Sanidad
¿Por qué algunas personas sufren reacciones al ibuprofeno o la aspirina? Investigadores de Málaga lo revelan
Un estudio identifica por primera vez la base genética que conecta la alergia a los ácaros con la aparición de urticaria o hinchazón en labios y párpados tras tomar antiinflamatorios

Equipo de investigadores de Málaga detrás del estudio. / L.O.

Un gesto tan cotidiano como tomar una aspirina o un ibuprofeno puede provocar en algunas personas una reacción con ronchas en la piel o hinchazón en labios y párpados. Ahora, un equipo de investigadores malagueños ha demostrado que esta respuesta no es casualidad, sino que está relacionada con un vínculo genético entre la alergia a los ácaros y la hipersensibilidad a estos antiinflamatorios.
Se trata de un paso clave para avanzar hacia la medicina de precisión y tratamientos más personalizados en el futuro, permitiendo que los médicos identifiquen de antemano a las personas con mayor riesgo genético de tener reacciones a estos fármacos antes de recetarlos.
Detrás de este estudio, que analiza el papel de los factores genéticos en este tipo de reacciones, se encuentra como autora principal Isabel María Jiménez Sánchez, investigadora P-FIS, y ha sido liderado por José Antonio Cornejo García, investigador senior del Programa Nicolás Monardes.
Ambos investigadores pertenecen al ‘Grupo de Enfermedades Alérgicas a Fármacos y Alérgenos’ de IBIMA, del que son responsables María José Torres Jaén, jefa de la Unidad de Gestión Clínica de Alergología del Hospital Regional Universitario de Málaga y catedrática de Medicina de la Universidad de Málaga, y Cristobalina Mayorga Mayorga, investigadora senior del Programa Nicolás Monardes.
Reacción a los antiinflamatorios
Los autores del estudio recuerdan que los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ibuprofeno, se encuentran entre los medicamentos más consumidos en todo el mundo y, al mismo tiempo, son la principal causa de hipersensibilidad a fármacos. La reacción más frecuente, detallan, es la aparición repentina de ronchas en la piel (urticaria) o hinchazón, especialmente en labios y párpados (angioedema).
Ante este contexto, se propusieron entender las causas por las que estas reacciones son más comunes en personas con una alergia previa. En concreto, muchos de estos pacientes son alérgicos a elementos presentes en el medio ambiente como son los ácaros del polvo doméstico.
Vínculo genético
“Comprender qué factores genéticos están detrás de esta asociación permitirá avanzar hacia diagnósticos más precisos y tratamientos más personalizados en el futuro”, subrayan los investigadores.
Según explica IBIMA en un comunicado, aunque era conocido que un porcentaje “muy alto” de personas que presentan reacciones a estos antiinflamatorios son también alérgicas a ácaros, hasta ahora no se había estudiado en detalle qué genes concretos estaban implicados en esa relación.
Por ello, el equipo de investigadores decidió analizar el ADN de 1.240 personas para buscar pequeñas variaciones genéticas en genes relacionados con el sistema inmunitario. Y encontraron una pista clave: determinadas variantes en dos genes relacionados con la alergia a ácaros (IL4RA y FCER1A) aumentan de forma significativa el riesgo de sufrir urticaria a AINEs.
1.240 personas estudiadas
“Este hallazgo permite demostrar por primera vez a nivel molecular que existe una conexión directa entre la predisposición genética a la alergia común y el riesgo de sufrir reacciones de hipersensibilidad a AINEs”, destacan los autores. En otras palabras: algunas personas no reaccionan a estos fármacos por casualidad, sino porque su sistema inmunitario está genéticamente más predispuesto a hacerlo.
Para asegurar que los resultados fueran sólidos y fiables, la investigación se desarrolló en dos fases independientes. Primero se estudiaron pacientes atendidos en la Unidad de Alergia del Hospital Regional de Málaga, y, después, los hallazgos se confirmaron en un segundo grupo de pacientes del Hospital Clínic de Barcelona. “Este doble análisis refuerza la validez de los resultados”, señalan desde IBIMA.
Además, los investigadores comprobaron que las personas portadoras de estas variantes genéticas no solo tenían más riesgo de sufrir urticaria tras tomar antiinflamatorios, “sino que además presentaban niveles más altos de inmunoglobulina E (IgE), el anticuerpo clave de las reacciones alérgicas, y de IgE específica para los ácaros”.
Como destacan desde IBIMA, este hallazgo supone “un paso importante” hacia la medicina de precisión, ya que permite identificar de antemano qué pacientes tienen mayor riesgo genético y, por lo tanto, tomar decisiones “más seguras y personalizadas” antes de prescribir determinados fármacos.
El estudio ha sido financiado por el Instituto de Salud Carlos III y la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, y ha sido publicado y seleccionado como ‘Editor´ choice’ en la revista ‘Journal of Allergy and Clinical Immunology’.
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