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Mirando atrás

Cameranos: la historia de las familias del norte que reinventaron Málaga

El profesor e investigador Fernando Alonso, tataranieto de cameranos instalados en Málaga, publica ‘Forjadores de sueños’, el primer libro sobre las familias de la comarca de Cameros que marcharon a Málaga en el XVIII y XIX para cambiarla para siempre y modernizarla

Personal de Gómez Hermanos en 1916. En el centro, José Agustín Gómez García junto a tres de sus hijos.

Personal de Gómez Hermanos en 1916. En el centro, José Agustín Gómez García junto a tres de sus hijos. / Archivo familiar

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Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

A partir de su llegada, Málaga cambió para siempre. Hablamos de los Larios, Heredia, Giménez, Álvarez, Sáenz, Gómez, Alonso, Alfaro o el Martínez que dio nombre a la famosa calle Martínez.

Todos ellos salieron de la pequeña comarca riojana de Cameros, tradicionales pueblos de montaña ligados a la ganadería y la famosa Mesta. ¿Qué les hizo confluir en Málaga?, ¿cómo lograron prosperar y cambiar tanto su ciudad de acogida?

Fernando Alonso con su libro sobre los cameranos de Málaga, en calle Larios, una vía hecha posible gracias a la famosa familia de Laguna de Cameros.

Fernando Alonso con su libro sobre los cameranos de Málaga, en calle Larios, una vía hecha posible gracias a la famosa familia de Laguna de Cameros. / A.V.

A estas y otras muchas preguntas responde el profesor Fernando Alonso González (Málaga, 1972) en su libro ‘Forjadores de sueños. Apuntes para una historia de los cameranos en Málaga’ (Ediciones del Genal), el primero que aborda en su conjunto la gran aventura de estos emigrantes del norte de España que, como recuerda, en Málaga «se conocían como ‘los castellanos’, porque entonces La Rioja pertenecía a Castilla».

Fernando Alonso, que apunta que también se instalaron en Málaga sorianos de pueblos que limitaban con la Sierra de Cameros «y eran medio cameranos», es tataranieto de un primer Alonso, natural de Laguna de Cameros -el pueblo de los Larios- que llegó a Málaga hacia 1840. Un hermano, Pedro Alonso García, fue el primer camerano alcalde de Málaga -el autor es además nieto del alcalde Pedro Luis Alonso-.

Vista de Laguna de Cameros (La Rioja). El 50% de los cameranos avecindados en Málaga era natural de este pueblo o bien hijo de quienes salieron de él.

Vista de Laguna de Cameros (La Rioja). El 50% de los cameranos avecindados en Málaga era natural de este pueblo o bien hijo de quienes salieron de él. / Archivo Fernando Alonso

Pero, ¿qué les llevó a Málaga? Como destaca el investigador, la respuesta hay que buscarla en la trashumancia.

«En Cameros vivían de la ganadería», pero por el duro clima de largos inviernos, los cameranos pasaban «siete meses al año fuera de su casa: alquilaban terrenos en el sur desde San Miguel (29 de septiembre) hasta San Juan (25 de junio), y regresaban en verano, cuando estaban los pastos frescos».

Casa de la familia Larios en Laguna de Cameros.

Casa de la familia Larios en Laguna de Cameros. / Archivo Fernando Alonso

Los cameranos, pues, frecuentaban Andalucía desde hacía siglos, mientras conducían «la principal riqueza de España en los siglos XVI, XVII y XVIII»: la lana de las ovejas merinas. Por eso, también en la comarca había fábricas textiles.

Pero como recuerda, en el XVIII crece la población, los gobiernos ilustrados empiezan a «apoyar la agricultura y quitar privilegios a la Mesta», que desaparecerá en 1836. Para más inri, años antes, la invasión napoleónica conllevó el robo de miles de ovejas a manos de franceses e ingleses, con lo que se perderá la exclusividad de la oveja merina española.

Trabajadores de los ultramarinos Los Alpes, en calle Calderería, en 1970, de la rama de los 'cameranos sorianos'.

Trabajadores de los ultramarinos Los Alpes, en calle Calderería, en 1970, de la rama de los 'cameranos sorianos'. / Archivo familiar

Las tres oleadas

Por todo ello, Fernando Alonso aprecia «tres oleadas» de cameranos en Málaga, al tiempo que la Sierra de Cameros comienza a despoblarse: la segunda mitad del XVIII -inicio del declive ganadero, exceso de población en la comarca y auge de Málaga-; 1830-40 - coincidiendo con la desaparición de la Mesta- y una tercera oleada en el último tercio del XIX.

«Los primeros vinieron con mucho dinero porque acababan de vender sus rebaños», cuenta Fernando Alonso, que recuerda cómo, ya a finales del XVIII, los cameranos consiguen que la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja, presida la iglesia de San Agustín de Málaga, donde serían enterrados.

Altar mayor de San Agustín con la Virgen de Valvanera.

Altar mayor de San Agustín con la Virgen de Valvanera. / Archivo Temboury

"Sabían leer y escribir, además de sumar y restar"

Pero, ¿qué hacía tan especial a estos emigrantes del norte de España? No solo el que conocieran desde la pre adolescencia una vida dura, con privaciones y alejada de casa; también el que fuera costumbre que los paisanos que prosperaban lejos costearan escuelas en sus pueblos para niños y niñas; y así, si en 1900 el porcentaje de analfabetismo en Málaga era del 68,1 %, en Cameros Viejo bajaba hasta casi la mitad: el 36%.

Como subraya Fernando Alonso, «estos cameranos sabían leer y escribir, además de sumar y restar, algo muy importante para ser pastor».

Acostumbrados a una existencia muy sobria y con formación desde los 6 a los 12 años como mínimo, cuando llegaron a Málaga la mayoría se hizo comerciante, muchos de ellos de tejidos, y en 1860, los cameranos ya ocupaban la mitad de la vía más comercial de entonces: Calle Nueva.

Juan Alonso Cossío hacia 1900. Era sobrino de Pedro Alonso García, primer camerano alcalde de Málaga, y padre del alcalde Pedro Luis Alonso.

Juan Alonso Cossío hacia 1900. Era sobrino de Pedro Alonso García, primer camerano alcalde de Málaga, y padre del alcalde Pedro Luis Alonso. / Archivo familiar

Con horarios de apertura desde antes de las 8 de la mañana hasta el anochecer, durmiendo en las tiendas y con un sistema de aprendices, los ‘nuevos malagueños’ de Cameros trajeron novedades como el precio fijo o la devolución del dinero si el producto no era del agrado del cliente.

Y poco a poco, fueron copando la banca, la industria, las grandes explotaciones agrícolas...

La semblanza de 12 cameranos ilustres

El libro, que incluye el padrón de los cameranos en 1842 y la historia de la más antigua institución nobiliaria española ligada a ellos -el Solar de Tejada-, se completa con la semblanza de 12 cameranos que hicieron historia en Málaga, empezando por José Martínez de Hurtado, «el de calle Martínez», y pasando por nombres como Manuel Agustín Heredia, Martín Larios, Félix Sáenz, Liborio García, Bonifacio Gómez, los Gómez Hermanos (Juan y José Agustín Gómez García) o José María Álvarez.

Bonifacio Gómez Martínez, el farmacéutico de calle San Juan, con su familia hacia 1913.

Bonifacio Gómez Martínez, el farmacéutico de calle San Juan, con su familia hacia 1913. / Archivo familiar

Aunque Fernando Alonso hace hincapié en que el libro «es una primera aproximación», con el deseo de que le sigan estudios más relevantes, qué duda cabe que este descendiente de cameranos ha sido el primero en hacer justicia, gracias a este ensayo, a la inigualable saga de ‘castellanos’ que reinventaron Málaga.

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