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Crónicas de la ciudad

De la planificación urbanística en Málaga y la imprudencia, o cómo empeorar el Puerto de la Torre

Nuestra última lección urbanística al mundo, la demolición de una preciosa mansión de 1904 en el Puerto de la Torre, junto a la iglesia diseñada por Fernando Guerrero Strachan. Será por casas viejas.

La parroquia de Guerrero Strachan en el Puerto de la Torre, el pasado miércoles, junto a los restos de la villa de  1904.

La parroquia de Guerrero Strachan en el Puerto de la Torre, el pasado miércoles, junto a los restos de la villa de 1904. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

No es un dato científico, porque seguimos anclados a la ley de la gravedad; pero si los imprudentes volaran, en el Ayuntamiento de Málaga se instalaría, por méritos propios, la Torre de control.

¿Por qué el Ayuntamiento es a veces tan poco prudente? Esta pregunta existencial es la que nos planteamos muchos amantes del Patrimonio de Málaga, cada vez que a nuestros munícipes se les va la pinza inmobiliaria, algo que suele ocurre varias veces al año, pese a que hoy, las posibilidades para que un cargo público mejore su formación en Urbanismo, Patrimonio, Arquitectura e Historia del Arte son inmensas.

Y, sin embargo, esta misma semana, hemos sabido que se ha desembarazado de uno de los edificios más bonitos, meritorios y antiguos del Puerto de la Torre: Villa San José, junto a la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Y no ha quedado ni rastro del jardín, tampoco.

La histórica Villa San José, anterior a la parroquia del Puerto de la Torre, en una foto de archivo.

La histórica Villa San José, anterior a la parroquia del Puerto de la Torre, en una foto de 2019.. / La Opiníon

La fiesta inmobiliaria

Como saben, fue la casa del dueño del restaurante La Alegría, un precioso inmueble de ornamentación neoárabe de 1904, obra del arquitecto municipal Tomás Brioso, reconvertido en los años 20 del siglo pasado en colegio de monjas.

Villa San José sobrevivió a las turbas de mayo del 31 y a la Guerra Civil, pero no ha podido con Paco de la Torre.

Si se mira con frialdad, todo tiene su lógica: a la voladura social de Málaga de estos últimos años se suman las ‘voladuras’ de siempre, para que continúe la fiesta (inmobiliaria).

La antigua Villa San José, poco antes de ser derribada.

La antigua Villa San José, poco antes de ser derribada. / @malaganosetoca

No perder la ocasión

Cierto que, de haberse protegido, aunque fuese con un grado II de protección arquitectónica, hoy, quizás, seguiría hermoseando el Puerto de la Torre como vivienda privada, dividida en varias viviendas o a lo mejor como colegio, sede social, incubadora de empresas, residencia de ancianos... las posibilidades eran infinitas pero, ¿iba a perder el Ayuntamiento la ocasión de destrozar un paisaje histórico del barrio?

Como recuerda el arquitecto Luis Ruiz Padrón, Villa San José y la iglesia componían un conjunto «muy equilibrado», aparte de que el jardín de la villa daba un espacio de «respeto» al templo, «que ahora se perderá».

La parcela, el pasado miércoles, con la iglesia del Puerto de la Torre, la montaña de escombros y el cartel con el anuncio de los adosados.

La parcela, el pasado miércoles, con la iglesia del Puerto de la Torre, la montaña de escombros y el cartel con el anuncio de los adosados. / A.V.

En el Distrito del Puerto de la Torre hay mucho terreno para el desarrollo inmobiliario; pero nuestros munícipes han logrado propiciar la llegada de 13 adosados junto a la iglesia, que es obra de Fernando Guerrera Strachan.

Hoy, el Puerto de la Torre es un poco más feo e impersonal gracias a nuestro Ayuntamiento. Si los imprudentes emprenden algún día el vuelo, ojo con la azotea municipal. Será un espectáculo.

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