Equipamientos
Frente común en el Parque del Oeste: los políticos de la oposición y vecinos plantan cara a la reforma sin consenso
PSOE y Con Málaga presentan una moción conjunta en Carretera de Cádiz para exigir participación vecinal previa en cualquier actuación sobre zonas verdes

PSOE y Con Málaga exigen al Ayuntamiento que respete la participación vecinal antes de imponer cambios en los parques de la ciudad. / L. O.

El Parque del Oeste ya no es solo un parque: es un símbolo del choque entre el Ayuntamiento de Málaga y los vecinos que viven en los barrios de la zona. La oposición municipal ha elegido este espacio de la Carretera de Cádiz para escenificar una ofensiva política contra los cambios urbanísticos sin consulta vecinal, pero el pulso no nace solo en los partidos. Detrás hay un movimiento ciudadano activado desde hace meses, una campaña de firmas y un rechazo frontal a cualquier reforma que reduzca zonas verdes o meta coches y oficinas en un recinto pensado para el ocio y la convivencia.
La viceportavoz del grupo municipal socialista, Begoña Medina, y el portavoz de Con Málaga, Nicolás Sguiglia, han presentado este viernes en las pistas deportivas del Parque del Oeste una moción conjunta para reclamar al Ayuntamiento que no impulse cambios en los parques públicos sin una participación ciudadana real y previa.
Ambas formaciones han escogido el corazón de Carretera de Cádiz para lanzar un mensaje político con fondo urbano: los parques no pueden tratarse como suelo disponible para recolocar usos, equipamientos o proyectos administrativos sin escuchar antes a quienes los utilizan a diario. Y el mejor ejemplo, sostienen, es lo ocurrido con el Parque del Oeste.
El parque que ha encendido al barrio
El conflicto se ha intensificado tras conocerse un estudio previo de 2023, encargado por la Gerencia Municipal de Urbanismo al arquitecto Eduardo Rojas, para abordar una tercera reforma integral del parque, dividida en cuatro sectores. La circunstancia ha añadido más ruido al debate, ya que se trata del mismo estudio de arquitectura responsable de la anterior gran transformación del recinto, la ejecutada en 2005. Aunque el Ayuntamiento asegura en origen que "no habrá ninguna actuación de transformación del Parque del Oeste".
Sobre ese documento se ha articulado buena parte del malestar ciudadano. El Movimiento Vecinal del Parque del Oeste, surgido en el otoño de 2024 para oponerse al cierre parcial de la zona verde con motivo del Festival de las Linternas en el Adviento de 2024 sostiene que el Ayuntamiento ha proyectado una intervención profunda que alteraría el modelo y el uso del parque sin haber contado con la opinión del vecindario.
De ahí nace la campaña en Change.org bajo el lema ‘El Parque del Oeste no se toca sin los vecinos/as’, con la que el colectivo reclama “participación ciudadana real y previa ante cualquier actuación en el parque” y exige además que este espacio siga siendo “libre, deportivo y vecinal”.
Oficinas de Limposam, aparcamientos y menos zona verde
Las objeciones vecinales no son menores. Según la exposición de motivos de esa campaña, el proyecto contemplaría nuevas oficinas para Limposam dentro del parque, ocupando unos 2.500 metros cuadrados de zonas verdes hoy abiertas al uso ciudadano. Para el movimiento vecinal, esa decisión supondría introducir un uso impropio en un espacio concebido como pulmón del distrito.
La crítica no se queda ahí. Los vecinos recuerdan que Limposam, además de encargarse del mantenimiento del parque, asume también la limpieza de alrededor de un centenar de colegios de la ciudad, y se preguntan si tiene sentido instalar dependencias de ese tipo dentro de un parque público.
A ese frente se suma la polémica por el posible aparcamiento vinculado a esas instalaciones. Siempre según el colectivo ciudadano, esa actuación implicaría una reducción cercana al 30% de la superficie deportiva, además de la desaparición de las gradas con asientos. La entrada de vehículos a motor supondría, además, romper el carácter completamente peatonal de un recinto muy usado por familias, deportistas y vecinos del entorno.
Una pasarela sobre el parque y el cambio de uso de equipamientos públicos
Otra de las piezas del proyecto que más rechazo ha generado es la previsión de una pasarela elevada de 1.350 metros cuadrados que atravesaría el parque de un extremo a otro y pasaría por encima de un área de juegos. Para el movimiento vecinal, esta infraestructura alteraría de forma drástica la fisonomía del recinto y sería ajena a la lógica del espacio.
También se cuestiona la transformación de algunos equipamientos ya existentes, como los baños públicos y la conocida sala de tortugas del zigurat, que podrían pasar a convertirse en almacenes para personal de Limposam. Ese posible cambio de uso ha reforzado la sensación de que el parque podría dejar de estar pensado prioritariamente para el vecino.
El colectivo cifra en torno a 7 millones de euros el coste total estimado de la intervención y ha querido dejar claro que el rechazo no se dirige contra una mejora del parque, sino contra una reforma que, a su juicio, recorta superficie útil, desplaza usos vecinales y se ha gestado sin transparencia suficiente.
La oposición convierte el conflicto en moción política
Sobre ese malestar se apoyan ahora PSOE y Con Málaga para llevar el debate a la comisión de Sostenibilidad Ambiental. La moción conjunta pretende fijar un criterio político claro: que cualquier modificación relevante en los parques y zonas verdes de Málaga deba pasar antes por un proceso participativo con vecinos y asociaciones.
Begoña Medina ha advertido de que el caso del Parque del Oeste no debe verse como un episodio aislado, sino como un ejemplo de cómo el equipo de gobierno del PP ha intentado actuar en espacios sensibles sin el consenso suficiente. La edil socialista ha recordado además otras controversias que han afectado al recinto, como el intento de reservar parte del parque para el Festival de las Linternas, un precedente que dejó una fuerte contestación ciudadana.
Por su parte, Nicolás Sguiglia ha insistido en que los barrios deben ser una prioridad y ha acusado al gobierno municipal de gestionar mal los parques de la ciudad, tanto por los cambios proyectados como por el deterioro de su mantenimiento.
El debate ya no es solo urbanístico, también es vecinal
Lo que está ocurriendo en el Parque del Oeste ha desbordado hace tiempo el terreno técnico. Ya no se discute solo un diseño, una reordenación o un estudio previo. Lo que está en juego es quién decide sobre los espacios públicos de los barrios y con qué margen de participación cuentan quienes los usan cada día.
Por eso la movilización vecinal ha ido creciendo. El movimiento ciudadano ya promovió alegaciones y una concentración el pasado fin de semana, además de divulgar un recorrido por los puntos del parque que considera amenazados por el proyecto. El mensaje es inequívoco: no se trata solo de conservar árboles o pistas, sino de defender un modelo de parque abierto, peatonal y de uso ciudadano.
Los representantes vecinales también han aprovechado la comparecencia de este viernes para denunciar el deterioro de los parques en los barrios. Nati Carrasco, presidenta de la Asociación de Vecinos Santa Paula, alertó de que la dejadez municipal está provocando incluso problemas de plagas de ratas y criticó la desigualdad entre el centro y la periferia: “Está muy bien que el centro esté cuidado porque Málaga vive del turismo, pero que no olviden los barrios. Ahí también vivimos personas”.
En la misma línea, Prudencio Jiménez, vecino de Sixto, lamentó la decadencia del parque de su barriada, con pérdida de rosaledas, desaparición del césped por falta de riego y ramas de ficus sin podar que, según denunció, suponen un peligro.
Por su parte, Conchi Borrego, representante vecinal del entorno del Parque del Oeste, defendió la necesidad de proteger estos espacios: “Nuestros espacios verdes son el pulmón de la ciudad. No podemos permitir que menoscaben en ellos”, subrayó, al tiempo que reclamó más cuidado por bienestar ciudadano y frente al cambio climático.
Del Parque del Oeste al resto de Málaga
La moción de PSOE y Con Málaga quiere aprovechar este conflicto para abrir un debate más amplio sobre el estado de las zonas verdes en la ciudad. Ambos grupos denuncian falta de mantenimiento, externalización deficiente del servicio y una sensación creciente de abandono en distintos parques de barrio.
El Parque del Oeste se ha convertido así en un emblema. No solo por su tamaño o por su valor simbólico en Carretera de Cádiz, sino porque resume varias tensiones a la vez: la pelea por la participación vecinal, el malestar por el deterioro del espacio público y el miedo a que los barrios pierdan suelo verde en beneficio de otros usos.
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