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Semana Santa Málaga 2026

Con Málaga carga contra De la Torre tras la Semana Santa: pide tasa turística y paralizar la ZBE

Toni Morillas sostiene que la masificación, los problemas de movilidad y la falta de alternativas han vuelto a castigar a los vecinos durante los días grandes de la ciudad

Salida procesional de Misericordia este Jueves Santo de 2026.

Salida procesional de Misericordia este Jueves Santo de 2026. / Gregorio Marrero

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

La resaca política de la Semana Santa de Málaga ya ha comenzado. Con Málaga ha aprovechado el balance de estos días para cargar con dureza contra el equipo de Gobierno de Francisco de la Torre, al que acusa de anteponer los intereses del negocio turístico a las necesidades de los vecinos. La coalición exige una tasa turística, la suspensión de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) y un giro en la política de movilidad de la ciudad.

La portavoz adjunta del grupo de la oposición, Toni Morillas, ha arremetido este lunes contra el alcalde al considerar que el balance de la Semana Santa confirma un “modelo de ciudad insostenible” en Málaga. A juicio de la coalición, la masificación turística, las dificultades de movilidad y la falta de medidas de protección para la ciudadanía han vuelto a marcar una de las semanas con mayor proyección del año. Morillas eleva el tono al acusar al regidor de actuar al dictado de la patronal turística en lugar de responder a los problemas cotidianos de la población trabajadora. En ese contexto, reclamó la puesta en marcha inmediata de una tasa turística y la paralización de la ZBE hasta que existan alternativas reales de transporte y movilidad.

Críticas al modelo turístico

Con Málaga sostiene que la ciudad ha vuelto a evidenciar durante la Semana Santa un nivel de masificación incompatible con la calidad de vida de muchos residentes. Morillas rechaza además el discurso previo del Partido Popular sobre un posible freno de visitantes por la situación ferroviaria y asegura que esa alerta se ha demostrado infundada.

Según defiende, no ha habido ausencia de turistas, sino justamente lo contrario: una presencia masiva que, en su opinión, refuerza el problema de turistificación que arrastra Málaga. La coalición considera que este modelo genera beneficios para grandes empresas del sector, pero multiplica los inconvenientes para vecinos, trabajadores y parte del pequeño comercio.

Uno de los ejes del discurso de Morillas ha sido la movilidad. La edil subraya que numerosos malagueños no han podido disfrutar con normalidad de la Semana Santa por los cortes de acceso, las dificultades para desplazarse y una planificación que, a su juicio, ha estado más orientada al visitante que al residente.

En ese diagnóstico incorpora también la incidencia de la huelga del Metro, así como la entrada en funcionamiento de la Zona de Bajas Emisiones sin que, según denuncia, existan todavía suficientes aparcamientos disuasorios ni una red de transporte público capaz de absorber la demanda en momentos de máxima afluencia.

Petición de suspender la ZBE

Con Málaga plantea de forma expresa la suspensión de la ZBE hasta que el Ayuntamiento dote a la ciudad de herramientas eficaces para garantizar la movilidad. La formación entiende que, sin una red potente de transporte público y sin infraestructuras que faciliten dejar el coche en la periferia, las restricciones acaban penalizando sobre todo a la población trabajadora.

Morillas sostiene que Málaga “suspende” en movilidad y advierte de que no se puede seguir trasladando el coste del actual modelo urbano a quienes viven y trabajan en la ciudad.

La tasa turística, sobre la mesa

La coalición municipal vuelve a situar la tasa turística como una de sus grandes banderas. Para Con Málaga, esta figura permitiría redistribuir parte de la riqueza que genera la intensa actividad turística y compensar el impacto que soportan los servicios públicos y los barrios de la capital.

Morillas enmarca esta medida en una estrategia más amplia para frenar lo que define como una “turistificación salvaje” y para evitar que Málaga siga expulsando población residente mientras gana peso el negocio vinculado a los pisos turísticos y al turismo de cruceros.

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