Exposición
El espectáculo de "Kurios: Gabinete de curiosidades" abre las puertas de su universo en Málaga con una exposición que permite descubrir la magia más allá del escenario
Artistas como James González y Joe Roberts explican la conexión emocional y el talento colectivo que inspiran el espectáculo, que ha superado los siete millones de espectadores

KURIOS: Gabinete de Curiosidades, exposición el el Ámbito Cultural / Álex Zea

Detrás de cada salto imposible, cada criatura extravagante y cada instante de asombro que se vive bajo la Gran Carpa de Kurios: Gabinete de Curiosidades existe un engranaje silencioso y perfectamente sincronizado. Un universo oculto formado por decenas de artistas, técnicos, maquilladores y diseñadores que trabajan para convertir la imaginación en una realidad palpable. Esa parte invisible del espectáculo puede descubrirse ahora también en Málaga gracias a la exposición «Kurios – Gabinete de Curiosidades: Más allá del escenario», instalada en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés hasta el 21 de junio.

KURIOS: Gabinete de Curiosidades, exposición el el Ámbito Cultural / Álex Zea
La muestra coincide con la estancia de la Gran Carpa en el recinto ferial Cortijo de Torres, donde el espectáculo permanecerá hasta el 5 de julio, y propone precisamente eso: asomarse a lo que normalmente permanece entre bambalinas. Figuras de algunos de los personajes más icónicos, piezas de vestuario y una instalación inspirada en los primeros globos aerostáticos del siglo XIX permiten al visitante entender el meticuloso trabajo artesanal que hay detrás del universo retrofuturista creado por Cirque du Soleil.
Más allá de las acrobacias
Desde su estreno en Montreal en 2014, Kurios ha superado los siete millones de espectadores y las 3.500 representaciones. Sobre el escenario, una cincuentena de artistas de diferentes nacionalidades dan vida a un relato protagonizado por un científico convencido de que existe un mundo oculto donde habitan las ideas más extraordinarias. Cuando logra abrir la puerta a ese universo paralelo, lo imposible comienza a suceder.
Uno de los personajes que irrumpen en esa historia es el Aviador, interpretado por James González, quien explica que su misión es precisamente abrir los ojos del científico a una realidad mucho más amplia. «El aviador viene de una dimensión donde se crean las cosas y llega para enseñarle que todo lo imposible se hace posible. Le muestra que existe un mundo más allá de su imaginación y que los sueños pueden hacerse realidad», explica el artista.

KURIOS: Gabinete de Curiosidades, exposición el el Ámbito Cultural / Álex Zea
Pero, más allá del personaje, González reconoce que el verdadero objetivo de los artistas es lograr una conexión emocional con el público. «Si tengo adrenalina o nervios, quiero que la gente también lo sienta. Buscamos que entren con nosotros en esta historia, que vivan las emociones y que se dejen llevar por ese mundo de invención y fantasía», señala.
El talento que inspira desde dentro
La magia de Kurios no se alimenta únicamente de una compleja maquinaria técnica o de un vestuario elaborado al detalle. También nace de la convivencia entre artistas que llevan al límite sus capacidades. Así lo cuenta Joe Roberts, el actor que da vida al singular Hombre Acordeón.
«Estoy inspirado por los otros artistas. Es increíble ver cómo cada uno lleva una habilidad específica al máximo nivel. Somos cincuenta personas en lo más alto de nuestro trabajo, reunidas para un único propósito: hacer realidad KURIOS», afirma. Esa filosofía colectiva es precisamente uno de los rasgos distintivos de la producción. Roberts destaca que la combinación entre narrativa, humor, acrobacias y música en directo permite que cualquier espectador encuentre algo que le sorprenda.

KURIOS: Gabinete de Curiosidades, exposición el el Ámbito Cultural / Álex Zea
«Es un espectáculo para todas las edades. Mi hijo lo vio con tres años y es su favorito, y mis abuelos también lo disfrutaron. Hay números aéreos, una historia muy visual y momentos para todos los públicos. Realmente es una experiencia universal», asegura.
El arte de lo que no se ve
La exposición malagueña funciona precisamente como una prolongación de ese engranaje invisible. Cada figura y cada detalle permiten comprender la cantidad de trabajo que hay detrás de un espectáculo en el que nada se deja al azar. Vestuarios confeccionados artesanalmente, personajes diseñados hasta el último detalle y referencias a los inventores y soñadores del siglo XIX forman parte de una producción en la que la imaginación es la auténtica protagonista.
Porque si sobre la pista el público contempla el resultado final, en los pasillos, los camerinos y los talleres se esconde otra función igual de fascinante. Una maquinaria humana donde artistas como James González y Joe Roberts recuerdan que, en el fondo, Kurios no habla solo de acrobacias imposibles, sino de la capacidad de seguir soñando y de demostrar que, a veces, aquello que parece imposible solo necesita un poco de imaginación para hacerse realidad.
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