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Tradiciones

Los corralones de Málaga, la vida compartida que resiste en La Trinidad y Perchel: "Esto no se puede perder"

Del 5 al 9 de mayo, los patios se abren al público para mostrar una tradición que cumple 20 años con una variada programación

Chaima Laghrissi

Chaima Laghrissi

Málaga

Antes de que se hablara de los ahora tan conocidos cohousingviviendas colaborativas en las que varias personas o familias residen en casas privadas y comparten amplias zonas comunes y servicios—, en La Trinidad y El Perchel ya se estilaba esta forma de vivir.

Abrir la puerta a un corralón es abrir la puerta a la Málaga que aún vive en común. En un barrio donde los pisos turísticos ganan terreno y la esencia se va perdiendo poco a poco, algunos patios todavía recuerdan otra forma de habitar: puertas abiertas, vecinos al fresco, macetas cuidadas entre todos y una intimidad compartida que estos días se muestra al público.

Y es aquí, precisamente, donde la primavera se vive de otra manera. Las flores no entienden de estaciones. Las fachadas, engalanadas con mimo y rebosantes de color, se visten de gala para una de sus semanas más esperadas: la XX Semana Popular de los Corralones.

Del 5 al 9 de mayo se celebra los corralones de La Trinidad y El Perchel abren sus puertas para ser visitados, con una programación que incluye rutas históricas guiadas, conferencias, muestras gastronómicas, talleres y actuaciones, entre otras actividades para todos los públicos.

Anabel lleva 25 años en El Perchel, concretamente en el Llano de la Trinidad. Su corralón ganó el año pasado el primer premio y ya piensa en la próxima edición: “El año que viene participaremos de nuevo, queremos recrear una tasca antigua en el patio”.

Los corralones de La Trinidad y El Perchel abren sus puertas en esta XX Semana Popular de los Corralones

Anabel y sus vecinos ganaron el año pasado el primer premio. / Álex Zea

En su corralón son solo cuatro vecinos y es el patio más pequeño de los que participan, pero ahí reside precisamente parte de su encanto. Buganvillas, claveles, geranios y gitanillas dan color a un espacio cuidado al detalle: “Esto es un trabajo de todo el año, nos gustaría mantener esto que no se pierda lo que nos caracteriza”, añade. 

El Corralón Santa Sofía, el más antiguo de ambas barriadas, vuelve a ser el epicentro de esta celebración. En El Perchel, es el corralón por excelencia, ya que es el único originario de Trinidad-Perchel que queda en pie. Esta construcción data del siglo XIX y fue rehabilitada en 2007 gracias al Plan Especial de Rehabilitación Integral del Ayuntamiento de Málaga, lo que permitió preservar parte de la esencia perchelera.

Allí nos recibe Enrique, que se ha convertido en un habitual de este periódico. Ya en la edición pasada nos abrió la puerta hecho un dandi y rodeado de macetas. Un año después, sigue igual y vuelve a advertir de la importancia de esta semana: “Esto no se puede perder, esto es alegría y vida y hay que hacer todo lo que se pueda por mantenerlo”, dice mientras enseña orgulloso su puerta decorada.

Los corralones de La Trinidad y El Perchel abren sus puertas en esta XX Semana Popular de los Corralones

Enrique en el Corralón Santa Sofía. / Álex Zea

A pocos metros, María Victoria, otra habitual de este reportaje, saluda entre macetas: “Hombre, niña, otra vez aquí. ¿Has visto qué bonito lo tenemos todo? Qué alegría me da esta semana, esto vuelve a tener luz, color y nos mantiene activos”, asegura mientras riega las plantas.

Para personas como Enrique o María Victoria, el corralón no es solo un hogar, sino también lo que ahora un anglicismo ha bautizado como co-living. Aquí viven más de 60 personas mayores en distintas situaciones de vulnerabilidad, atendidas a diario por auxiliares a domicilio.

"No queremos más Airbnb"

"Perderse" ha sido la palabra más repetida de todos los testimonios. Y es que los vecinos de ambas barriadas miran de reojo y con preocupación la situación del barrio. Aunque todos son VPO, reconocen que les da “miedo que algún día nos echen para que esto se convierta en hoteles para turistas", dice María Victoria. 

"No sabemos lo que tenemos y no lo valoramos ni lo valoran las instituciones. No queremos más Airbnb, queremos más corralones, más casas, más vida vecinal", exigen. 

Quejas

Pero no todo es fiesta. Este año, las quejas han resonado con fuerza en los patios. Los vecinos coinciden en señalar dos problemas principales: la falta de apoyo económico por parte del Ayuntamiento y la escasa implicación vecinal.

La primera es ya una reivindicación habitual hacia el Consistorio, especialmente por la dotación económica que reciben. “Nos dan solo 250 euros para gastar en comercios del barrio. Está bien, sí, pero son comercios caros y el dinero es insuficiente. Esto es un trabajo de todos los días, durante todo el año. Aquí hay más de 250 euros de inversión”, lamentan.

La falta de relevo generacional es otro de los factores que dificulta la continuidad de esta tradición. “Las personas mayores ya son muy mayores para seguir manteniendo esto, y no hay jóvenes que se involucren”, cuentan.

A ello se suma la caída en la participación. De los más de 20 patios que solían formar parte de la iniciativa, este año solo se han inscrito 13, menos que el año pasado. Por eso, los vecinos reclaman también una mayor implicación e incentivos por parte del Distrito y del Ayuntamiento, que motiven a los vecinos. 

Porque los corralones de La Trinidad y El Perchel no son un decorado: son casas vivas, memoria obrera y una lección de barrio en pleno centro de Málaga.

La Alacena del Corralón, un año más pone el sabor a la tradición.

Desde allí salen algunos de los platos que acompañan el paseo con aromas del recuerdo con ensaladillas, bocadillos de carne mechada, pinchitos, filetitos al limón, locas, palmeritas o brevas de San Juan; pequeños bocados que convierten la visita en una experiencia también gastronómica.

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