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Callejeando por Málaga

El Mercado de Bailén: un emblema de Málaga que busca adaptarse y renovarse

El Mercado de Bailén, fundado en 1964, en Málaga, enfrenta desafíos por reformas fallidas, la competencia de supermercados y la falta de aparcamiento, pero resiste gracias a su tradición y fidelidad vecinal

Mercado de Bailén

Mercado de Bailén / Aroha Moreno

Aroha Moreno

En pleno corazón del barrio de Miraflores, subiendo la emblemática en la calle Pelayo, rodeada de una plaza con vistosos árboles y junto a la casa hermandad de la cofradía del Cautivo y la Virgen de la Trinidad, se encuentra el Mercado de Bailén. Este comercio histórico surgió en 1964 y es uno de los tres mercados municipales más grandes de Málaga capital. Fue pionero en traer la magia de la Navidad con su decoración, el primero en tener un sorteo de lotería de Navidad y el primero en ofrecer aparcamiento en sus alrededores. Con esencia de barrio y paredes llenas de esfuerzo, trabajo y motivación, la cercanía de sus comerciantes ilumina el ambiente y reafirma el sentido local. 

Reformas recientes

Debido a la relevancia de este mercado en su entorno, recientemente se ha hecho una inversión de tres millones de euros. Sin embargo, no todos los cambios son positivos ya que esta situación ha derivado en el cierre de múltiples establecimientos durante las obras, que se vieron forzados a cerrar por la incapacidad de afrontar la caída en las ventas durante los trabajos. 

José, dueño de la carnicería 'Carlos, Gertrudis e hijos', explica que a pesar de haber sido cambiado hace solamente cuatro meses, “el suelo está hecho escombros”. Afirma que el tratamiento que se le dio permite la aparición de grietas debido a la humedad. A su vez, asegura que la rampa principal “se rompe por minutos”, debido al elevado peso de sus carretas de descarga. Según él, "las cosas de palacio van despacio".

Un trabajador corrobora que existe una diferencia de ayuda hacia este mercado con respecto al Mercado de Atarazanas. Cree que puede ser por la afluencia de turistas que tiene añadido a su localización, en el centro de Málaga. Comenta que la reforma “es solo un lavado de imagen de la fachada, pura estética”. 

Rampa de acceso destrozada a pesar de las reformas recientes

Rampa de acceso destrozada a pesar de las reformas recientes / Aroha Moreno

Fidelización afectada por las cadenas de supermercado

Con la incorporación de nuevas grandes cadenas de supermercados, surge una preocupación por las ventas. Varios dependientes indican que la llegada de estos negocios ha supuesto una notoria pérdida económica. Remarcan que la fidelidad de los clientes y el aspecto generacional ha sido un factor clave en su supervivencia.

Han tenido que adaptarse a nuevos tipos de compradores y tecnologías para poder seguir hacia delante. Por ejemplo, muchas personas que no pueden hacer su compra semanal en días de diario por cuestiones laborales, recurren a encargos. También optan por acudir los sábados, siendo este el día más concurrido y beneficioso. En una rutina caótica y con tiempo limitado, perdura la esencia de barrio, los productos frescos y el contacto humano. 

Productos frescos en el Mercado de Bailén

Productos frescos en el Mercado de Bailén / Aroha Moreno

Falta de aparcamiento

Sumado al tránsito peatonal, es necesario atraer a personas externas del barrio. La zona contaba con aparcamiento junto al mercado. Sin embargo, este cerró, pasando a ser propiedad del Ayuntamiento. El propietario de “Alejandro charcutería” destaca la importancia de la reapertura del aparcamiento cercano. “El aparcamiento es necesario. Actualmente, nos han dado un mes de plazo para mirar la situación y estamos a la espera, pero no pinta bien”. 

El mercado depende de personas leales y recurrentes, pero también necesita la llegada de nuevos clientes que expandan a través del boca a boca la existencia del mismo. Las antiguas generaciones van falleciendo y los jóvenes buscan la facilidad y comodidad en su ocupada agenda, por lo que la idea de recordar el contacto directo es esencial para este comercio.

Su antigüedad y su tradición, convierten al Mercado de Bailén en un lugar emblemático en la ciudad. Transmite "el sudor y lágrimas" de sus comerciantes y representa la vida de barrio que identifica a Málaga.

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