Incendio
El incendio del hotel Ibis de Málaga y las razones que lo mantienen activo: “hay elementos constructivos que nos impiden atacar directamente al fuego”
La persistencia del fuego en el hotel Ibis de Málaga se debe a focos latentes en la fachada, el forjado y el falso techo, según explica un portavoz del sindicato de los bomberos

La Opinión
Una semana después del incendio que afectó al hotel Ibis de Málaga y a Le Grand Café, los bomberos continúan con labores de refresco y vigilancia. La dificultad para acceder a focos ocultos en la fachada, el forjado y el falso techo explica que el fuego no se dé aún por extinguido.
El incendio del hotel Ibis de Málaga siguió activo una semana después
Una semana después del aparatoso incendio del hotel Ibis de Málaga, el fuego no se había dado todavía por completamente extinguido. La imagen de los bomberos arrojando agua de forma continuada sobre el inmueble del Pasillo de Guimbarda, junto al Guadalmedina, generó una pregunta entre muchos malagueños: ¿por qué no se apaga del todo el incendio?
La explicación, según Pedro Pacheco, bombero del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga y portavoz del Sindicato Andaluz de Bomberos (SAB), está en la propia estructura del edificio y en la dificultad para llegar directamente a los puntos donde el fuego permanecía activo. El bombero lo resume así: “Sigue latente en zonas ocultas; habría que destruir toda la fachada”.

Vallado de la zona perimetral del Hotel Ibis. / X del ayuntamiento de málaga
Focos ocultos en la fachada y el forjado
Según la versión trasladada por Pacheco, el problema no estaba en la falta de agua ni en la capacidad de intervención de los efectivos, sino en la existencia de elementos constructivos que impedían atacar directamente los focos. Los bomberos podían enfriar las zonas accesibles y controlar la evolución del incendio, pero no siempre alcanzaban los puntos donde el calor seguía acumulado.
En los vídeos grabados durante la primera noche del fuego, hacia las cuatro de la madrugada, se apreciaba cómo el agua apenas conseguía rebajar la intensidad de las llamas. El portavoz del SAB sostiene que esta situación se produce cuando el fuego queda protegido por capas de fachada, forjados u otros materiales, lo que obliga a intervenir a medida que el propio incendio va abriendo huecos.
De hecho, durante los primeros momentos de la emergencia, los bomberos llegaron a tirar parte de la fachada situada sobre el bar para acceder mejor al foco y poder atacarlo con mayor eficacia. Aun así, según el sindicato, una parte de la planta superior continuaba incandescente.
“Mientras no se retire parte de la fachada o del forjado, no podremos extinguirlo”
Pacheco advierte de que la intervención necesita algo más que seguir echando agua desde el exterior. A su juicio, sería necesario actuar con maquinaria para retirar partes de la fachada o del forjado superior que impiden acceder al origen real de los focos.
“Mientras no se actúe con maquinaria para retirar parte de la fachada o del forjado superior, no podremos extinguir el incendio”, sostiene el portavoz del SAB, que considera que el siniestro no se estaba gestionando de la forma adecuada.
La situación, por tanto, obligó a mantener labores de refresco, vigilancia y prevención. En esas condiciones, los efectivos solo podían actuar sobre las partes accesibles, controlar la temperatura y responder cuando se abría una vía que permitiera llegar al punto caliente.

El hotel Ibis este lunes, 1 de junio, donde los bomberos siguen tratando de extinguir el incendio. / Javier Lerena / R
Un edificio con carga combustible y falso techo
Bomberos que trabajaron durante la noche en el incendio explicaron que la extinción se complicó por las características del inmueble. La estructura y el sistema de forjado conservaban una importante carga combustible, lo que favorecía que el fuego siguiera latente en determinadas zonas.
A ello se sumaba la presencia de un falso techo y de revestimientos plásticos en la parte superior, materiales que ardían y dificultaban aún más la intervención. Ese falso techo, según las fuentes del operativo, podía provocar el colapso de parte de la estructura. Al derrumbarse, la entrada de aire aportaba oxígeno y podía avivar de nuevo el fuego.
El riesgo de derrumbe impidió además atacar directamente el foco desde el interior. Por ese motivo, la estrategia se centró en la intervención desde el exterior, principalmente mediante agua lanzada desde la autoescala. “Es un proceso lento”, apuntaron desde el operativo.
Zona vallada y paso peatonal cortado en el Pasillo de Guimbarda
El inmueble permaneció vallado perimetralmente por parte de la propiedad para garantizar la seguridad del entorno, evitar daños a terceros por posibles desprendimientos e impedir el acceso de personas no autorizadas.
Esta medida mantuvo cortado el paso peatonal en el tramo del Pasillo de Guimbarda comprendido entre los puentes de la Aurora y de la Trinidad, aunque se permitió la circulación de vehículos por calle Cerrojo.
El incendio del hotel Ibis de Málaga y de Le Grand Café obligó así a prolongar los trabajos durante días. La clave de la intervención estuvo en unos focos ocultos que, según los bomberos, no podían apagarse por completo hasta acceder a las zonas donde el fuego seguía latente.
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