Mirando atrás
La increíble vida del republicano Juan López, el miliciano que salvó a un soldado enemigo de Cártama
Ignacio Trillo rescata la vida de este miliciano, testigo de la toma de Málaga y participante de la Desbandá, que protegió a un cartameño del ejército rival. Tras exiliarse en Francia, Juan López participó en un fallido atentado contra Franco en 1948, algo desconocido hasta ahora.

Helios López, hijo de Juan López, con Ignacio Trillo, el alcalde de Cártama y los sobrinos de Antonio Rebollo, cuya vida salvó su padre. / Ayuntamiento de Cártama
El pasado mes de mayo, en Cártama, se fundieron en un abrazo el hispanofrancés Helios López y los sobrinos de Antonio Rebollo.
Casi 90 años atrás, en 1938, el padre de Helios, Juan López, nacido en Jimena de la Frontera (Cádiz), y Antonio Rebollo, un joven de Cártama, se vieron las caras en plena Batalla del Ebro, en la Guerra Civil; uno era soldado republicano y el otro, preso franquista de los republicanos.

Foto de miliciano anarquista de Juan López, el joven de Jimena de la Frontera que vivió la toma de Málaga en 1937 y la Desbandá. / Familia Gómez López
El descubrimiento del escapulario
La escena fue la siguiente: Juan fue a llenar la cantimplora a un pozo y vio cómo el detenido de Cártama, que estaba rezando, arrojaba sollozando algo a unas matas. Al acercarse, descubrió que había tirado un escapulario. El prisionero Antonio Rebollo, entre lágrimas le explicó al republicano que se lo había colgado al cuello su abuela, para que le protegiera.
Juan López le tranquilizó y le volvió a colgar el escapulario con estas palabras: «Si alguna vez vuelves a ver a tu abuelita, le dices que fue un andaluz de Jimena, no creyente, quien te ha protegido hoy en este lugar»; a continuación le dio su nombre, para que se lo contara a su abuela, y se alejó deseándole suerte.

Antonio Rebollo, en su vejez. Juan López tuvo un gesto humanitario con este cartameño en plena Batalla del Ebro, siendo enemigos. Antonio falleció en 2009, a los 90 años. / Archivo familiar
Tiempo después, por medio de la Cruz Roja de Tánger, le llegó el agradecimiento de los familiares de Antonio Rebollo, incluida su abuela, por ese gesto humanitario. Juan López visitaría a Antonio Rebollo en varias ocasiones, mientras estuvo prisionero.
Es una de las muchas historias de ‘Juan López: El republicano que intentó cambiar la historia de España-La huella de la niña Libertad’, el libro recién editado por la Diputación de Cádiz que ha escrito su paisano de Jimena de la Frontera Ignacio Trillo, antiguo delegado de Medio Ambiente de la Junta en Málaga.

Helios López, hijo de Juan López, abraza en Cártama, el mes pasado, a un sobrino de Antonio Rebollo. / Ayuntamiento de Cártama
«Estoy jubilado, quería devolver algo a la sociedad, y reconvierto mis viajes turísticos en viajes de investigación», resume Ignacio Trillo a La Opinión, que ya ha escrito seis libros sobre su pueblo natal, «y son libros universales, no localistas»; puntualiza.
Precisamente, un libro anterior sobre los recuerdos de cinco mujeres del Campo de Gibraltar le condujo en 2022 a Francia, y a la figura de Juan López (1915-1996). Como destaca, en Jimena había podido leer parte de sus manuscritos, que conservaban familiares, con recuerdos sobre la Guerra Civil, el exilio en Francia y la II Guerra Mundial.

Ignacio Trillo, esta semana con su libro sobre Juan López y la niña Libertad. / A.V.
Todo cambia en julio del 36
La vida de Juan López, como la de tantos españoles, se hizo añicos en julio del 36. Conquistado su pueblo en septiembre, marchó andando con su familia hasta Estepona. Llegó hasta Málaga, donde se enroló como voluntario y fue testigo de la pérdida de la capital, tomada por las tropas italianas.
De nuevo con su familia, marchó por la Carretera de Almería durante la Desbandá. Más tarde, en el transcurso de la guerra, lucharía en la Batalla del Jarama y en la mencionada Batalla del Ebro.

Los cuadernos manuscritos de Juan López con sus recuerdos de la Guerra Civil, el exilio francés y la II Guerra Mundial. / Helios López
Tras perder la guerra en el 39, pasó a Francia: «Me despedí de mi querida España, besando su suelo, sin saber cuándo regresaría», escribió -no regresó a su pueblo hasta 1971, cuando acudió de visita con su mujer francesa, Ivette Lamothe, y su hijo Helios-.
En Francia le aguardaría una ristra de campos de concentración de refugiados republicanos, y más tarde, con el estallido de la II Guerra Mundial, su ingreso en compañías de trabajadores extranjeros del Gobierno francés. Además, los vaivenes de la guerra mundial hicieron que terminara en el campo de trabajo forzado nazi ‘Lager Franco’, del que se evadió.

Juan López (derecha) con su mujer y familiares en Jimena de la Frontera en 1971, la primera vez que pudo volver a su pueblo desde 1936. / Helios López
El atentado fallido
Pero el trabajo del escritor e investigador Ignacio Trillo ha ido mucho más allá de la plasmación de los manuscritos.
Como explica a este diario, ha identificado, gracias a varias evidencias, a Juan López con el misterioso ‘El Pelao’, que participó, en 1948, en un fallido plan para asesinar a Franco lanzándole bombas desde una avioneta, durante una regata de traineras en San Sebastián. Se emplearon bombas que dejaron los nazis en su huida tras perder la guerra, y que fueron enterradas por Juan López y uno de sus hermanos.

El general Franco en 1948. / Wikipedia
Las últimas palabras de Juan López
Otro enigma que desvela el libro: la persona detrás de las últimas palabras de este gaditano en su lecho de muerte, cuando se preguntó qué habría sido de una niña huérfana que los padres de Juan dejaron al cuidado de un encargado en el campo de internamiento francés de Rivesaltes.
Una de las sorpresas de la obra es el encuentro de Helios López e Ignacio Trillo con esa niña, ya octogenaria, a quienes sus padres pusieron de nombre Libertad, y que también rehizo su vida en Francia. Por cierto que para el autor, la Guerra de España no tuvo nada «de civil», sino que fue internacional y un adelanto de la II Guerra Mundial.

Ignacio Trillo con Libertad, la niña protagonista de otra increíble historia ligada a Juan López. / Archivo Ignacio Trillo
Aunque murió en tierras francesas, en Mont-de-Marsan, en 1996 las cenizas de Juan López viajaron hasta Jimena la Frontera. En cuanto a Antonio Rebollo, el soldado franquista al que este miliciano republicano protegió, tuvo una larga vida y falleció en 2009, a los 90 años, en su Cártama natal.
Con esta apasionante obra -a la venta en Málaga en la librería Arjé de El Palo- Ignacio Trillo rescata del olvido dos vidas truncadas por la guerra, las de Juan y Libertad, que ahora perdurarán para siempre.
Suscríbete para seguir leyendo
- Una mujer se precipita de un tercer piso en la calle Navarro Ledesma de Málaga
- El refugio de Brahim Díaz, estrella de Marruecos, está en un humilde barrio de Málaga de 3.000 habitantes
- Salvador Arijo, biólogo e investigador de la UMA: 'El alga invasora que retiramos de las playas puede convertirse en una solución
- Un hombre mata a puñaladas a madre e hija en Mijas: descubrieron los cuerpos al sofocar un incendio
- El terral vuelve a Málaga con avisos de la Aemet y temperaturas de hasta 40 grados: 'Será una semana muy cálida
- El pueblo de Málaga con una de las piscinas públicas más baratas de la provincia: entradas desde un euro, zonas verdes y sombrillas
- El patrimonio del malagueño Antonio Banderas: 50 millones de euros con una empresa de perfumes, su propio teatro y los mejores restaurantes
- La pedanía de Málaga que celebra este fin de semana su feria con música en directo, degustaciones y carrera de cintas en moto: horario, ubicación y toda la programación
