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Día Mundial del Autismo

"La Semana Santa malagueña dista mucho de ser inclusiva"

Según Autismo Sur, ya son más de 20.000 personas con autismo e hipersensibilidad auditiva en la ciudad y muchas de ellas luchan contra el bullicio y el jolgorio para disfrutar del cortejo

Óscar, el pequeño con TEA que procesiona en Semana Santa con cascos insonorizados

Óscar, el pequeño con TEA que procesiona en Semana Santa con cascos insonorizados / L.O

Gloria Pérez

Gloria Pérez

Málaga

Óscar viste de nazareno cada Semana Santa. Por sus venas recorren saetas y redobles de tambores. Apenas era un bebé cuando comenzó a procesionar acompañado de su madre. Pero este año ya no ha podido participar en el cortejo. La falta de adaptación del evento a las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) e hipersensibilidad auditiva se lo impide. Esta vez, el pequeño verá buena parte de los pasos por la tele.

La historia de Óscar no es un caso aislado. En Andalucía ya hay más de 100.000 las personas con autismo. En la provincia de Málaga, más de 20.000, según cifras facilitadas por la Asociación Autismo Sur. Con motivo del Día Mundial de la concienciación sobre el Autismo, que coincidió este año con el pasado Jueves Santo, La Opinión ha recogido el testimonio de Óscar contado a través de las palabras de Rocío, su madre.

Óscar viendo al Cristo de Mena en primera fila esta Semana Santa

Óscar viendo la guardia del Cristo de Mena en primera fila con sus cascos insonorizados esta Semana Santa / L.O

"Mi hijo ha salido siempre conmigo desde que era un bebé, pero con los años comenzó a aumentar mucho su sensibilidad auditiva, y no nos quedó más remedio que ofrecerle los cascos de insonorización para que pudiera sobrellevarlo", relata Rocío. Óscar ha decidido no participar esta vez en el pasacalles ya que, aunque los cascos le reducen algo de ruido, "no lo hacen del todo".

Aun así, no solo se trata del ruido. Son muchos los estímulos que complican la visita de Óscar al centro durante estos días: los olores, las aglomeraciones y hasta la antipatía de algunos hace que la Semana Santa se convierta para él en una constante "cuesta arriba". Luciano Alonso, presidente de Autismo Sur, asegura que en muchas ocasiones es "casi imposible" que las personas con autismo puedan disfrutar de estas fechas.

Calles en silencio

Óscar no puede emocionarse con la Virgen del Rocío como un niño cualquiera. Tampoco con El Rico, ni con el Cristo de Mena. Aunque sí pudo hacerlo el pasado Domingo de Ramos durante la salida de la Pollinica. La cofradía cumple este año un lustro dedicando un pequeño tramo de su recorrido al silencio y, por consiguiente, a quienes tienen autismo o hipersensibilidad auditiva. El pequeño es el protagonista del cartel de este año.

Luciano Alonso asegura que cada vez son más las cofradías que se unen cada año al tramo inclusivo. "Cuando se enteraron de la iniciativa se sumó el Cautivo, La Paloma, San Luciano, Monte Calvario, Humilidad y Prendimiento", asegura

Ni sillas ni asientos reservados a la movilidad reducida

Rocío y su pareja buscan cada año la manera de que Óscar pueda disfrutar de la Semana Santa. Lo acercan al centro los días "menos agresivos" para él porque, como otras tantas familias malagueñas, no pueden costearse la comodidad de una silla o un balcón, algo que, sin duda, "sería lo más cómodo para él".

"Solemos huir de lo que es la semana santa de a pie de toda la vida ya que lleva muy mal las esperas. He preguntado al Ayuntamiento por la zona de movilidad reducida ya que mi hijo la tiene precisamente porque no aguanta dar vueltas para aparcar, pero creo que no está entre las opciones que contemplan, tiene que tener discapacidad física asociada", se lamenta Rocío.

La semana Santa malagueña dista mucho de ser inclusiva, y más aún con el aumento de sillas del recorrido oficial y el bloqueo de la mayoría de las calles del centro

La mamá de Óscar asegura que no hay preferencia "ninguna" para las personas TEA en la entrada a las Casas Hermandades. "Me acerqué a la puerta a preguntar para evitar estar una hora de reloj esperando para ver dos minutos del cambio de guardia del Cristo de Mena pero me confirmaron que teníamos que esperar", explica.

Una ruta alternativa a la tradicional

Óscar

Óscar comprando limones cascaruos y canadú. / L.O

Cuando la vida les complica la posibilidad disfrutar de la Semana Santa, ellos buscan la manera de jugar al despiste: "Nuestro truco es hacerlo al revés que la gente. Nosotros subimos por el bosque mágico, y bajamos desde el calvario por la ruta que todo el mundo suele subir". De esta manera, Óscar también puede disfrutar de los limones cascaruos o del canadú como el resto de niños.

Una lucha por la inclusión

La familia de Óscar no pierde la esperanza: "Nos encantaría que nuestros pequeños viviesen la Semana Santa que vivimos nosotros cuando también lo éramos, pero por desgracia por las limitaciones de mi hijo y la nula accesibilidad que tiene Málaga en los últimos años, no podemos hacerlo de otra forma".

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