Sanidad
La Fundación Pequeño Deseo cumple el sueño de Araceli: «Fue mágico»
La sorpresa tuvo lugar en la Librería Luces de Málaga, donde la joven recibió 24 novelas, un vídeo con mensajes de sus autores favoritos y conoció al escritor José Antonio Ariza, finalista del Premio Planeta 2025

Araceli en la Librería Luces de Málaga / L.O

Mientras Araceli (18 años) luchaba contra un neuroblastoma en el hospital, la lectura se convirtió en su refugio. Siempre le había gustado leer, pero durante todos aquellos meses de ingreso los libros fueron para ella un pilar fundamental: le permitían desconectar, viajar a otros mundos y sumergirse en historias que la sacaban —aunque solo fuera a través de las páginas— de las cuatro paredes de la habitación.
Por eso, cuando el pasado 18 de marzo subió a la primera planta de la Librería Luces de Málaga y vio una mesa repleta de libros con un cartel con su nombre, no podía creerse que todas aquellas novelas fuesen para ella. Pero la sorpresa no acababa ahí. De los 24 ejemplares, siete estaban firmados por sus autores y, junto a ellos, le esperaba José Antonio Ariza, finalista del Premio Planeta 2025, que le dedicó unas palabras muy emotivas y le entregó uno de sus libros firmado.
«Yo llegué allí supernerviosa y la verdad es que fue maravilloso», relata a La Opinión de Málaga la joven malagueña de Casarabonela, que asegura que fue un momento inolvidable que no ha dejado de revivir desde entonces. «Como hay tantas fotos y vídeos, cada dos por tres los veo y me emociono siempre», confiesa.
Araceli llegó a la librería junto a sus padres, Andrés y Raquel, sabiendo que le esperaba una sorpresa, pero sin imaginar lo que se encontraría al cruzar las puertas. «Yo pensé que a lo mejor me regalarían un libro o dos». Y libros tuvo, pero muchos más de los que se esperaba. «Me he comprado una estantería pequeña para meterlos porque no me caben y estoy como loca decorándola cada dos por tres», comparte entre risas.
Vídeo de sus autores favoritos
Además del lote de novelas y la visita de José Antonio Ariza, Araceli recibió un vídeo muy especial con varios de sus autores favoritos, como Elisabet Benavent o Iria y Selene, saludándola y mandándole mensajes de ánimo. «Me quedé superimpresionada», subraya.
«Fue muy emocionante», afirma Laura, trabajadora de la Librería Luces que ayudó a que el deseo de Araceli se hiciera realidad. Fue ella quien tuvo la idea, para hacer aún más especial el día, de contactar con los autores y pedirles que le mandaran un vídeo. «La mirada de ella, la sonrisa, la de veces que daba las gracias... la verdad es que fue muy bonito».
«Su madre, que fue cómplice, nos mandaba vídeos de las estanterías de Araceli porque, como tiene tantos libros, había que intentar hacer un lote que no tuviera», añade. «Fue todo un proceso muy chulo el poder ayudarla a cumplir el deseo», remarca la librera, que destaca que cuando la Fundación se puso en contacto con ellos no dudaron y se pusieron manos a la obra. De hecho, hace poco volvió a llamar a Araceli para avisarle de que le habían conseguido el último libro firmado de Joana Marcús, su autora favorita, y también uno de Alice Kellen.
Sus padres reconocen que no ha sido fácil hacer realidad el deseo, cuyo origen se remonta al verano de 2024. En agosto, mientras permanecía ingresada, Araceli recibió un vídeo de Joana Marcús salundándola y agradeciéndole su apoyo. «Llevo leyendo a Joana desde antes de que ella sacase sus libros en físico. Es mi ídola, es como si a alguien que le gusta el fútbol le mandase un vídeo Cristiano Ronaldo», explica. Recibir aquel mensaje supuso, asegura, un gran refuerzo positivo y emocional en un momento especialmente difícil.
Refuerzo emocional
Se encontraba, como resalta su padre, en la parte «más dura» del tratamiento, antes de su segundo autotrasplante. «Eso es un mes encerrado en una cámara de aislamiento sin poder salir, porque lo que hacen es matarme mi médula ósea y volvérmela a poner. Entonces estoy sin defensas, sin glóbulos rojos, sin glóbulos blancos, sin poder comer. Estaba totalmente aislada», destaca Araceli, a la que con tan solo 16 años le diagnosticaron un neuroblastoma en estadio cuatro con metástasis en los ganglios linfáticos.
Desde hace un año y medio, y tras pasar por tratamiento de quimioterapia, inmunoterapia y radioterapia, se encuentra en remisión completa. «Ha sido un proceso largo y duro, pero la lectura me ha ayudado mucho en la estancia en el hospital». Recuerda que eran «muchas horas muertas» sin poder hacer nada y sin nadie con quien socializar. «El poder leer y meterte en esas historias que te saquen un poco de tu realidad, ayuda mucho, por lo menos a mí», indica Araceli, que tuvo que estar ingresada durante un año y medio.
Durante aquella época, la Fundación Pequeño Deseo se puso en contacto con su madre, Raquel, para explicarle que querían cumplir un deseo de su hija. «Tenía que buscar una sorpresa para ella y, como le gusta tanto leer, averigüé que su escritora favorita era Joana Marcús», detalla. Todo se organizó con mucho cuidado y secretismo para que fuera una auténtica sorpresa.
Tras recibir el vídeo de la autora, le adelantaron que su deseo no terminaba ahí, que habría más sorpresas. El plan inicial era que Araceli pudiera conocerla en persona, y habían preparado todo para acudir a una firma de libros en Sevilla. «Pero justo el día anterior fue la DANA y se suspendió», cuenta su padre.
Sin embargo, no se rindieron y, finalmente, el pasado mes de marzo lograron terminar de cumplir el deseo de Araceli, que sueña con poder leer todos los libros posibles de sus autores favoritos. «Fue mágico», resume la joven, que solo encontraba palabras de agradecimiento al descubrir todo lo que habían hecho por ella. «Fue alucinante, se habían esforzado tanto para que yo estuviese feliz, que no tenía palabras», insiste. «Fue espectacular», coinciden sus padres, que no pudieron evitar emocionarse aquel día.
Día inolvidable
Araceli sabe que, pese a su juventud, es un día que la acompañará siempre. Actualmente, se encuentra estudiando segundo de Bachillerato y le gustaría estudiar Medicina. «Yo quiero trabajar en un hospital, lo tengo clarísimo», subraya. Aunque desde siempre le ha interesado el ámbito de la salud, admite que su reciente experiencia ha reforzado esa vocación.
«Yo quiero poder ayudar como los doctores y los enfermeros me han ayudado a mí», comparte. Enfrentarse a una enfermedad así siendo tan joven, reconoce, «te cambia totalmente». «La vida es solo una y yo cada día lo tengo más claro», reflexiona.
A quienes están pasando por una situación similar les lanza un mensaje claro: «La positividad es muy importante. Pensar en positivo, que al final todo sale bien. Los médicos lo intentan todo y, al final, todo pasa». Sobre la Fundación, destaca que tienen un «corazón único».
La Fundación Pequeño Deseo lleva más de 25 años apoyando emocionalmente a niños y adolescentes hospitalizados con enfermedades graves. Gracias a la colaboración con los hospitales, trabajan para cumplir los mayores deseos de los menores en un momento clave de su tratamiento, con el objetivo de ayudarles a afrontar mejor su enfermedad, tanto a ellos como a sus familias. En total, han cumplido más de 7.700 deseos
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