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Callejeando por Málaga

La evolución de la calle Frigiliana: de las plantaciones de azúcar a un barrio residencial de Málaga con comercios locales

La calle Frigiliana, ubicada cerca del paseo marítimo Antonio Banderas y con un estilo de vida de barrio, destaca por sus servicios a la ciudadanía y su ambiente de unión vecinal

Callejeando por Málaga: la calle Frigiliana

Aroha Moreno

Aroha Moreno

A pocos metros del paseo marítimo Antonio Banderas, en Málaga capital, con gran tránsito de personas, y en el límite de las barriadas de Las Delicias y Parque Mediterráneo, nos encontramos con la calle Frigiliana. Popular por sus servicios a los vecinos, posee el centro de salud de la zona, el colegio Paulo Freire en sus alrededores y una residencia de mayores, entre otros.

Origen e historia

El que ahora es conocido como Parque Mediterráneo surgió de una propuesta de ampliación de la zona de la Carretera de Cádiz. En la década de 1980, en un área repleta de plantaciones de azúcar y en la finca de San Ciriaco, propiedad de la familia Peralta, comenzó la construcción de una nueva barriada. Este proceso se dividió en varias fases y supuso un aporte de frescura debido a su finalidad de mejorar la calidad de vida de los habitantes.

Los vecinos del barrio se encargaron de formar un ambiente donde destacara la unión y la comunidad, de ahí la creación de numerosos espacios comunes y zonas verdes donde poder conversar relajadamente.

Una de las terrazas que hay en la calle Frigiliana.

Una de las terrazas que hay en la calle Frigiliana. / Aroha Moreno

Estilo de vida

Como se ha mencionado anteriormente, la calle cuenta con varias plazas y más zonas verdes que las barriadas de su alrededor. Se trata de una zona residencial principalmente. Sus edificios blancos y la disposición de aparcamiento subterráneo la diferencia de las calles que la rodean.

Francisco y Mati, vecinos de la zona, aseguran que "la vida aquí es muy tranquila, está todo muy bien comunicado". Javier, otro vecino, asegura que "se está muy bien, muy tranquilo porque tiene la playa y el Parque del Oeste cerca".

La calle Frigiliana tiene zonas muy comerciales y pegadas al vecino.

La calle Frigiliana tiene zonas muy comerciales y pegadas al vecino. / Aroha Moreno

Comercio local asentado en la calle Frigiliana

Tras ver la evolución del barrio a lo largo de los años, surge la duda de los comercios locales.

Toñi, copropietaria de la frutería ubicada en la calle, indica que los hábitos de consumo y que el estilo de vida han cambiado con el tiempo. "Las personas hoy en día no tienen tiempo, por lo que eligen comprar en grandes centros comerciales". Por supuesto se mantiene la fidelidad de los clientes, especialmente las personas mayores, pero auguran un futuro complicado para el negocio local en el barrio.

Javier manifiesta también que "hay ocio mínimo debido a que la mayoría son casas residenciales, llenas de familias".

Plazas y edificios blancos de Calle Frigiliana

Plazas y edificios blancos de Calle Frigiliana / Aroha Moreno

Esencia de barrio

En un mundo de cambios, prisas y novedades tecnológicas, el contacto humano perdura entre los vecinos.

Lidia, una vecina, afirma que la esencia de barrio no se ha perdido. Cuenta que "la calle Frigiliana, y en general el Parque Mediterráneo, es una zona residencial y más cara que El Torcal, por ejemplo, pero que mantiene su familiaridad y cercanía".

Rafael, un vecino, cuenta que a pesar de que la sociedad actual tiende a actuar de manera más automática e inmediata, se vive felizmente allí. También indica que tras la pandemia por Covid-19, las personas tienen más ganas de diversión y "salen más a la calle a disfrutar de los demás".

Cabe resaltar la llegada de personas extranjeras a la zona. No solamente turistas que se hospeden en apartamentos turísticos, sino residentes de otras nacionalidades que han modificado las bases del área. Por ejemplo, la necesidad de aprender inglés en los establecimientos como el centro de salud o en las peluquerías.

Una frutería en la calle Frigiliana.

Una frutería en la calle Frigiliana. / Aroha Moreno.

Llena de parques verdes, plazas y sentido familiar, este barrio celebra su hermandad y su tranquilidad. La calle Frigiliana supone un vínculo con el contacto humano tradicional.

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