de sus semanas más sensibles del calendario sin recuperar el AVE directo con Madrid. Y eso, más allá del cruce de reproches, ya tiene traducción concreta en reservas hoteleras: la falta de AVE desploma de media un 26% las reservas hoteleras en Semana Santa y apunta a pérdidas millonarias, según los empresarios turísticos de Málaga, que temen un trasvase de viajeros a otros destinos, mientras que la patronal hotelera reporta una caída en la demanda y ajustes de precios.

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