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Población

Sólo 9 pueblos de Málaga de menos de 3.000 habitantes mantiene su población

Más de la mitad de los pueblos Málaga están en riesgo de despoblación. La Junta de Andalucía diseña estrategias enfocadas en la mujer, mediante planes para incentivar el emprendimiento y la conciliación, pero reclama apoyos para poner en el mercado las viviendas vacías y desarrollar una red ferroviaria que vertebre el territorio

Sólo 9 pueblos de Málaga de menos de 3.000 habitantes mantiene su población

Sólo 9 pueblos de Málaga de menos de 3.000 habitantes mantiene su población / L.O.

Alejandro González

Alejandro González

Málaga

Sólo 9 de los 57 pueblos de la provincia de Málaga de menos de 3.000 habitantes están fuera de peligro ante el riesgo de la despoblación, según la I Estrategia Frente al Desafío Demográfico en Andalucía 2025-2030.

Se trata de Almáchar (1.959 habitantes), Ardales (2.524), Casarabonela (2.800), Istán (1.707), Iznate (940), Macharaviaya (518), Moclinejo ( 1.222), Monda (2.984) y Tolox (2.468 habitantes), que mantienen una dinámica demográfica favorable, según los indicadores que analiza la Consejería de Justicia, Administración Local y Función Pública para conocer la evolución de la región y hacer frente al reto de la despoblación.

Tres de esos nueve indicadores son los más variables: la tasa migratoria, la de masculinidad -número de hombres frente a mujeres- y la tasa de desempleo, según explica María Luisa Ceballos, secretaria general de Administración Local de la Consejería de Justicia.

Las variaciones son mínimas por lo que igual que se entra en la lista de municipios en riesgo se sale de ella, explica Ceballos, pero los datos permiten conocer la evolución de la población de un determinado territorio.

Riesgo de despoblación

A nivel general, 54 de los 83 municipios de la provincia de Málaga de menos de 10.000 habitantes están en riesgo de despoblación. Por eso, la Administración regional, está centrando su estrategia contra la despoblación en estos municipios.

Actualmente, los pueblos de la provincia de Málaga con mayor riesgo de pérdida de habitantes son Alfarnate (1.034 habitantes), Alfarnatejo (358), Alpandeire (242), Cañete la Real (1.569). Cartajima (234), Genalguacil (352) y Pujerra (285 personas).

Para intentar evitar que estos núcleos de población vayan desapareciendo en un proceso lento, casi imperceptible, pero sin vuelta atrás, la Consejería de Justicia, Administración Local y Función Pública ha desarrollado una estrategia con líneas de ayudas y subvenciones a través de las cuales trata de revertir esta situación.

La mujer es la clave

En el centro de esa estrategia está la mujer. «La mujer es la que asienta la población al territorio» explica María Luisa Ceballos. «Siempre se ha dicho que cuando muere la abuela desaparece la familia. Tú vas al pueblo hasta que tu abuela muere. Cuando tu abuela fallece, tu padre empieza a ir menos, tú ya no vas y la familia decrece. Por eso, siempre se ha dicho que las mujeres son las que asientan la población al territorio».

Muchos estudios añaden que detrás del retroceso de población está la falta de oportunidades laborales para las mujeres en los pueblos. «A todas las generaciones de mujeres que han tenido la oportunidad de estudiar, lo primero que les decían sus madres era ‘vete del pueblo porque si no acabarás cuidando al abuelo’», explica Ceballos. Esa cultura ha hecho que muchas mujeres se hayan ido y ha sido una de las principales causas de abandono de población en muchos municipios.

Según María Luisa Ceballos la ley de Dependencia y las oportunidades laborales para la mujer están haciendo que las mujeres vuelvan, vuelvan con hijos, y se asienten en el terreno. Por eso una de las prioridades de la Junta de Andalucía es crear oportunidades laborales para que las mujeres puedan volver.

Otro componente cultural que juega a favor de la vuelta de la mujer a los pueblos es el teletrabajo. Hay mujeres que tienen en el pueblo la casa de sus abuelos y un empleo que les permite teletrabajar. No se trata de nómadas digitales, que están un tiempo en una zona hasta que se hartan y se van a otra. Esos no asientan la población. Es cuestión de mujeres que pueden teletrabajar y se plantean vivir en el pueblo porque allí es más fácil conciliar la vida laboral y familiar.

Esa es una de las líneas que está trabajando la Junta de Andalucía. «El tema de la conciliación es básico y la oportunidad laboral para la mujer es algo que tiene que ser transversal», explica María Luisa Ceballos.

Incentivos

Localidades como Cartajima, un pueblo de 234 habitantes a 20 minutos de Ronda, ni siquiera tienen una tiendecita de esas de toda la vida en la que los vecinos puedan comprar las cosas que necesitan en su día a día, por lo que demandan ayudas e incentivos para que los emprendedores puedan lanzarse a abrir su propio negocio en los pueblos pequeños y asentar así la población.

«Nuestros vecinos tienen que desplazarse hasta Ronda o hasta Marbella para hacer la compra. A nosotros una tiendecita de esas nos daría la vida», comenta la alcaldesa de Cartajima, Isabel María Jiménez (PP).

La Junta de Andalucía tiene una ayuda fiscal para estos casos, explica María Luisa Ceballos. «Hacienda tiene medidas fiscales extraordinarias para los municipios de menos de 3.000 habitantes -afirma- pero los emprendedores tienen que plantear negocios viables. Ya no puede ser solo una tiendecita, sobre todo si está en un pueblo con pocos habitantes, sino que tiene que ser una tienda multiservicios donde los vecinos puedan tomarse un café, hacer algunas compras y sacar dinero, por ejemplo; donde tengan diferentes servicios que les merezca la pena comprar allí. Pero ojo, aquí también hablamos de otras administraciones, como el Gobierno central, porque muchas de las medidas fiscales son a nivel nacional», explica María Luisa Ceballos.

La vivienda

Algunos alcaldes ponen el foco de la despoblación en la falta de vivienda. El alcalde de Totalán, Miguel Ángel Escaño (PSOE), reconoce que en su municipio no hay ninguna vivienda vacía para alquiler o compra pero a cambio cuenta con un nuevo Plan General de Urbanismo, ya aprobado, que contempla varias urbanizaciones en las afueras.

El problema, según Dionisio Aguilera (IU), alcalde de Villanueva de Tapia, es que la política de viviendas de protección oficial de las administraciones superiores es prácticamente inexistente. Y sin vivienda, no hay población.

Para María Luisa Ceballos, el problema no es tanto la falta de vivienda sino de vivienda disponible porque «en la mayoría de los pueblos hay muchas viviendas vacías». Una de la causas de esta situación es que algunas de estas viviendas forman parte de una herencia y los herederos no se ponen de acuerdo en qué hacer con ella. Unos no quieren desprenderse de la casa y otros no se atreven a ponerla en alquiler por la falta de seguridad jurídica. Por eso, explica Ceballos, una de las líneas de actuación es intentar poner en alquiler esas viviendas vacías «pero eso tiene que ser un trabajo colaborativo entre administraciones , ayuntamientos, diputaciones, Junta de Andalucía y Gobierno central».

Además, añade Ceballos, las exigencias actuales de habitabilidad no son las mismas que hace unos años. Todos queremos las últimas comodidades. Por eso las administraciones públicas deben proporcionar ayudas para la rehabilitación de viviendas. Con ayudas para adaptar los inmuebles, y seguridad jurídica frente a los inquilinos, se podría hacer obligatoria la puesta en alquiler de las casas que estén vacías, lo que sería positivo para todo el pueblo, explica Ceballos, ya que permitiría ampliar la oferta de viviendas para atraer población y que los propietarios tuvieran una renta.

Por eso, la Junta apuesta más por recuperar las casas vacías que están en el centro de los pueblos, en vez de fomentar la construcción de nuevas viviendas en las afueras.

Universitarios

La falta de vivienda no es sólo un problema de los pueblos pequeños. Alcaldes como Dionisio Aguilera denuncian los problemas a los que se enfrentan los jóvenes de los pueblos del interior que deciden cursar estudios universitarios en grandes ciudades como Málaga o Granada.

«Los precios del alquiler están por las nubes y eso está desincentivando que nuestros jóvenes vayan a la universidad», denuncia el alcalde de Villanueva de Tapia. El regidor llama la atención sobre la gran diferencia que hay entre los sueldos que se pagan en los pueblos pequeños y el precio de los alquileres en las grandes ciudades. «Y como tenga dos hijos en edad universitaria ni le cuento», añade el regidor tapiense.

La Junta de Andalucía afirma que el sistema de becas para universitarios está fuera de toda duda, pero reconoce los problemas que pueden tener los estudiantes que decidan cursar sus estudios en Málaga capital, que arrastra un enorme problema por el alto precio de las viviendas, ya sea en comprar o en alquiler. De hecho, el precio mensual de los alquileres en Málaga supera a las cuotas hipotecarias, según un análisis de la sociedad UVE Valoraciones publicado en marzo y que analiza las 65 ciudades españolas que superan los 100.000 habitantes.

En este sentido, la Junta de Andalucía plantea la necesidad de llegar a algún tipo de acuerdo con la universidad para incentivar las residencias o una bolsa de vivienda para estudiantes.

Y aquí entra una de las grandes inversiones que reivindica la Administración andaluza. Todo eso no sería tan trascendental si Málaga en particular y Andalucía en general tuviera una importante red de transporte ferroviario. «Necesitamos una red de Cercanías como la de Rodalies, de la que tanto se habla últimamente. En Andalucía, con 8,7 millones de habitantes, tenemos unos 300 kilómetros de estas vías cuando Cataluña, con menos población, tiene 5.000 kilómetros -explica María Luisa Ceballos-. La diferencia es abismal».

Eso permitiría que mucha gente no tuviera que dejar de vivir en su pueblo y pudiera ir y venir a la universidad o al trabajo. «Eso sería básico para zonas sobretensionadas como Málaga que tiene numerosos pueblos alrededor en los que la gente podría quedarse a vivir si tuviera una buena red ferroviaria. Ese tipo de redes es la que realmente vertebra municipios».

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