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Huelga de médicos | Pedro J. Navarro presidente del Colegio de Médicos de Málaga

Pedro J. Navarro, presidente del Colegio de Médicos de Málaga: “Esta huelga es para sostener la sanidad pública”

El colectivo médico afronta su tercera semana de paros para mostrar su rechazo al borrador del Estatuto Marco elaborado por el Ministerio de Sanidad y reclamar un texto propio que reconozca las particularidades de la profesión

Pedro J. Navarro, presidente del Colegio de Médicos de Málaga

Pedro J. Navarro, presidente del Colegio de Médicos de Málaga / L.O.

Arancha Tejero

Arancha Tejero

Málaga

Los médicos de toda Andalucía están convocados este miércoles a una manifestación autonómica en Málaga para reclamar un Estatuto Marco propio que reconozca las particularidades de la profesión médica. En plena tercera semana de huelga, Pedro J. Navarro, presidente del Colegio de Médicos de Málaga —una de las primeras instituciones en mostrar su rechazo al borrador elaborado por el Ministerio de Sanidad—, analiza el malestar acumulado en la profesión, advierte del riesgo de fuga de talento y recuerda que esta no es una lucha solo de los médicos, sino “por salvar la sanidad pública” y garantizar que el paciente “reciba la mejor calidad asistencial”.

Los médicos afrontan ya su tercera semana de huelga de 2026 y la sexta en menos de un año. ¿Qué lectura hace el Colegio de Médicos de Málaga de que el conflicto haya llegado hasta este punto?

Bueno, la lectura con respecto a la respuesta del Ministerio es de tristeza, porque no se haya conseguido llegar a un acuerdo, a un acercamiento y solucionar los problemas que demandamos desde los sindicatos y los colegios profesionales para que los médicos tengamos un Estatuto Marco propio y que la singularidad de nuestra profesión esté ahí recogida. Y con respecto a la respuesta de los colegiados, muy positiva. Estamos muy contentos, porque es la primera vez que yo he visto —en mis muchos años de experiencia — al colectivo médico totalmente unido y, sobre todo, algo que es digno de reconocer, es que los que están empujando más son los jóvenes. Los jóvenes se han encontrado con un sistema sanitario totalmente obsoleto y lo que quieren es que se reconozca con un estatuto nuevo todas las deficiencias y todo lo que estamos demandando, como son las guardias de 24 horas. Es totalmente incongruente que las horas de guardia no computen para la jubilación, que el sistema no tenga en cuenta las responsabilidades del médico y la gran capacidad que ha tenido el médico en formarse durante tantos años, o que no tenga un reconocimiento o una clasificación idónea. Es decir, son muchos matices que deben de estar contemplados en este Estatuto Marco y no se ha llegado a ningún tipo de acuerdo ni a ningún tipo de acercamiento.

¿Percibe un cambio generacional en la forma de entender la profesión y sus condiciones laborales?

Totalmente. En nuestra época nos cogió, al principio, mucho paro médico, sobre todo a partir de los años 80. Y entonces los médicos nos acostumbramos a aceptarlo todo. Y, para compensar nuestro sueldo, se hacían más guardias de la cuenta, se aceptaba todo. El médico joven ahora es distinto. Tiene una conciliación familiar muy clara. Quiere tiempo para estudiar, para formarse, para el ocio, para la familia... Y, después, el médico que sale actualmente muy bien formado, que ha superado un examen de ingreso a Medicina con la máxima nota de Selectividad, que han hecho seis años de carrera muy dura, que han preparado en un año un examen MIR enormemente duro, que han estado cuatro o cinco años estudiando y preparándose una especialidad, que estamos hablando ya de 11 o 12 años, que salga con unas condiciones económicas francamente ridículas y que todo esté basado en el complemento de las guardias, pues no lo aceptan. Evidentemente, no lo entienden cuando se enteran de cómo le pagan las guardias, por debajo de la hora ordinaria, que no computan para su jubilación, además de que la clasificación y el reconocimiento del médico no están equiparados a la formación y a la responsabilidad que tenemos. Todo eso el médico joven no está dispuesto a aceptarlo.

Una de sus principales reivindicaciones, como dice, es contar con un Estatuto propio para médicos y facultativos. ¿Por qué consideran que la profesión necesita una regulación diferenciada?

Por todo eso que le estoy diciendo. Y la población está totalmente a favor de nuestras reivindicaciones, las entiende perfectamente. Cuando se le explica, por ejemplo, que las horas que el médico está de guardia no le computan para la jubilación, no lo pueden entender y piensan que es imposible que eso ocurra. Pero, sobre todo, nosotros estamos haciendo estas reivindicaciones para que el paciente reciba la mejor asistencia sanitaria. Esta huelga es para sostener la sanidad pública, es decir, no puede estar un médico trabajando a las cuatro de la mañana como a las ocho de la mañana. El médico tiene que tener unas horas justas de trabajo y de guardia, como el resto de las profesiones. Si otras profesiones tienen 35 horas de trabajo semanales, el médico debe tener eso, no puede tener 40, 50 o 60 horas. Y el tema de las guardias, evidentemente, hay que regularlo, porque el médico no puede estar tantas horas trabajando ni física ni mentalmente. No está en condiciones y eso repercute en la calidad asistencial que puede recibir y percibir el paciente. Eso es lo que queremos: estamos luchando por garantizar la mayor calidad asistencial y que el paciente reciba un trato totalmente óptimo.

¿Se ve comprometida la seguridad del paciente cuando es atendido u operado por un médico que lleva, por ejemplo, 20 horas sin dormir?

No es que se vea afectado, pero, lógicamente, como usted comprenderá, el cuerpo necesita un descanso tanto físico como psíquico. Entonces, es un sobreesfuerzo el que hace el médico y puede dar opción a cometer errores. Eso, evidentemente, hay que tenerlo en cuenta. A los pilotos, aunque quieran seguir pilotando, les prohíben que sigan pilotando cuando llevan un determinado tiempo de pilotaje porque tiene que descansar. Pues exactamente igual tiene que ocurrir con el médico. El médico tiene que tener unas horas de trabajo, incluso aunque quiera seguir trabajando, se le tiene que prohibir: ‘Usted se tiene que ir a su casa a descansar y mañana viene a trabajar en condiciones óptimas’. Eso es lo que quiere el médico y lo que queremos todos los colegios profesionales: que el médico pueda ejercer su profesión con la máxima calidad tanto física como mental.

Como dice, el fin de las guardias de 24 horas es una de las reivindicaciones que más se escuchan en esta huelga, pero ¿por qué ahora? ¿Qué ha cambiado para que consideren que este modelo ya no puede sostenerse?

Ha cambiado el hartazgo. Cuando llega una generación nueva, se ha encontrado con una medicina que no es la que esperaba encontrarse, ni la que tenía idealizada. Han hecho un esfuerzo titánico en ser médicos, normalmente son los mejores, y cuando se encuentran las condiciones de trabajo dicen: “Yo para esto no me he sacrificado. Esta no es la medicina que yo quiero ejercer, esta no es la forma de trabajar que yo quiero”. Y ha sido un “hasta aquí hemos llegado”. Por eso digo que el empuje de los jóvenes es lo que nos ha hecho mantener esto y, por supuesto, vamos a seguir luchando y reivindicando para que esto se lleve a efecto.

Pedro J. Navarro, presidente del Colegio de Médicos de Málaga

Pedro J. Navarro, presidente del Colegio de Médicos de Málaga / L.O.

¿Diría entonces que el borrador del nuevo Estatuto Marco ha hecho aflorar un malestar acumulado desde hace años en la profesión?

Efectivamente, yo creo que estaba algo dormido. Llevábamos 20 años demandando que se modificara el Estatuto Marco para que se regulara y equiparara a Europa. Por eso nos ilusionó enormemente cuando desde el Ministerio se dijo que se iba a reformar el Estatuto Marco. Sin embargo, nos encontramos con un Estatuto Marco donde nos meten a todas las profesiones sanitarias, cuando la realidad del médico no tiene nada que ver con las otras profesiones. El médico tiene unas características concretas, una responsabilidad, una formación, unos conocimientos y unas competencias concretas, y eso tiene que estar muy bien definido. Por eso pedimos un Estatuto Marco propio, como ocurre en el resto de Europa.

¿Y en qué punto se encuentran ahora las negociaciones?

Pues yo creo que en un punto bastante malo. Los MIR han pedido la dimisión de la ministra y la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos han pedido también su dimisión y negociar directamente con el presidente del Gobierno. Es decir, estamos prácticamente en un callejón sin salida, con una ministra que no nos atiende y hace oídos sordos a todas las demandas que le estamos proponiendo y, sobre todo, al daño tan grande que está haciendo a toda España. Porque el que está creando un problema es el Ministerio de Sanidad, el Gobierno central, pero, sin embargo, las listas de espera que se están incrementando en Andalucía, en Málaga o en el resto de España por esta huelga, salen perjudicados todos los pacientes, sin ser culpa de los médicos. Porque los médicos lo que queremos es trabajar todos los días y que se solucione el problema para que tengamos unas condiciones laborales lo más óptimas posible para realizar nuestro trabajo con la máxima calidad.

Si no se atienden a las reivindicaciones del colectivo y no logran un nuevo Estatuto Marco, ¿estamos ante el riesgo de una mayor fuga de médicos?

Por supuesto. El médico joven tiene una ilusión y un concepto del trabajo, de la formación y de las condiciones laborales que en nuestra época, por una serie de circunstancias —España no era la misma—, aceptamos, pero que el médico joven ya no las acepta. Además, está muy bien formado y está demandado no solo en Europa, sino en todo el mundo. Sabe idiomas, ha salido de España con Erasmus, ha hecho cursos en el extranjero, con lo cual el salir fuera no le crea ningún tipo de temor. Se plantean perfectamente salir fuera de España. Y claro que nos puede provocar una fuga de talento importante. Entonces, es una pena que estemos aceptando médicos extracomunitarios o comunitarios porque faltan médicos, sobre todo en algunas regiones, y que los nuestros, bien formados y, además, formados con dinero público, se vayan y empiecen a trabajar en otros países que no han invertido nada en ellos.

¿La sanidad pública puede permitirse seguir perdiendo médicos?

Ni la sanidad pública ni España. La gente joven formada que tenemos en España no se puede perder ni uno. Al contrario, lo que tenemos que intentar es tener un sistema sanitario tan atractivo para atraer a gente de otros países, de otras comunidades, y no lo contrario, que los nuestros se vayan a otros países.

Para terminar, ¿cree entonces que el conflicto va para largo?

Espero que no, porque estos conflictos a veces se politizan y se termina haciendo, no política sanitaria, sino política con la sanidad. Yo espero que quienes tienen responsabilidades políticas se sienten, se haga pacto de Estado, se reúnan el Consejo Interterritorial y el Ministerio, y que verdaderamente se llegue a una solución. Estoy convencido que se va a conseguir, pero tenemos que continuar y seguir nosotros con nuestras reivindicaciones y con nuestra postura. Sin abandonar nunca, por supuesto, la asistencia sanitaria que está garantizada con los servicios mínimos. Pero tenemos que seguir, desgraciadamente, con estas posturas de presión.

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