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Educación

El Colegio El Limonar de Málaga celebra 60 años de historia, familia y educación

El carácter familiar, la apuesta por los idiomas y el vínculo de varias generaciones de malagueños con unas aulas que miran al futuro sin perder sus raíces son las señas de identidad de uno de los centros educativos de referencia en Málaga

Alumnos y alumnas de entre 3 y 18 años del Colegio El Limonar posan en representación de la gran comunidad educativa de este centro malagueño.

Alumnos y alumnas de entre 3 y 18 años del Colegio El Limonar posan en representación de la gran comunidad educativa de este centro malagueño. / Susana Fernández

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Susana Fernández

Susana Fernández

Málaga

Un colegio es mucho más que un edificio y más que lo que se aprende en Matemáticas o Lengua. Son los primeros amigos, ese profesor que recuerdas años después, son las excursiones, las fiestas de fin de curso y todo un universo que va desde los 3 años a los 18 en algunos casos. «He aprendido la importancia de la amistad», «el colegio es mi segunda casa», «tengo aquí una familia porque estoy con las personas que me quieren». Así definen su colegio los alumnos de El Limonar de Málaga, toda una institución educativa que ha cumplido 60 años y tiene como señas de identidad la cercanía y el carácter familiar, además de una educación exigente y humana.

Sus alumnos con sus familias y el equipo de docentes forman una comunidad que está orgullosa de ‘ser Limonar’ como dice el lema de este aniversario.

Varias generaciones de malagueños han pasado por las aulas del Colegio El Limonar, cuya historia comenzó hace seis décadas de la mano de una mujer emprendedora y apasionada de la enseñanza.

El Colegio El Limonar: el sueño de Concepción Álvarez-Net Masó

Concepción Álvarez-Net Masó era hija de los dueños de Galerías Álvarez Fonseca, uno de los comercios más importantes de Málaga en los años 60 y 70 del siglo pasado.

Profesora de instituto especializada en Lenguas Clásicas, fundó el colegio en la misma finca en la que residía, en el barrio del Limonar, como un centro privado, laico y con una gran vocación por los idiomas.

«Apostó por el inglés porque ella admiraba la cultura y el sistema educativo inglés y, en la medida que pudo, quiso implantarlo aquí», explica María del Carmen López González, antigua alumna y una de las profesoras más veteranas a quienes todos conocen como Maruxa.

«Sólo quería profesores nativos y de inglés, que en aquella época no se estilaba para nada», recuerda.

El colegio abre así sus puertas en 1964 con no más de medio centenar de alumnos que ya llevaban un uniforme muy parecido al que los estudiantes visten ahora.

Antiguos alumnos y alumnas de las primeras promociones del Colegio El Limonar de Málaga.

Antiguos alumnos y alumnas de las primeras promociones del Colegio El Limonar de Málaga. / Archivo del Colegio El Limonar

La fundadora residía en la propia finca cuyo edificio principal es Villa Antonia, un inmueble de finales del siglo XIX declarado de interés artístico y arquitectónico.

Estas dependencias están ocupadas ahora, principalmente, por los salones de recepción, los despachos y zonas administrativas.

Además, el centro cuenta con otros dos edificios, uno de dos módulos para Infantil y otro de cuatro plantas en el que se imparten Primaria, Secundaria y Bachillerato.

Junto a ellos, rincones que dan personalidad al colegio como el Jardín de la Sófora Llorona, un precioso árbol de hoja caduca que en esta época luce en todo su esplendor.

El Colegio El Limonar tiene rincones muy especiales como el de este árbol junto al edificio de Infantil.

El Colegio El Limonar tiene rincones muy especiales como el de este árbol junto al edificio de Infantil. / La Opinión

Una comunidad que crece pero sigue siendo una familia

Hoy, El Limonar es concertado hasta 4º de la ESO y privado en Bachillerato. Tiene dos líneas con en torno a 750 alumnos y unos 60 profesores, incluidos varios antiguos alumnos como Maruxa.

Así lo explica el director, Emilio Alcázar. Pese a haber crecido, sigue siendo «un colegio sumamente familiar. Contamos mucho con las familias y hay mucha cercanía», subraya sobre la que es la principal seña de identidad del centro.

Una característica que corrobora la maestra Maruxa con sus recuerdos de cuando era niña: «Se hacían fiestas, encuentros y todos estábamos aquí. Era ya una amistad de los dueños del colegio y los profesores con los padres; era como una prolongación de tu familia».

Tres generaciones de las mismas familias han pasado ya por estas aulas en algunos casos: abuelos, padres y nietos. «Cuando ves a esos antiguos alumnos que vienen a matricular a sus hijos con sus padres, que eran los padres de tus alumnos y ahora son los abuelos... Es una satisfacción para el colegio siempre», subraya Emilio Alcázar.

Emilio Alcázar, director del Colegio El Limonar de Málaga.

Emilio Alcázar, director del Colegio El Limonar de Málaga. / La Opinión

Los vínculos se mantienen muchas veces después de terminar esta etapa educativa. Y hay casos como el de la profe Maruxa, cuya vida entera está unida al colegio. Ella y sus cuatro hermanos estudiaron aquí desde que se abrieron las puertas por primera vez. Luego, Maruxa optó por Magisterio y cuando terminó se ofreció a doña Concepción por si había algún hueco.

«Quedó una sustitución para ese septiembre, una profesora que había dado a luz, y ya no me fui nunca», cuenta esta docente de Primaria que el curso próximo celebrará su 40 aniversario de vida profesional.

Asegura que su paso por El Limonar marcó su vocación: «Fui totalmente feliz aquí y mi sueño era quedarme aquí, es un sueño cumplido».

Otro de los veteranos era el profesor de Física y Química Manuel Senciales, que se acaba de jubilar. Y antiguas alumnas y ahora docentes como Maruxa son también Laura Navarro y Julieta Rodríguez. Profesores algunos veteranos y otros más jóvenes que con esa mezcla enriquecen el equipo docente del Colegio El Limonar.

Rincones de aprendizaje para la etapa de Infantil

Además de por una atención muy personalizada, este colegio continúa destacando por su apuesta por los idiomas y se define como bilingüe español–inglés con certificaciones de Cambridge.

«También ofrecemos el francés como segunda lengua extranjera y lo potenciamos con intercambios que hacemos todos los años con Francia -además de con Reino Unido- para los de 3º de ESO», detalla Alcázar.

Coincidiendo con el 60 aniversario, están llevando a cabo una reforma integral en las aulas de Infantil de 3 años. El próximo curso comenzarán a trabajar con una metodología basada en rincones para mejorar el aprendizaje de los alumnos más pequeños.

En cada rincón del aula se trabajará un aspecto distinto como la creatividad, la motricidad, la música y cada uno de los talentos de los menores. El objetivo, favorecer «la autonomía, la creatividad y el desarrollo global del alumnado desde edades tempranas».

«No es sólo una remodelación de las aulas de Infantil con una nueva pedagogía, sino también la formación del profesorado», indica el director del Limonar, que también es profesor de Expresión Artística y Dibujo Técnico.

Alumnado de Infantil del Colegio El Limonar juega en uno de los espacios de recreo.

Alumnado de Infantil del Colegio El Limonar juega en uno de los espacios de recreo. / La Opinión

Sobre los sistemas pedagógicos, afirma que no les gusta apostar por uno únicamente, sino «seleccionar aquello que nos gusta más, que puede ser importante para el alumno, para motivarlo y para su desarrollo académico y combinarlos».

La implicación de los padres y madres se hace patente desde Infantil, «la puerta de entrada» al sistema educativo, y ya no sólo preguntan por aspectos como los horarios o el comedor, sino también por las metodologías.

El musical, un referente y seña de identidad del Colegio El Limonar

Más allá del proyecto académico, El Limonar se caracteriza por una educación que trasciende el aula con actividades solidarias y creativas con las que el alumnado desarrolla habilidades y valores imprescindibles para su vida.

Uno de sus proyectos más emblemáticos es sin duda el musical anual, una referencia en Málaga.

El profesor Salvador Moyano fue el iniciador de esta tradición en la que los estudiantes trabajan aspectos como la creatividad, el esfuerzo y el trabajo en equipo.

Musical de los alumnos del Colegio El Limonar al inicio de este curso con motivo del 60 aniversario del centro.

Musical de los alumnos del Colegio El Limonar al inicio de este curso con motivo del 60 aniversario del centro. / La Opinión

«Aprenden a respetarse, la empatía, a conocerse a ellos mismos, e incluso a los alumnos más tímidos les sirve para abrirse», detalla el director del colegio.

Desde ‘Jesucristo Superstar’, llevan dos décadas estrenando obras cada año y colaborando de forma solidaria con la Fundación Cesare Scariolo.

Los próximos días 24 y 25 de junio estrenarán el de este año en la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD), aunque a principios de este curso ya llevaron a escena una recopilación de todos los musicales realizados hasta ahora para celebrar este 60 aniversario.

Una graduación que destaca en Málaga

Con motivo de esta efeméride lucieron camisetas conmemorativas en el Día del Pedal, una actividad deportiva-solidaria, y el próximo octubre quieren organizar una reunión de antiguos alumnos.

Son actividades que vinculan a este centro con Málaga y que lo caracterizan como ocurre también con su tradicional puesta de largo. Una de las citas más especiales para la familia del Limonar.

Fiesta de graduación de los alumnos del Colegio El Limonar

Fiesta de graduación de los alumnos del Colegio El Limonar / Eduardo Nieto / LMA

La puesta de largo o graduación se diferencia de las del resto de colegios porque todas las alumnas van vestidas de blanco y los alumnos contra chaqueta, camisa blanca y la corbata del colegio.

Además, entre los momentos más esperados está el vals de graduación, cuando los jóvenes de segundo de Bachillerato bailan con sus padres y madres.

En este final de curso y coincidiendo con el aniversario, el Colegio El Limonar piensa también en sus próximos retos: «seguir avanzando, mirando al futuro pero siempre basándonos en el pasado y en la experiencia», concluye su director, Emilio Alcázar.

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