Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Arte religioso

Marta de Aracoeli, la joven promesa del arte sacro: "Quiero reivindicar que esta disciplina sigue siendo importante en la actualidad"

Su trabajo de Fin de Grado, que versa sobre la obra del pintor malagueño Raúl Berzosa, recibió el pasado Lunes Santo el premio Cátedra de Estudios Cofrades de la UMA en colaboración con la Fundación Lágrimas y Favores

Marta Bleda posando con Antonio Banderas por su premio al mejor Trabajo Fin de Grado que otorgan la Cátedra de Estudios Cofrades y la Fundación Lágrimas y Favores

Marta Bleda posando con Antonio Banderas por su premio al mejor Trabajo Fin de Grado que otorgan la Cátedra de Estudios Cofrades y la Fundación Lágrimas y Favores / Universidad de Málaga

Gloria Pérez

Gloria Pérez

Málaga

Marta Bleda Soler (23 años) —artísticamente conocida como Marta de Aracoeli— tiene dos devociones: la religión y la pintura. Cuando se percató de que podía estudiarlas en conjunto, personificándolas en la figura de Raúl Berzosa, el pintor malagueño contemporáneo más reconocido del arte sacro, no se lo pensó dos veces. De Aracoeli actuó y triunfó. Su trabajo de Fin de Grado fue reconocido el pasado Lunes Santo con el galardón que otorga la Cátedra de Estudios Cofrades de la Universidad de Málaga en colaboración con la Fundación Lágrimas y Favores.

"Para mí, el arte religioso es un oxímoron, una mezcla de los contrarios. Es exaltar la belleza, pero con el sufrimiento y el dolor", asegura De Aracoeli. Su trayectoria en el mundo de la pintura comenzó a los 13 años, cuando empezó a mostrar interés por el arte sacro. La pintora malagueña llevó sus primeras obras al taller de Berzosa, a quien acababa de descubrir y ya admiraba. No sabían que acababa de nacer una amistad.

El óleo sobre lienzo de Raúl Berzosa ha recorrido muchos países del mundo hasta llegar a la Ciudad del Vaticano, el epicentro de la religión católica donde no solo ha expuesto numerosos retratos de potífices sino que tuvo el encargo de pintar el sello por el 80 cumpleaños del Papa Francisco. Aunque Málaga, por razones evidentes, tiene buena parte de sus obras, como el techo del Oratorio de Santa María Reina, que llegó a ser elogiada por Benedicto XVI como la "Sixtina malagueña".

Reivindicar el arte sacro contemporáneo

Raúl Berzosa atiende con su pincel a la creciente demanda de arte sacro en continentes como Asia, África o Sudamérica. Sus obras beben la cultura visual, los videojuegos, el cine o el cómic del siglo XX. De Aracoeli, su discípula, bebe de la obra de Berzosa para confeccionar la suya propia. Aunque también se inspira en sus ambiciones y su conocimiento en Historia del Arte, carrera de la que está graduada por la Universidad de Málaga. "Marta hace un realismo mágico y está apostando por una pintura con estilo propio", asegura Berzosa.

"Se piensa que el arte sacro ha llegado a su máximo esplendor y yo en mi trabajo quiero resaltar que no, que sigue siendo importante en la actualidad", asegura la artista. Frente al pensamiento extendido de que ya existe un exceso de legado sacro del Renacimiento, del Barroco y de siglos anteriores, está la contemporaneidad del arte. La obra de Marta de Aracoeli rompe con los estereotipos tradicionales de la disciplina y "dialoga con la modernidad".

Marta de Arcoeli pintando su última obra, "Inmaculada Cósmica", aún en vías de ser terminada

Marta de Aracoeli pintando su última obra, "Inmaculada Cósmica", aún en vías de ser terminada / L.O

Una "Inmaculada Cósmica"

De Aracoeli entiende el arte como un espacio donde convergen disciplinas. Y tiene obras entre manos. Entre los proyectos que está desarrollando se encuentra su "Inmaculada Cósmica", es decir, la Inmaculada Concepción, pero en clave astronómica. "Me inspiro en las nebulosas del espacio, en la astronomía, y lo conjunto todo con la iconografía de la Inmaculada Concepción", cuenta la joven. Para la artista, la sociedad dialoga constantemente entre la ciencia y la religión, "que siempre han parecido extremas".

La fe, un sentido a la vida

Marta es católica, pero no deja de sorprenderle la creciente tendencia de cristianismo entre la gente joven como ella. Y como en su arte, intenta darle una explicación. "Estamos en una sociedad muy convulsa donde todo va rápido, y donde cada vez hay más cosas que asustan como la inteligencia artificial o las redes sociales. La gente necesita creer en algo superior y darle un sentido a la vida", argumenta la pintora e historiadora del arte. "Es cierto que esta sociedad, a diferencia de otras generaciones, tenemos todas las necesidades cubiertas, pero aspiramos también a creer en algo y nuestra necesidad espiritual se acrecienta", concluye.

Tracking Pixel Contents