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Arquitectura tradicional

‘Remendar’ una casa, al pie de la playa de El Palo

El arquitecto veleño Francisco Ortega Ruiz ha pasado de estudiar en 2021, para un trabajo fin de máster, la arquitectura popular de El Palo, a encargarse de la milimétrica intervención en una casa de unos 90 años en la calle Banda del Mar, sin alterar metros ni alturas.

Francisco Ortega, delante del 57 de la calle Banda del Mar, en el paseo marítimo de El Palo.

Francisco Ortega, delante del 57 de la calle Banda del Mar, en el paseo marítimo de El Palo. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Una acepción del verbo ‘renovar’, según la RAE, es volver algo «a su primer estado». Ese tipo de renovación es justo lo que ha hecho el arquitecto de Vélez Francisco Ortega Ruiz, de 35 años, en el número 57 de calle Banda del Mar, en El Palo.

Como explica, todo comenzó con un reportaje en La Opinión en 2021, sobre un trabajo fin de máster en la UMA acerca de la recuperación ambiental y paisajística de los barrios marineros de El Palo y Pedregalejo, en el que tuvo como tutor al profesor Juan Gavilanes.

El número 57 de la calle Banda del Mar, en el paseo marítimo de El Palo, antes de la intervención.

El número 57 de la calle Banda del Mar, en el paseo marítimo de El Palo, antes de la intervención. / La Opinión

En el reportaje, como ejemplo de vivienda tradicional, apareció la fotografía de este inmueble de 90 m2 con patio (72,8 m2 útiles), que el arquitecto calcula que es «de los años 20 o 30» del siglo pasado. Tras leerlo en el periódico, «el dueño de la casa me llamó y me preguntó si era capaz de sacar esto adelante», recuerda.

Lo de ‘sacar adelante’ tiene sentido porque, como detalla, no se podía «hacer una cosa que no estuviera dentro de lo que regula la Ley de Costas».

El reto era, por tanto, renovar la casa, «sin cambiar un centímetro ni ampliar la morfología del propio inmueble; por eso la fachada es la misma».

A lo que sí estuvo autorizado, en el interior, es a realizar cambios para conseguir «un espacio habitable», porque al ser una vivienda de las más antiguas de las playas del Palo, «para entrar en el baño había que salir al patio»; y contaba, por ejemplo, con un dormitorio de sólo 4 metros cuadrados; «y eso no se ajustaba a ninguna normativa».

El arquitecto, delante de la fachada del 57 de Banda del Mar.

El arquitecto, delante de la fachada del 57 de Banda del Mar. / A.V.

Además de mejorar la distribución en el interior; en el exterior, precisa, ha sido «como si le quitaras el caparazón a una tortuga y le vuelves a poner uno nuevo». Los cambios han sido, por ejemplo, de materiales y así, el zócalo verde «era de pintura plástica, lo que no dejaba respirar a la casa, que tenía humedades de capilaridad». En su lugar se ha colocado «gres porcelánico y ya el muro respira».

Francisco Ortega recalca que con esta obra «se ha saneado este espacio, para que sea sano, habitable y tenga calidad; pero la impronta de la vivienda es exactamente la misma y los mismos metros cuadrados».

La Casa Sotarrá

Al arquitecto de Vélez le gusta utilizar vocabulario de la playa del Palo , por eso ha bautizado el proyecto como ‘Casa Sotarrá’: «Sotarrar es cuando una red de pescadores se rompe, entre todos tejen y hacen ese remiendo. Para mí ese es el significado de esta casa: la cogí en un estado de deterioro y la he remendado, la he sotarrado».

Francisco Ortega, en Banda del Mar, 57, con el reportaje de 2021 de La Opinión.

Francisco Ortega, en Banda del Mar, 57, con el reportaje de 2021 de La Opinión. / La Opinión

Ha sido también un trabajo de «costura» entre las administraciones que le ha supuesto cuatro años de gestiones. Por eso, le gustaría que, de cara a este tipo de intervenciones para mantener la arquitectura tradicional, «se estableciese una pauta a seguir, un modelo».

Francisco Ortega se pregunta por qué no se puede hacer un plan especial «que regule esta zona, el mantener la idiosincrasia del barrio», frente al modelo de «tirar las casas y levantar paredes frente al mar». «Málaga para mí está muerta de éxito; pero si pierde El Palo, es que ya no te queda nada».

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