Depósitos bancarios
El efecto "cautela" deja un nuevo máximo de ahorro de familias y empresas en Málaga entre la incertidumbre económica global
Supera los 37.100 millones, un 50% más que en la era preCovid, impulsados por el contexto geopolítico, el buen momento laboral y el ahorro "embalsado" para vivienda - La inflación, gran amenaza "corrosiva"

Viandantes en la calle Larios de Málaga. / ÁLEX ZEA
Las familias y empresas malagueñas siguen acumulando máximos históricos de ahorro en depósitos bancarios en un fenómeno que los expertos atribuyen a diversos factores, entre ellos el denominado «efecto cautela» que caracteriza a las situaciones de incertidumbre económica global, como viene sucediendo en los últimos años con el actual escenario geopolítico. El sector privado de la provincia tiene ingresado en sus cuentas bancarias algo más de 37.100 millones de euros a cierre de 2025, según las últimas cifras del Banco de España. El volumen supera en un 3,5% al que se registraba a finales del año anterior y en casi un 50% al de finales de 2019, justo antes del estallido del Covid. El aumento, en números reales, ha sido de 12.290 millones en los últimos seis años.
La pandemia abrió en marzo de 2020 una etapa en la que, de inicio, la declaración del estado de alarma congeló buena parte del consumo (sobre todo el vinculado al ocio) y mantuvo a familias y las empresas, en los meses siguientes, en posiciones de gasto muy prudentes, en parte porque no hubo ocasiones de gasto extra (por ejemplo, las vacaciones). Todo eso motivó que el volumen de dinero que familias y pymes tenían ingresado aumentara mucho durante 2020 y 2021. El ritmo de subida aflojó a partir de 2022, cuando terminaron las restricciones del Covid, aunque la bolsa de ahorro extra en depósitos persiste desde entonces, amparada también por el buen comportamiento general del empleo y, en el caso de Málaga, por el aumento de población residente.
El Colegio de Economistas de Málaga vincula toda esta dinámica a diversas cuestiones. Por un lado, a la «cautela» imperante entre ciudadanos y empresas ante un contexto general «bastante incierto» que lleva a una moderación tanto en el consumo (en el caso de los particulares) y de las inversiones (en lo relativo a las pymes). Otro factor que explicaría este incremento en el volumen de depósitos bancarios sería, según los economistas, que actualmente no hay alternativas «suficientemente atractivas» de inversión para los ahorradores. La inversión más clara hasta ahora para aquellos que disponían de capital suficiente en el banco venía siendo la vivienda, pero los altísimos precios del ladrillo han provocado que sean menos los que tienen capacidad para decidirse a acometer un gasto de esta magnitud.
«Se está vendiendo mucha vivienda en el caso de personas que tienen la necesidad perentoria de adquirirla para entrar a vivir en ella, pero al mismo tiempo hay muchos potenciales compradores que tiene el dinero y no compran porque ni con ese ahorro les llega o porque consideran que no es el momento adecuado en este contexto de altísimos precios. Hay una demanda embalsada. Con los precios actuales se ha puesto imposible. Muy poca gente compra para invertir, es como meterse en Bolsa cuando el mercado está alto», explica el decano de los economistas malagueños, Manuel Méndez.
La cuestión es además, según vienen advirtiendo tanto el Colegio como el propio sector constructor y promotor, que no se espera una contención en la subida de precios de los pisos a corto y medio plazo, ya que la oferta actual de viviendas sigue siendo inferior a la demanda, sobre todo en lugares de corte turístico como Málaga.
La inflación sigue al acecho
Por otro lado, la situación general de incertidumbre motivada tanto por el contexto internacional (conflictos bélicos encadenados e inestabilidad política) y nacional (ausencia de Presupuestos Generales del Estado) hace que la inversión privada no esté en su mejor momento. El ahorro «amarrado» por «cautela» de las familias y empresas sigue así en niveles máximos ¿Cuál es el problema de tener tanto ahorro embolsado? Que una escalada de la inflación como la sucedida en 2022 y 2023 tras el estallido de la guerra de Ucrania o como la que se espera ahora de nuevo en este 2026, motivada por la guerra de Irán y la subida del precio del petróleo, puede devaluar el dinero que el sector privado guarda en depósitos.
De hecho, el Banco de España acaba de advertir estos días de que, en el peor escenario (que el conflicto bélico se alargue durante varios meses), la inflación podría escalar al 5,9% este año y situarse en el 3,2% en 2027.
«La economía va bien en números macro, pero las familias siguen teniendo un problema. La capacidad adquisitiva de los españoles se ha reducido desde hace unos años con la escalada de la inflación que hubo en 2022 y 2023 por la guerra de Ucrania. Y la incertidumbre ha seguido siendo muy grande: hemos tenido la guerra de Gaza, y también con todo lo que nos viene ahora con la guerra de Irán y la subida de los precios del petróleo. Los sueldos han subido, pero no tanto como la inflación. Hay muchos problemas de fondo. La población, a nivel de consumo, está en modo cautela. La gente quiere tener su colchón de dinero, aunque ahora mismo, financieramente, tampoco es la mejor opción, porque con la inflación se va a comer parte de su valor», expone Méndez.
La cuenta corriente, el plazo fijo o los fondos de inversión son así, según el decano, los instrumentos de ahorro que más se ajustan al perfil del ahorrador particular medio (cuyo corte es de poca propensión al riesgo), sin que las remuneraciones en interés sean, en ninguno de los casos, mayores que los se viene comiendo el actual ritmo de subida del coste de la vida. Y los bonos soberanos estatales, habituales activos refugio, también han moderado algo su rentabilidad debido a que la coyuntura económica y geopolítica han generado volatilidad.
Un ahorro «temeroso»
Su análisis es compartido por el presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas, el malagueño Antonio Pedraza, que considera que existe «mucha precaución» en el sector privado en cuanto al gasto.
«El ahorro, de alguna forma, se está preservando para lo que viene. Es un ahorro cauteloso, temeroso. Está sucediendo lo mismo en Europa. En España, la tasa de ahorro ronda el 12%, cuando siempre ha estado en el 9%. Eso está ocurriendo, entre otras cosas, porque hay un ahorro detenido en vivienda, a espera de que se contengan o bajen los precios (algo que no va a suceder). Y en el caso de las empresas, hay muchas decisiones de inversión paradas, a la espera de cómo se mueva la economía. El sentir general es: ‘Ante lo que pueda pasar y la situación como se ha puesto, yo ahorro’», opina.

Imagen de archivo de una persona con una calculadora / JCYL - Archivo
Del carro de la inversión en España quien está tirando algo más en los últimos tiempos es el sector público, según Pedraza, que achaca esta dinámica a la ejecución de los Fondos Next Generation. Otro elemento a favor, señala este experto, es que España sigue manteniendo como país una prima de riesgo «muy baja», lo que indica que sigue siendo considerada un destino «seguro» para el inversor internacional.
Pedraza, también vicedecano en el Colegio de Economistas de Málaga, coincide en que la inflación es el gran enemigo del ahorro guardado en el banco debido a su efecto de «corrosión» sobre el valor real del dinero pero reconoce que, para el perfil del ahorrador español (poco dado al riesgo) «no hay ahora mismo opciones mucho más atractivas».
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