Entrevista | Ernesto Alba Candidato de Por Andalucía por Málaga
"El eje de nuestra campaña es que la gente sea feliz porque el diagnóstico que hacemos de Andalucía es que hoy en día la gente no lo es"
Por Andalucía se compromete a aplicar la ley de vivienda para declarar zonas tensionadas que les permitan poner topes al precio del alquiler y a dedicar el 20% del gasto sanitario únicamente a la atención primaria

Ernesto Alba, candidato de Por Andalucía al Parlamento en la próximas elecciones de mayo / Álex Zea

Ernesto Alba (Conil de la Frontera, 1982) es gaditano, carnavalero y candidato de Por Andalucía por Málaga —el "laboratorio del Partido Popular"— a las elecciones andaluzas del 17 de mayo. El cabeza de lista por la provincia conoce bien el mundo de la militancia, porque la ejerce en Izquierda Unida desde los 16 años, pero no quiere vivir toda su vida "detrás de la pancarta". Quiere gobernar. Y sabe que la única fórmula posible para lograrlo es "arremangándose" para que toda la izquierda llegue en coalición a San Telmo. Y no habla precisamente de Podemos y Sumar, con los que, además, tiene una "muy buena relación". Está dispuesto a asumir "contradicciones ideológicas" con los socialistas.
Su partido ha apostado por la tradicional precampaña del 'tú a tú', repartiendo folletos en diferentes barrios de Málaga, pero llevando una frenética actividad en redes sociales. No me queda claro cuál es el perfil de su electorado.
Nosotros llevamos dos líneas de campaña, una de tierra y otra de aire. La de tierra tiene que ver con el 'tú a tú' y busca coger perfiles de gente entre 40 y 65 años. Hemos hecho un análisis de la desafección política que existe, de falta de confianza en los partidos políticos y hemos llegado a la conclusión de que la mejor manera de agarrar la campaña era a través de nuestros voluntarios y militantes. Y por otro lado, también tenemos lo que llamamos 'disputa por el campo digital'. Aunque el campo digital evidentemente tiene dueños y pertenecen a grandes multimillonarios del mundo, la mayoría de extrema derecha, algo que hace que los propios algoritmos de las propias redes sociales favorezcan los valores culturales de la extrema derecha. A través de las redes sociales tratamos de adaptar el discurso a sectores más jóvenes que en su día a día están muy relacionados con el campo digital.
¿Por qué Vox tiene ese aroma de voto rebelde y no vosotros?
Es muy complejo, pero lo voy a intentar resumir. Venimos en las últimas dos décadas de dos crisis importantes, la del 2008 y la de la pandemia. La crisis del 2008 generó un impacto en terrenos económicos y sociales de la ciudadanía, de frustraciones, de destrucción de un sistema público que empezaba a desmantelarse... Y la crisis de la pandemia también fue algo inesperado que generó nuevas preguntas a la sociedad en la que vivíamos generando ciertas incertidumbres. La extrema derecha ha tenido la capacidad, a través de las redes sociales, que es su mayor herramienta porque tienen dinero y las controlan, de dar a preguntas complejas que se abrieron con la crisis del 2008 y la de la pandemia, respuestas fáciles. Y se encontraron con una sociedad que necesitaba agarrarse de alguna manera a cualquier respuesta que le satisfaciera su propia incertidumbre. La extrema derecha ha dado la batalla ideológica con machismo, racismo y xenofobia.
Ernesto, me llama la atención su manera de interactuar con los usuarios de Internet, porque más allá de la reivindicación, ironiza la política, ¿es una manera de llegar a un electorado concreto?
El humor, la ironía y el sarcasmo son un arma. El humor es el elemento que puede hacer muchas personas atiendan el mensaje político.
¿Le define esa forma de hacer política?
Soy de Cádiz, tengo mi venita carnavalera.
Pero se presenta por Málaga. ¿Cuáles son los ejes de su campaña?
El eje fundamental de nuestra campaña es que la gente sea feliz porque el diagnóstico que hacemos de Andalucía es que hoy en día la gente no lo es o no termina de serlo por los problemas de sanidad, vivienda y educación. Moreno Bonilla y el Partido Popular han diseñado una Andalucía con tres elementos claves. Uno, la bajada de impuestos a los grandes multimillonarios, lo que significa menos recursos. En segundo lugar, el desmantelamiento total de los servicios públicos. Y en tercer lugar, una propaganda completa de una política que genera sufrimiento a la gente donde nos exponen a Moreno Bonilla como una persona moderada y amable. Se han llevado años haciéndole la vida fácil a los especuladores, a los ricos, a los multimillonarios, no cobrándole los impuestos que deberían pagar. Adelgazando el sistema público, por ejemplo, sanitario, al final la gente percibe en la calle y en su vida cotidiana, que no se le cubren las necesidades. Y se enfadan, se preocupan. Esto les genera incertidumbre. Entonces, la clave para nosotros en estos momentos es centrarnos muy bien en que la gente sea más feliz generándole un sistema de protección pública que le garantice las dos prioridades ahora mismo, sanidad y vivienda. Sanidad fortaleciendo el sistema público, sanitario, con más recursos, más infraestructuras, etc. Y la vivienda con una cuestión clave: sacar a los especuladores de Andalucía.
Málaga es el laboratorio del Partido Popular.
¿Cómo se pueden atajar los problemas de vivienda y de sanidad en la provincia de Málaga?
Málaga es el laboratorio del Partido Popular. Es donde más agresivas son sus políticas porque aquí se prueban y después se llevan al resto de Andalucía. En materia de vivienda hay una cuestión que es clave y es muy sencilla, que es aplicar la ley. Moreno-Bonilla se ha cerrado en no aplicar la ley de vivienda.Y es una herramienta muy fácil que solamente aplicándola podría catalogar cuáles son las zonas extensionadas en Málaga ciudad o provincia, que son evidentes: toda la Costa del Sol y Málaga capital. Las zonas tensionadas te permitirían inmediatamente poder intervenir, por ejemplo, topando los precios de los alquileres. Luego creo que es importante también tomarse en serio la regularización de la vivienda de uso turístico. Tenemos una riqueza aquí en Málaga que es para explotarla en términos turísticos, pero hay que entender también cómo el valor de uso es el valor de cambio del turismo. El turismo es como el fuego: de la misma manera que puede calentar un hogar, le puede meter fuego y que arda entera la casa. Hay que controlarlo. No todo puede ser vivienda de uso turístico cuando hay familias que se están dejando en la calle. Nos van a faltar puentes para meter a la gente.
El turismo es como el fuego: de la misma manera que puede calentar un hogar, le puede meter fuego y que arda entera la casa.
Y en sanidad, ¿qué propone Por Andalucía?
Nosotros estamos planteando 48 horas de lista de espera, fortaleciendo el sistema público sanitario y dedicar el 20% del gasto sanitario únicamente a la atención primaria. La cuestión es cómo somos capaces de darle la vuelta al sistema público tal como lo estamos concibiendo hoy. Si Por Andalucía estuviéramos el 18 en el Parlamento, lo primero que haríamos al día siguiente es tener una mesa donde tuviéramos ya el debate directo de cómo empezamos a darle la vuelta y a quitarle a todas las grandes empresas todas las concesiones que actualmente tienen con la Administración Pública. Porque ahí está la trampa de Moreno-Bonilla. El problema no es de dinero, dinero hay. No estamos en el 2012, no estamos en el 2013, ahora hay pasta. ¿Qué es lo que ocurre? Que Moreno Bonilla está colocando toda esa pasta de la que habla en Quirón y en Asisa, y nosotros tenemos que intentar revertirlo para que ese dinero quede en el sistema público sanitario para contratar más personal, nuevas infraestructuras, nuevos medios e investigación.
¿Alguna pincelada sobre cómo transformaríais la educación?
En educación hay dos claves importantes, que son la Educación ordinaria (infantil, primaria y secundaria), que hay que fortalecerla con más profesionales y una bajada de ratio porque ahora mismo hay acumulación de niños en las escuelas; y luego está la universitaria. La UMA ha sido totalmente infrafinanciada. Hay que partir de cero con la universidad pública, hay que intentar ver cómo se le quita toda la deuda y que, desde su propia autonomía con financiación pública, sea capaz de elaborar el trabajo educativo y los proyectos de investigación.
La gente está contenta de que la izquierda vaya en una única papeleta y que no le den la opción de elegir. Si en Andalucía sale bien, que va a salir, esto va a abrir una vía a la esperanza en el resto del país.
Por Andalucía es una coalición de izquierdas que cuenta con siete partidos, entre ellos Izquierda Unida, Sumar y Podemos, que en 2022 no llegó al registro a tiempo y esta vez solventó el pacto en el último momento y a regañadientes. ¿Cómo es la relación interna entre los partidos?
Muy buena. Primero porque nos lo está agradeciendo la gente en la calle. Me lo manifiestan muchos compañeros en los 'tú a tú'. La gente está contenta de que la izquierda vaya en una única papeleta y que no le den la opción de elegir. Cuando ya eso te lo agradece la ciudadanía o el electorado progresista de izquierda, ya solamente por eso, el esfuerzo y el trabajo ha merecido la pena. El acuerdo de coalición que se ha hecho en Andalucía marca un punto de inflexión de la izquierda nueva en la concepción del país. Hay un nuevo carril, que es el de toda la izquierda de nuevo en una misma papeleta. Y eso significa que si en Andalucía sale bien, que va a salir, va a abrir una vía a la esperanza en el resto del país.
Pero, entonces, ¿la relación con Podemos es buena?
Muy buena. La número dos en Málaga, por ejemplo, que es la compañera Micaela, es una compañera con la que llevamos trabajando mucho tiempo y estamos contentos. Yo estoy encantadísimo de que Micaela sea la número dos en Málaga.
En Adelante Andalucía no están dispuestos ni a gobernar ni a asumir contradicciones. Prefieren quedarse en la pureza ideológica de lo que dicen representar. Nos diferencia la ambición de gobierno.
¿Os preocupa que la ciudadanía pueda confundirse a la hora de meter el voto en la urna con la papeleta de Adelante Andalucía?
Espero que no se confunda. Hay una diferencia importante. Bueno, dos. La primera es que Adelante Andalucía no ha querido en ningún momento formar parte de una candidatura unitaria, cuando es lo que nos estaban pidiendo los andaluces y las andaluzas de izquierda. Y se ha quedado fuera, que también es respetable. Y luego, es que en Por Andalucía estamos dispuestos a remangarnos para gobernar. Y gobernar significa salir de tu pureza ideológica y asumir contradicciones. En Adelante Andalucía no están dispuestos ni a gobernar ni a asumir contradicciones. Prefieren quedarse en la pureza ideológica de lo que dicen representar. Nos diferencia la ambición de gobierno. Yo quiero gobernar, no estar toda mi vida detrás de la pancarta. Si eso significa que tengo que asumir contradicciones ideológicas, bienvenido sea.
¿A qué se refiere con contradicciones ideológicas?
Me refiero a que ahora mismo la única fórmula de gobierno que se puede dar, estamos en política entre bloques, es un acuerdo de gobierno entre el Partido Socialista, Por Andalucía y Adelante Andalucía.
¿Es la única fórmula?
Hombre, no dan los números. Hay una realidad que es una fragmentación en la derecha entre Vox y el Partido Popular y otra fragmentación en la izquierda entre PSOE, Adelante Andalucía y Por Andalucía. ¿Para qué engañar al pueblo si quieres ser el representante del pueblo?
¿Izquierda Unida quiere seguir siendo el partido de referencia a la izquierda del PSOE en Andalucía?
Eso me da igual. Yo lo único que quiero es que Por Andalucía saque los mejores resultados y que haya una amplia mayoría progresista para acabar con las políticas de Moreno Bonilla. Ese es el único objetivo.
A mí no me preocupa tanto Vox. Me preocupa cómo Moreno Bonilla le está comprando el discurso a Vox.
¿Cuánto le temen a la posibilidad de que la “prioridad nacional” pactada en Extremadura y Aragón pueda llegar al sur?
La matriz ideológica de Vox está en el individualismo y en pisar al de al lado. Sobre todo a los pobres. Esa es la manera que tienen los fascistas de Vox de ocultar para quién verdaderamente agachan la cabeza, que son para los grandes multimillonarios y los grandes especuladores. Vox solo se dedica a sembrar odio, xenofobia, racismo y a intentar desviar las prioridades del país. A mí no me preocupa tanto Vox. Me preocupa cómo Moreno Bonilla le está comprando el discurso a Vox. Eso sí me preocupa más. Moreno Bonilla dice: "Votarme a mí, porque si no me votáis a mí, me vais a obligar que tenga que gobernar con Vox". No les hace falta Vox, ya lo hacen solos. El discurso de la extrema derecha ya está aquí. Lo que pasa es que en el registro de propaganda que hacen de moderados, al final eso se les cae. Cuando tienes medio millón de niños en extrema pobreza, no eres moderado, picha, eres un extremista.
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