Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Tribunales

La banda de Mehdi, libre: condena a la baja por tener armas de guerra y atenuada por fuertes adicciones

Asentado en Marbella, el grupo ha sido condenado a tres años y medio de cárcel, pero la ejecución de la condena, más de la mitad cumplida en prisión provisional, se ha suspendido con condiciones

Operación Albaida: registro de la Policía Nacional / Policía Nacional

Málaga

La banda de Mehdi, uno de los muchos alias que este francés usaba cuando fue atacado en 2023 a plena luz del día con un subfusil en Puerto Banús, ya ha salido de prisión, donde el grupo ingresó un año después tras ser capturado en un pueblo de Sevilla con un arsenal de guerra y un gran equipamiento táctico. La libertad de los cuatro procesados se hizo efectiva el pasado mes de febrero tras ser condenados a tres años cada uno por los delitos de depósito de armas y de munición de guerra y tenencia de armas reglamentadas y seis meses más por falsedad en documento oficial, este último por desplazarse en vehículos con placas dobladas. El juicio, que se iba a celebrar a mediados de febrero en la Audiencia Provincial de Sevilla, se resolvió con un acuerdo de conformidad propiciado por el reconocimiento de la posesión del arsenal por parte de los acusados, para los que la Fiscalía pedía inicialmente 10 años de prisión basándose en el tipo penal más agravado respecto a las armas de guerra, es decir, cuando a los acusados se les considera promotores de los depósitos, organizadores o comercializadores no autorizados.

Los cuatro condenados fueron detenidos en 2024 cuando se desplazaron a la zona caliente del Guadalquivir con nueve armas de fuego, tres de ellas fusiles de asalto

Sin embargo, la defensa, ejercida por la prestigiosa penalista sevillana María Dolores Torres Caballero, ha aclarado a La Opinión que la investigación no ha acreditado en absoluto ninguno de estos supuestos, únicamente la tenencia, hecho este último que tiene una pena sensiblemente inferior a la acusación inicial. Además, los cuatro miembros del grupo se han beneficiado de la atenuante de drogadicción, ya que asumieron que su actividad delictiva estaba vinculada, según el caso de cada uno, a la fuerte adicción a drogas como la cocaína, MDMA, psicotrópicos, heroína y hachís en el momento de los hechos.

Un agente muestra algunas de las armas intervenidas en la vivienda de Aznalcázar.

Un agente muestra algunas de las armas intervenidas en la vivienda de Aznalcázar. / L.O.

La sentencia, además, suspende la ejecución de la pena de prisión que les queda (han cumplido más de la mitad de la condena impuesta en prisión provisional) durante cinco años con algunas condiciones: deberán someterse a un tratamiento de deshabituación que deberán acreditar; no podrán delinquir durante esos cinco años ni portar ni tener armas durante once. Torres ha confirmado que sus cuatro clientes, que hasta esta causa no tenían antecedentes en nuestro país, están en libertad sin medidas cautelares desde que se alcanzó el acuerdo.

Los hechos juzgados trascendieron en 2024 tras una larga investigación de la Udyco Costa del Sol de la Policía Nacional, grupo que siguió durante meses los pasos de algunos de los procesados ante las sospechas de que se dedicaran a actividades relacionadas con el narcotráfico y de que tuvieran numerosas armas. Asentado en Marbella, los agentes detectaron un desplazamiento repentino del grupo a una finca de Aznalcázar, municipio sevillano ubicado en el corazón de Doñana y bajo la zona de influencia del río Guadalquivir, una de las zonas calientes del tráfico de drogas en Andalucía.

Ante el riesgo de una acción armada inminente del grupo, la Policía Nacional solicitó a un juzgado de Sanlúcar la Mayor la entrada y registro de la casa en la que se alojaban, inspección en la que fueron sorprendidos los cuatro procesados con un arsenal de armas y cinco vehículos, cuatro de ellos con placas falsas. El inventario dejó perplejos a los propios investigadores. La sentencia considera probado que los investigados se habían desplazado hasta esa zona rural con un total de nueve armas y alrededor de 240 cartuchos para alimentarlas. Cuatro de esas armas entraban en la categoría de guerra, concretamente dos fusiles de asalto VZ 58 con calibre de kalashnikov, otro fusil Colt Defense M4 PDW y una pistola Glock de 9 mm con el número de serie borrado. El resto del arsenal estaba formado por una escopeta Winchester Defender del calibre 12 de corredera con silenciado y cargador de tambor, tres pistolas (Pietro Beretta 92s, Povzbroj PS-97 Arrow y Glock 26) y un revólver Smith & Wesson del 38.

La resolución, sin embargo, deja fuera los elementos que hicieron pensar a la Udyco que el grupo estaba a punto de cometer un vuelco, un robo de droga en el argot policial. Además de las armas, los agentes encontraron en la casa que alquilaron en Aznalcázar chalecos policiales, pasamontañas, bridas, inhibidores de frecuencias, balizas de geolocalización, escudo antibalas, lanza destellos e incluso una troqueladora de placas de matrícula. A lo largo del proceso también se ha descartado el delito de robo de vehículos que usaban cuando fueron arrestados y el de organización criminal.

Enemigo de la Mosca

Conocido policialmente como Mehdi, este francés entró en la crónica negra de la Costa del Sol el 18 de julio de 2023, cuando fue tiroteado por un grupo rival en la terraza de un restaurante de Puerto Banús en una escena que grabaron algunos testigos. El objetivo, que resultó ileso, fue identificado por la Policía Nacional como un francés conocido en su país por ser enemigo de Mohamed Amra, la Mosca, el capo francés que en mayo de 2024 protagonizó una fuga en la que dos funcionarios franceses fueron asesinados y que, según los propios investigadores, sería la persona que habría encargado el ajuste de cuentas en Marbella. En noviembre de 2024, tres varones fueron detenidos en Francia por el incidente, entre ellos el hombre que disparó a Mehdi con un subfusil luciendo una camiseta del Olympique de Lyon.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents