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Sucursales financieras

El número de oficinas de banco en Málaga cae al mínimo en 47 años, pero frena ya su ritmo de bajada

Las entidades han cerrado desde 2008 más de 850 sucursales, el 60% de las que llegaron a tener entonces, y han dejado solo 555

Un cliente realiza una operación en un cajero automático.

Un cliente realiza una operación en un cajero automático. / Álex Zea

José Vicente Rodríguez

José Vicente Rodríguez

Málaga

El ritmo de cierre de oficinas en Málaga por parte de los bancos se ha frenado en los últimos años tras una época anterior que estuvo marcada por un gran ritmo de clausuras, lo que parece señal de que el parque de sucursales está ya bastante dimensionado a las actuales circunstancias del negocio. Los bancos han cerrado ya 852 sucursales, lo que supone el 60,5% del total que llegaron a tener desplegadas en 2008 (se superaban en aquella época las 1.400). Pero, mientras en la pasada década el ritmo de clausuras llegó a moverse entre 40 y 100 al año, de 2023 hasta ahora la cifra permanece más o menos estable. El número actual es de 555, según los datos a cierre de 2025 publicados estos días por el Banco de España, con solo un descenso de ocho  en relación al año anterior. En todo caso, es el dato más bajo que se recuerda desde 1979, hace 47 años.

Este proceso de cierre obedeció, en un primer momento, a la oleada de fusiones bancarias que hubo tras la crisis económica y financiera de 2008 a raíz de la quiebra de la estadounidense Lehman Brothers. Fueron años donde los bancos taplicaron también una reducción de estructuras y gastos a través de regulaciones de empleo en sus plantillas, coincidiendo además con una época donde el uso de las nuevas tecnologías redujo el flujo de operaciones en las sucursales.

Con estas cifras, Málaga se sitúa entre las provincias españolas con mayor número de cierres de oficinas desde 2008, sin duda también porque, debido a su nivel económico y poblacional, era también una de la zonas que alcanzó una mayor red de sucursales. En este sentido, la provincia malagueña se sitúa sexta. Barcelona es la primera con 4.500 clausuras que dejan el total en 1.410 mientras que Madrid ha suprimido 4.275 y se queda con 1.835. En Valencia se han cerrado 1.806 oficinas (quedan ahora 857), en Alicante 1.169 (ahora tiene 601) y en Sevilla 955 (permanecen 575).

En España hay ahora 17.345 oficinas. Desde el máximo de septiembre de 2008 (cuando había 46.261) la reducción ha sido de casi 29.000, lo que supone que se ha cerrado el 62,5% del total.

¿Riesgo de exclusión?

El sector financiero trata de equilibrar sus parámetros de rentabilidad con la garantía de accesibilidad del servicio al ciudadano en un proceso que, aunque pueda tener justificación operativa, siempre ha generado inquietud a nivel institucional y social ante el riesgo de que los clientes de mayor edad y en el ámbito rural, menos habituados a realizar gestiones por internet, puedan estar expuestos a lo que se denomina «exclusión financiera».

La mayor parte de cierres se han dado en ciudades de mayor tamaño (donde lógicamente había más oficinas y en los que siguen quedando sucursales) pero por el camino también hay casos de pequeños pueblos que perdieron las únicas que tenían.

El Colegio de Economistas de Málaga, a través de su vicedecano, Antonio Pedraza (también presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas) ha comentado en varias ocasiones que, a su juicio, la dinámica de cierre de oficinas «ya se ha completado» en su inmensa mayoría y que la cifra actual de sucursales estaría «tocado suelo».

Cajeros ‘comunes’ para asegurar el acceso al efectivo.

Un cajero automático. / L. O.

El sector bancario firmó en octubre de 2022 una hoja de ruta con el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital para reforzar la inclusión financiera en las zonas rurales. Así, los bancos, cuando cierran las oficinas, optan en algunas localidades por dejar cajero o, en otros casos, recurren a agentes financieros (personas externas a la entidad que se encargan de ofrecer un servicio operativo básico) o al uso de ‘ofibuses’ (vehículos que recorren los pueblos cada semana).

Las patronales bancarias AEB, CECA y Unacc también han firmando acuerdos con Correos para que quienes vien en pequeños municipios tengan acceso al dinero en efectivo a través de la red de carteros rurales. A esto se añaden acuerdos con comercios para el uso de cash-in-shop y cash back (retirada de efectivo a través de TPV de última generación).

El mapa de Málaga

En la provincia de Málaga, más de 36.000 habitantes residentes en 37 localidades no cuentan ya con ninguna oficina bancaria en su término municipal, según el último «Informe sobre Inclusión Financiera en España» del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE). Estos municipios son en general de perfil rural y con un mayor porcentaje de población de 65 o más años. Y son principalmente de tamaño pequeño (la mayoría no llega a los 1.000 habitantes), con lo que el porcentaje de población afectadaa es reducido (sólo un 2% de los 1,7 millones de personas que viven en Málaga).

El porcentaje de población sin accesibilidad a los servicios bancarios se va reduciendo conforme se amplía el mapa de la inclusión con puntos de acceso distintos a la oficina. En el caso de Málaga, la cifra de municipios donde no hay ni oficinas, ni cajero, ni ‘ofibus’ cae a 23, con una población de 23.737 personas. El nivel baja a 14, con 4.976 habitantes, si tampoco hay desplegado un agente financiero que ofrezca el servicio que antes daba la sucursal (incluido el acceso a efectivo).

Y si se profundiza más, la cifra de pueblos sin acceso a ningún punto alternativo (oficina de Correos o cash en comercio) cae a 10, con 2.932 personas. Este último caso sería el más cercano a lo que se conoce como «exclusión financiera» y supondría sólo el 0,17% de la población de la provincia.

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