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Sanidad

Manuel Sánchez, el malagueño que logró la 25 mejor nota del MIR, elige Cardiología: “El deporte y socializar han sido claves durante la preparación”

El joven médico, formado en la Universidad de Málaga, comenzará el 4 de junio su residencia en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, donde también estará su pareja, Julia, que ha elegido Pediatría

Manuel Sánchez junto a su pareja Julia frente al Ministerio de Sanidad.

Manuel Sánchez junto a su pareja Julia frente al Ministerio de Sanidad. / L.O.

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Arancha Tejero

Arancha Tejero

Málaga

Manuel Miguel Sánchez, graduado en Medicina por la Universidad de Málaga, no pudo contener las lágrimas al descubrir que había obtenido la posición 25 en el exigente examen MIR 2026. Después de un año y medio de estudio, esfuerzo y mucho sacrificio, este joven malagueño de 24 años había conseguido una de las mejores notas de España.

“Lo primero que hicimos fue inflarnos de llorar”, recuerda entre risas. Estaba en casa, con su padre y con su madre cuando conoció la nota. Poco después llegó su pareja, Julia, y la escena se repitió. “Nos pusimos a llorar los cuatro”, cuenta. “Fue un momento muy emotivo”, añade.

El resultado no solo ponía fin a meses de incertidumbre, sino que abría de golpe todas las puertas. “Cuando estás trabajando tanto tiempo de vez en cuando te imaginas que puede llegar un momento así, pero tampoco lo quieres visualizar demasiado porque pueden pasar mil millones de cosas. Y cuando finalmente ocurre de verdad, uno se queda pasmado”, comparte. “En ningún momento te lo imaginas de verdad hasta que ocurre”.

El número 25 del MIR elige Cardiología en el Hospital 12 de Octubre

Tras semanas de dudas, visitas a hospitales y muchas conversaciones con residentes, Manuel ha elegido Cardiología en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. Allí comenzará el próximo 4 de junio una nueva etapa de cinco años de residencia. También lo hará Julia, su pareja, que ha escogido Pediatría en el mismo hospital. “Tengo muchas ganas”, reconoce.

Aunque ahora lo tiene claro, el joven médico admite que no siempre fue así. Después del examen valoró distintas especialidades y visitó hospitales en Málaga, Madrid y Granada. También contactó con residentes de otras provincias para conocer de primera mano cómo era cada servicio.

Manuel junto a su pareja Julia y sus padres, Manuel y Elena

Manuel junto a su pareja Julia y sus padres, Manuel y Elena / L.O.

“Siempre he tenido muchas dudas, porque tengo la suerte de que me encanta la medicina en general”, afirma. Neurología y UCI fueron dos de las opciones entre las que estuvo dudando hasta el final. “Si es verdad que cardiología siempre ha sido de las que más me ha gustado, pero nunca he tenido claro que fuera la que más, hasta ahora”, señala.

Una especialidad para razonar y ayudar al paciente

Finalmente, lo que terminó de convencerle fue que Cardiología es una especialidad en la que “se puede razonar muchísimo”. El joven malagueño explica que le atrae mucho esa posibilidad de entender el corazón casi como un sistema de presiones, tuberías y mecanismos conectados. “Si entiendes cómo funciona, puedes entender los síntomas, los tratamientos y las causas de las enfermedades”.

“Siempre he tenido muchas dudas, porque tengo la suerte de que me encanta la medicina en general”

También le atrae el impacto directo que tiene sobre los pacientes. “Es una especialidad muy agradecida con el paciente. Notas resultados, ves que de verdad estás ayudando a una persona, que le estás mejorando la vida, y eso también es muy satisfactorio como médico”, opina. A eso se suma, añade, que es un campo que ha avanzado mucho en los últimos años, en el que hay mucha investigación y que todavía tiene margen para seguir creciendo.

“Una nueva etapa”: por qué eligió Madrid

La elección del 12 de Octubre también responde a un deseo de cambio. “Me apetecía un cambio de etapa, ver cosas nuevas”, cuenta. Madrid, dice, le ofrecía la posibilidad de formarse en una ciudad con grandes hospitales de referencia, procesos punteros y una investigación “muy potente”. Entre todos los centros que visitó, el 12 de Octubre fue el lugar en el que más se visualizó.

Manuel confiesa que, aunque el proceso de selección ha sido duro, no pierde de vista la suerte que ha tenido al poder elegir. “Yo en todo momento era consciente de que estaba en una posición muy privilegiada”, recalca. La sorpresa inicial al conocer la nota dio paso a una alegría inmensa y, sobre todo, a una sensación de alivio al saber que podría elegir lo que quisiera.

Mucho esfuerzo y constancia: Así fue el año y medio de preparación para el MIR

Detrás de ese número 25 hay un año y medio de preparación intensa. Durante sexto de Medicina, las mañanas eran para las prácticas y las tardes para estudiar. Después, desde el verano hasta enero, el MIR ocupaba prácticamente todo el día. En la recta final podía llegar a estudiar 12 o 14 horas diarias. “Ha sido un proceso muy duro en todo momento”, resume el médico.

“Yo en todo momento era consciente de que estaba en una posición muy privilegiada”

Su rutina empezaba sobre las 8.30 de la mañana. A las 9.00 horas se sentaba a estudiar hasta las 14.00. Después paraba para comer y retomaba el estudio desde las 15.30 hasta el final del día. Aun así, Manuel tuvo claro desde el principio que necesitaba reservar algunos espacios para no quemarse. “Durante el MIR he podido seguir haciendo deporte, quedando con mis amigos y todo eso”, explica. “Pero al final había que echar todos los días muchísimas horas”, remarca.

El deporte y socializar, claves durante los meses de estudio del MIR

Para él, esos momentos de desconexión fueron fundamentales: “El deporte y socializar para mí han sido claves durante la preparación. Podría haber estudiado más horas, pero estoy seguro de que habría sacado peor número”.

Manuel sostiene que lo más importante para afrontar el MIR es, sin duda, “ser constante”, aunque también admite que esa constancia es precisamente una de las partes más difíciles. Como le ocurre a la mayoría, tuvo “épocas de bajón”, pero considera que lo mejor es no sobrepensarlo demasiado. “Todos pasamos por una. No tiene sentido forzarse mucho, sino darse a cada uno el espacio que le haga falta durante ese tiempo”, afirma.

A los futuros opositores les lanza un consejo claro: no perder la perspectiva. “El MIR es un proceso de un año y medio muy duro, en el que se puede pasar bastante mal, pero que, al final, no es más que un examen en el que, en el peor de los casos, se puede repetir”, recuerda.

De la Universidad de Málaga al MIR

“La vida de todos nosotros durante ese año y medio queda un poco en pausa, pero después sigue”, subraya. Por eso insiste en intentar que no se convierta en “un año y medio de sufrimiento”, y en reservar huecos para otras actividades. “Para el propio rendimiento del examen es necesario alternar con otras cosas de vez en cuando”, defiende.

Manuel Sánchez estudió Medicina en la Universidad de Málaga, aunque no siempre tuvo claro que ese fuera su camino. Durante el Bachillerato dudó entre Ingeniería y Medicina. Finalmente se decantó por la segunda opción y hoy no se arrepiente. “Ahora me alegro muchísimo”, afirma. “Es algo que no sabía que era para mí, pero ahora ya sí que lo tengo clarísimo”.

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