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Mirando atrás

Jesús Castellanos: el inolvidable cofrade todoterreno

La Revista La Saeta homenajeó el pasado otoño al cofrade de Dolores del Puente Jesús Castellanos, con un libro coordinado por Andrés Camino que recoge las mil y una facetas de uno de los grandes nombres en la Historia de la Semana Santa de Málaga

Presentación del primer libro de la Colección ‘La Saeta’ Libros Cofrades en 2001, en la capilla del Cristo del Perdón, con Andrés Camino y Jesús Castellanos.

Presentación del primer libro de la Colección ‘La Saeta’ Libros Cofrades en 2001, en la capilla del Cristo del Perdón, con Andrés Camino y Jesús Castellanos. / Archivo Revista La Saeta-Daniel González

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Unos lo verán como una mera casualidad; otros, como un guiño de las alturas; pero como recuerda Andrés Camino director de la revista La Saeta, acababa de imprimir el pdf recibido del nuevo libro homenaje a Jesús Castellanos (1953-2012), dirigido y coordinado por él, cuando, camino de casa con su mujer «llegando a la plaza de Arriola me da por mirar y veo la capilla de Dolores del Puente abierta».

Allí se dirigieron y se encontraron con Marina, una responsable de la cofradía del Lunes Santo. «¿A qué no sabes lo que llevo aquí?, le enseñé el libro y lo pusimos delante de la Virgen, en la misma capilla. Allí están las cenizas de Jesús Castellanos. No fue una cosa concebida ni preparada», remarca.

Portada del libro homenaje a Jesús Castellanos.

Portada del libro homenaje a Jesús Castellanos. / L.O.

El libro, que se presentó oficialmente en la capilla del Cristo del Perdón en Santo Domingo el pasado noviembre, ha podido adquirirse con La Saeta de Otoño y lleva por título ‘Jesús Castellanos. Historiador, artista y figura de la Semana Santa de Málaga’. Se trata del número 28 de la Colección ‘La Saeta’ Libros Cofrades, creada en 2001 por el propio Castellanos.

El título, cuenta Andrés Camino, fue sugerido por Juan Antonio Sánchez López, catedrático de Bellas Artes de la UMA, colaborador de La Opinión y uno de los coautores del libro junto con Alfonso Asensio, el padre Alfonso Crespo, Elías de Mateo, Alberto Jesús Palomo y Miguel Ángel Vargas. Como detalla Andrés Camino, un requisito para escoger al elenco de autores ha sido que hubieran conocido en vida a Jesús Castellanos.

Presentación del libro de Jesús Castellanos, en la capilla del Cristo del Perdón, en Santo Domingo.

Presentación del libro de Jesús Castellanos, en la capilla del Cristo del Perdón, en Santo Domingo. / L.O.

Navarro, Baena Gómez y Jesús Castellanos

La obra quiere ser un homenaje a quien para el propio director de La Saeta ha sido uno de los personajes más influyentes en la Historia de la Semana Santa de Málaga, después de Enrique Navarro y Antonio Baena Gómez. Y como destaca, «creo que Jesús Castellanos merecía un libro, porque Enrique Navarro y Antonio Baena Gómez ya tienen el suyo».

El libro cuenta además con fotografías familiares aportadas por su hermano, Victoriano Castellanos, quien, con el paso del tiempo, ha ido conociendo el gran papel jugado por su hermano.

El pequeño Jesús Castellanos con sus padres, Victoriano y María Jesús, y su hermano Victoriano.

El pequeño Jesús Castellanos con sus padres, Victoriano y María Jesús, y su hermano Victoriano. / Colección Victoriano Castellanos

«Victoriano me decía de su hermano que se ponía en un papel, o en una servilleta a hacer bocetos; pero que jamás tuvo conciencia de lo que significaba Jesús en la Semana Santa de Málaga», comenta Andrés Camino.

Todoterreno y generoso

Pese a que murió con solo 58 años, la huella que ha dejado puede calibrarse en este libro, que lo presenta como un cofrade todoterreno, generoso y desinteresado, un auténtico «hombre del Renacimiento» capaz de abarcar los saberes más diversos, como escribe Elías de Mateo.

Porque este malagueño del 53, aunque de profesión fuera profesor de Historia de la Medicina en la UMA, tuvo como pilar de su existencia la vida cofrade en todas sus manifestaciones.

Jesús Castellanos, en su etapa universitaria, con la profesora de Bioestadística Maite Lamata y su mentor, Juan Luis Carrillo Martos, en el Hospital Civil en 1978.

Jesús Castellanos, en su etapa universitaria, con la profesora de Bioestadística Maite Lamata y su mentor, Juan Luis Carrillo Martos, en el Hospital Civil en 1978. / Archivo Particular

Ligado por tradición familiar a la Humillación, pues su padre formó parte durante años de la junta de gobierno, llegaría a presidir su gestora. Pero su gran papel fue el de refundador de Dolores del Puente y gran impulsor de la cofradía, a la que dedicó su vida.

Las fotografías de los años 80 y 90 lo muestran manos a la obra, subido a andamios para recuperar la capilla de Nuestra Señora de los Dolores o dando forma a las esculturas de la capilla del Cristo del Perdón.

Jesús Castellanos, manos a la obra en la capilla de Nuestra Señora de los Dolores, en 1994.

Jesús Castellanos, manos a la obra en la capilla de Nuestra Señora de los Dolores, en 1994. / Archivo Dolores del Puente

Porque quien fuera hermano mayor de Dolores del Puente durante 16 años fue un artista multidisciplinar. De hecho, de sus manos salieron diseños de tronos, coronas, incensiarios, programas iconográficos, retablos... pero también pinturas e ilustraciones para libros, el diseño del traje de Gaspar en la Cabalgata de Reyes, sin olvidar sus altares efímeros para el Corpus Christi. Además, contribuyó como pocos a la investigación de la Historia de la Semana Santa.

Jesús Castellanos en 1998, con un grupo de hermanos en el último ‘tinglao’ de Dolores del Puente en El Perchel.

Jesús Castellanos en 1998, con un grupo de hermanos en el último ‘tinglao’ de Dolores del Puente en El Perchel. / Archivo Dolores del Puente

Agrupación de Cofradías

Otra parcela en la que resaltó fue en la Agrupación de Cofradías de Málaga. Además de terminar dirigiendo la revista ‘La Saeta’ y de diseñar el trono de María, Reina de los Cielos, casi desde la incorporación de su cofradía a la Agrupación, en 1987, se integra en la Comisión de San Julián para hacer posible el acondicionamiento de la nueva sede de todos los cofrades malagueños.

Su participación sería decisiva, porque diseñó el retablo de la Iglesia de San Julián, entre otras aportaciones.

Jesús Castellanos fue el pregonero del año 2000.

Jesús Castellanos fue el pregonero del año 2000. / Archivo Agrupación de Cofradías

En la nueva sede, llevaría a cabo exposiciones y haría realidad uno de sus proyectos más ilusionantes: el Museo de las Cofradías, que pudo ver inaugurado el 4 de marzo de 2010.

Por desgracia, recoge la publicación, tras su muerte este espacio perdería su carácter de museo, aunque lleve su nombre. Para Andrés Camino, «es una asignatura pendiente que tiene la Agrupación».

Pese a contar con detractores, el coordinador del libro resalta que, sin embargo, «por la cantidad de amigos que tenía Jesús Castellanos ganaba por goleada». Su fallecimiento en 2012, festividad de la titular de la Agrupación, no ha hecho sino acrecentar el inmenso legado de un cofrade inolvidable. El libro sobre su vida y amplísima obra es una de las maneras que los cofrades de Málaga tienen de darle las gracias por tanto.

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