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Investigación

Rafael Esteve revela los enigmas del trono del Cristo de la Expiración tras 19 años de investigación

El economista malagueño publica un libro en el que desentraña los símbolos del trono de Santísimo Cristo de la Expiración, fruto de 19 años de trabajo. Para el investigador, el diseñador del trono, el padre Félix Granda, dejó una obra impregnada de riquísima simbología medieval para desplegar el mensaje teológico de la Pasión de Jesús.

Rafael Esteve Secall, con su libro de investigación sobre el trono de la Expiración.

Rafael Esteve Secall, con su libro de investigación sobre el trono de la Expiración. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Con la minuciosidad de un entomólogo que examina centímetro a centímetro un palmo de tierra en busca de vida en su mínima expresión, Rafael Esteve Secall ha hecho lo propio con la exuberante y maravillosa decoración del trono del Santísimo Cristo de la Expiración.

El resultado, tras 19 años de investigaciones y el apoyo de 400 citas bibliográficas, lleva por título ‘Los enigmas desvelados del trono de la Expiración. Simbolismo y grutescos en la Semana Santa de Málaga’, que le acaba de editar la propia archicofradía del Miércoles Santo.

El trono del titular de la Archicofradía de la Expiración, en una imagen de 2015.

El trono de la Expiración, en una imagen de 2015. / Gregorio Torres

«De pequeño, la sobriedad y elegancia de este trono siempre me llamó la atención», comenta a La Opinión de la gran obra del sacerdote asturiano Félix Granda, realizada entre 1941 y 1944.

Como explica, aunque comenzó con las investigaciones en 2007, el impulso lo dio pocos años después, con motivo del hermanamiento del Cristo de la Expiración y el del Nazareno del Paso, realizados por el mismo escultor, Mariano Benlliure.

Rafael Esteve, que es hermano de la Esperanza y desde hace poco, también de la Expiración, confiesa que lo que le sorprende «es que nadie haya visto esto en los 80 años que tiene el trono».

Rafael Esteve muestra los mensajes en los grutescos del trono.

Rafael Esteve muestra los mensajes en los grutescos del trono. / A.V.

Y lo que ofrece y detalla en el libro es una riquísima simbología medieval porque Félix Granda, «se consideraba como el maestro de un taller medieval; él mismo dice que no es un artista, sino un decorador, y lo que hace es todo porque el Señor se lo está mandando», señala. Por eso, está convencido de que el religioso asturiano tuvo que tener mucho contacto con el fraile benedictino Ramiro de Pinedo, «que hizo el primer estudio del simbolismo del románico en España».

Los mascarones de dos caras

Por todo ello, en el libro conviven bestiarios medievales, decoración vegetal y mitología con arcángeles, cartelas, mascarones, tondos, frisos y capiteles, sin olvidar la decoración geométrica.

Y así, con respecto a los mascarones que aparecen en el trono, uno de los cuales es la portada del libro, cuatro de ellos son, en realidad, cuatro personajes fundamentales en la Pasión de Jesús: Herodes, Caifás, Pilatos y el propio Jesús; con la particularidad de que aparecen de nuevo en la parte trasera del trono, esta vez, reaccionando de forma distinta tras la muerte y entierro de Cristo.

De arriba a abajo, los mascarones de la Expiración con los rostros de Herodes, Caifás, Pilatos y Jesús.

De arriba a abajo, los mascarones de la Expiración con los rostros de Herodes, Caifás, Pilatos y Jesús. / Alejandro Valle

Como resalta el investigador, Granda emplea estos mascarones, enmarcados en pergaminos para hacer referencia a la historia bíblica, y su origen hay que buscarlo «en las máscaras del teatro griego».

Pero como explica, son innumerables los detalles que van desgranando la Pasión de Jesús, de ahí que en el trono aparezcan también José de Arimatea, San Juan, Nicodemo y hasta el demonio. Pero también símbolos como la flor de lis, que identifica a Cristo, «y en los marcos de las placas del Antiguo Testamento la flor de lis está cerrada; mientras que en las del Nuevo Testamento la flor de lis está abierta».

Parte trasera del trono de la Expiración.

Parte trasera del trono de la Expiración. / GREGORIO TORRES

Estrellas, espirales, círculos, cuadrados, hojas de acanto, cruces, frutos, Cristo en la cruz como árbol de la vida... el caudal de símbolos es ingente. De hecho, Rafael Esteve ha llegado a interpretar los grutescos, la prolija decoración del trono, de la que ha extraído varias conversaciones durante la Pasión de Jesús.

En este largo camino, el investigador, que es economista, reconoce que se ha tenido que «empapar» de todo este universo artístico y además, ha estudiado tres años de Teología. Con su aportación, y dado que Félix Granda no dio muchas pistas sobre su obra, el trono del Cristo de la Expiración despliega por fin su rico mensaje teológico.

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