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Sanidad

El ‘mapa’ 3D con IA que ayuda a operar el cáncer renal en el Hospital Clínico de Málaga: más precisión y seguridad

El servicio de Urología interviene cada año a unos 180 pacientes mediante la combinación de las técnicas más avanzadas, como laparoscopia, cirugía robótica y sistemas de simulación virtual

El ‘mapa’ 3D con IA que ayuda a operar el cáncer renal en el Hospital Clínico de Málaga

L.O

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Arancha Tejero

Arancha Tejero

Málaga

Cada año, unos 180 pacientes de cáncer renal son intervenidos en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga mediante el uso combinado de técnicas mínimamente invasivas como la laparoscopia y la cirugía robótica, complementadas con sistemas de simulación virtual de última generación.

El servicio de Urología del centro malagueño ha hecho balance de su actividad quirúrgica de alta complejidad con motivo de la celebración del día mundial de esta enfermedad, considerada una patología silente que no suele presentar síntomas.

Cirugía avanzada para tratar el cáncer renal en Málaga

Desde el hospital destacan que la incorporación de estas herramientas ha supuesto un “salto cualitativo definitivo” en el modelo asistencial del centro malagueño, ya que permiten diseñar estrategias terapéuticas “a la medida exacta” de la complejidad anatómica de cada paciente.

“El cáncer de riñón es una patología silente que habitualmente no suele dar síntomas. En la mayoría de las ocasiones, la puerta de entrada para su diagnóstico son las técnicas de imagen solicitadas por otros especialistas —como los de digestivo— ante molestias abdominales difusas”, ha explicado Felipe Sáez, especialista en Urología del hospital.

El urólogo ha señalado que estas pruebas permiten detectar posibles lesiones o alteraciones renales y ha incidido en la importancia de actuar cuanto antes. Según ha indicado, un diagnóstico precoz y un tratamiento temprano favorecen mejores resultados a largo plazo.

Robótica para conservar el riñón sano

Sáez también ha resaltado el impacto que los avances tecnológicos tienen sobre la calidad de vida de los pacientes. "El uso cada vez más habitual de la ecografía o el escáner nos permite diagnosticar lesiones renales en fases muy precoces de la enfermedad. Esto hace posible que no tengamos que extirpar el riñón en su totalidad, sino quitar únicamente la lesión”, ha remarcado. 

En este sentido, ha señalado que la integración de la cirugía robótica en el centro ha permitido “mejorar notablemente” los resultados, tanto oncológicos como funcionales. “Al evitar la cirugía abierta que se realizaba antaño, conseguimos reducir el impacto en la calidad de vida del paciente y favorecemos que pueda reincorporarse a su vida diaria mucho antes”, ha señalado el especialista.

Archivo - Hospital Clínico Universitario de Málaga

Hospital Clínico Universitario de Málaga / L.O.

Un "mapa" 3D con IA antes de entrar al quirófano

Otras de las “grandes aportaciones estratégicas” al servicio de Urología del Clínico es la implantación de plataformas de reconstrucción tridimensional apoyadas en Inteligencia Artificial. Según ha explicado el centro en un comunicado, a partir de los TACs realizados por el servicio de Radiodiagnóstico, un sistema de software, con IA, genera un modelo virtual interactivo que reconstruye las lesiones y permite al equipo quirúrgico prepararse para la cirugía. 

"Disponer de estas plataformas nos ofrece un auténtico 'mapa' con el que trabajar antes de entrar a quirófano”, ha explicado el doctor Sáez, que ha subrayado que gracias a esta herramienta pueden planificar la intervención y anticiparse a situaciones críticas. 

“Esta simulación previa nos permite ser mucho más precisos en la extirpación y, al mismo tiempo, coordinar con los compañeros de anestesia los puntos más delicados para tenerlo todo bajo el máximo control posible. No es lo mismo contar con este mapa detallado que operar a ciegas como se hacía en el pasado", ha añadido el especialista.

Un abordaje personalizado según cada paciente

En cuanto al volumen de las 180 intervenciones anuales que asume el equipo de Urología, el centro señala que se distribuye de manera “personalizada” según las características y la evolución de la enfermedad de cada paciente. 

Actualmente, entre 90 y 100 pacientes al año se benefician directamente de la cirugía robótica. “Esta modalidad está especialmente indicada en aquellos casos en los que, por la localización o el tamaño de la enfermedad, se plantea una cirugía parcial; es decir, se elimina únicamente el tumor de forma precisa y se respeta el resto del riñón sano”, han detallado. 

Por otra parte, unos 60 pacientes anuales, cuyas lesiones impiden una cirugía conservadora, son intervenidos mediante nefrectomía radical —extirpación completa del órgano— a través de cirugía laparoscópica tradicional, una técnica también mínimamente invasiva, aclaran, pero no asistida por robot. 

Finalmente, en torno a una veintena de pacientes al año que presentan una evolución más avanzada con afectación de estructuras vasculares importantes, requieren un abordaje mediante cirugía abierta. 

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