Sanidad
Del VIH al covid-19: así funciona el Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Regional de Málaga, que cumple 20 años
El equipo atiende cada año más de 12.000 consultas, registra alrededor de 800 ingresos, trabaja con todas las especialidades del hospital y afronta retos como las bacterias multirresistentes y las nuevas infecciones

Parte del equipo del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Regional que celebra este mes de junio su 20º aniversario. / Álex Zea

En el ala derecha de la quinta planta del pabellón A del Hospital Regional Universitario de Málaga se encuentra el área de hospitalización del Servicio de Enfermedades Infecciosas, que cuenta con una zona de aislamiento dotada de 12 camas. Cuatro de sus habitaciones disponen, además, de presión negativa y de una doble puerta para los pacientes que requieren unas condiciones de aislamiento más estrictas. En la segunda planta del mismo pabellón, el equipo atiende las consultas externas y administra tratamientos en el Hospital de Día.
Pero el trabajo del servicio no se limita a estos espacios. Sus profesionales recorren cada día el hospital para atender las complicaciones infecciosas de pacientes ingresados en las distintas especialidades, desde Neurocirugía hasta Nefrología. También revisan el uso de los antibióticos, participan en el control de las bacterias multirresistentes —uno de los principales desafíos sanitarios actuales— y desarrollan una intensa actividad investigadora y docente.
Este mes de junio se cumplen 20 años desde la creación de este servicio que se ha consolidado como una pieza fundamental del hospital. Creado en 2006, fue el segundo de estas características puesto en marcha en la sanidad pública andaluza, después del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Desde entonces, ha experimentado un notable crecimiento, adaptándose a los continuos avances científicos y a las nuevas necesidades asistenciales del siglo XXI.
Veinte años luchando contra las infecciones más complejas
Comenzó con tan solo siete facultativos y actualmente dispone de 15 médicos y una plantilla global de más de 40 profesionales, entre personal de Enfermería, técnicos, celadores y personal administrativo. Cada año registra alrededor de 800 ingresos y atiende más de 12.000 consultas. Entre sus pacientes se encuentran aquellos con infecciones complejas, como el VIH, enfermedades importadas en viajeros e inmigrantes, infecciones adquiridas en el hospital, aquellas causadas por microorganismos multirresistentes y las que afectan a pacientes inmunodeprimidos.
“Hoy estoy seguro de que la mayoría de los especialistas no concebirían el hospital sin el Servicio de Enfermedades Infecciosas”, sostiene su jefe, José María Reguera Iglesias, que trabaja en el centro desde 1986 y formó parte de la unidad desde su creación.

Planta de hospitalización del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Regional. / Álex Zea
El servicio adquirió una especial visibilidad durante la pandemia del covid-19, cuando asumió la coordinación organizativa y el manejo diagnóstico y terapéutico de los pacientes, en colaboración con el resto de áreas implicadas. Aquel fue, sin duda, el mayor desafío al que ha tenido que enfrentarse a lo largo de estas dos décadas y que ha marcado un punto de inflexión en su trayectoria.
El VIH, el origen de un servicio que no ha dejado de crecer
Reguera relata que las unidades de VIH pueden considerarse “el germen” de los Servicios de Enfermedades Infecciosas que se crearon años después, aunque en su desarrollo también influyeron otros factores, como el aumento de los pacientes inmunodeprimidos, las bacterias multirresistentes y los trasplantes.
Los pacientes con VIH continúan representando una parte importante de la actividad asistencial del servicio. Actualmente, más de 2.000 permanecen en seguimiento y alrededor de 2.000 reciben tratamiento. Reguera destaca que uno de los principales avances logrados en estas dos décadas ha sido precisamente la evolución de los fármacos. “Hemos pasado de una época, en 2006, en la que la mayoría de los medicamentos todavía provocaban importantes efectos tóxicos, a fármacos actuales muy eficaces y prácticamente inocuos”, explica.
A este progreso se suma la incorporación, en 2020, de la profilaxis preexposición, conocida como PrEP, un tratamiento preventivo dirigido a personas con mayor riesgo de adquirir el VIH. Cerca de 700 usuarios participan a día de hoy en este programa. Los especialistas recuerdan, sin embargo, que la PrEP no protege frente a otras infecciones de transmisión sexual (ITS), cuya incidencia ha aumentado de forma notable en los últimos años.
De la tuberculosis al dengue: infecciones reemergentes e importadas
Las infecciones emergentes, como lo fue el covid-19, y las reemergentes, entre ellas las ITS, son otro de los ámbitos que aborda el equipo. “Son infecciones que ya tenemos, pero que resurgen”, señala Reguera. Cita como ejemplos el sarampión o la tuberculosis, una infección que, asegura, “nunca acaba de desaparecer". “Siempre tenemos un gran número de pacientes con tuberculosis tanto ingresados como ambulatoriamente”, afirma.

-El jefe del servicio de Enfermedades Infecciosas, José María Reguera, centro de la (foto) junto a su equipo, donde han cumplido 20 años de dicha unidad. / Álex Zea
El servicio también se ocupa de las infecciones importadas. Para ello, cuenta con una consulta de Medicina Tropical en la que atienden a viajeros y migrantes con enfermedades como el dengue, el zika o el chikunguña. Reguera advierte de que el cambio climático, los inviernos más suaves y que los mosquitos transmisores se encuentren “cada vez más cómodos” en nuestro territorio podrían hacer que algunas de estas enfermedades, hasta ahora consideradas como ‘importadas’, lleguen a producir casos autóctonos en España.
Antibióticos en el hospital y en casa para evitar ingresos innecesarios
No obstante, no todos los pacientes atendidos por el servicio necesitan permanecer hospitalizados. Una parte importante de su actividad se desarrolla en las consultas externas y en el Hospital de Día, donde se administran antibióticos a personas con infecciones complejas pero que pueden continuar viviendo en sus domicilios. Es el caso, por ejemplo, de pacientes inmunodeprimidos con infecciones urinarias o respiratorias.
“También pacientes que, aunque no sean inmunodeprimidos, tengan un germen multirresistente para el que no tenemos posibilidad de tratamiento con antibióticos orales, entonces no nos queda más remedio que hacerlos venir aquí todos los días poner el tratamiento parenteral”, explica Reguera.

José María Reguera y Juan Diego Ruiz en el Hospital de Día del servicio. / Álex Zea
Para los pacientes más frágiles o con dificultades para acudir diariamente al hospital, el servicio puso en marcha hace un año el programa de Tratamiento Antibiótico Domiciliario Endovenoso (TADE). Reguera destaca también la apuesta por las consultas de acto único, que permiten resolver numerosos procesos en una misma mañana sin que el paciente tenga que desplazarse al hospital en repetidas ocasiones.
Un servicio que recorre todo el Hospital Regional para tratar complicaciones infecciosas
Otra de las actividades fundamentales del servicio es la labor consultora que desarrolla de forma transversal para el conjunto del hospital. Sus profesionales participan en el diagnóstico y tratamiento de las complicaciones infecciosas de pacientes ingresados en otras especialidades como Neurocirugía, Traumatología, Cirugía, Nefrología o Aparato Digestivo.
“No solo somos asesores, nos implicamos”, subraya Reguera. El equipo no se limita a indicar qué tratamiento debe recibir el paciente, sino que realiza su seguimiento, ajusta la medicación y trabaja junto a los especialistas responsables durante todo el proceso. “Intentamos ir todos los días, ver al paciente y ayudar con los problemas que puedan ir surgiendo”, añade.
Esta colaboración es especialmente estrecha con las áreas quirúrgicas, donde pueden aparecer infecciones relacionadas con una intervención, y con aquellas que atienden a pacientes inmunodeprimidos. Es el caso de Nefrología, con los trasplantados renales, o de otros servicios que tratan a enfermos especialmente vulnerables ante una infección. “Prácticamente vamos a todos los servicios del hospital”, apunta Reguera.
Las bacterias multirresistentes, uno de los mayores desafíos sanitarios del futuro
El seguimiento de estos pacientes va unido a otra de las funciones esenciales del servicio: garantizar un uso adecuado de los antibióticos en todo el hospital. Una tarea especialmente relevante ante el avance de las bacterias multirresistentes, capaces de convertir una infección habitual en un problema mucho más difícil de tratar.

Varios profesionales en el control de Enfermería del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Regional. / Álex Zea
“Una neumonía causada por un germen común no suele plantear grandes dificultades, pero si está producida por un germen multirresistente, el problema se multiplica y son infecciones muy difíciles de tratar”, aclara Reguera, que precisa que, además, este tipo de bacterias suelen afectar a pacientes inmunodeprimidos, por lo que pueden poner en “grave riesgo su vida”.
El jefe de servicio alerta de que las resistencias bacterianas, conocidas como ‘la pandemia silenciosa’, constituyen uno de los principales desafíos actuales de salud mundial y que el uso inadecuado de los antibióticos es uno de los principales factores que favorecen su aparición.
El programa PROA controla los tratamientos antibióticos en todo el hospital
“Gran parte de las bacterias resistentes que escuchamos hoy día están causadas por el mal uso de antibióticos”, asegura. Para combatirlas, el servicio —en coordinación con los otros dos Servicios de la Unidad, Microbiología clínica y Medicina Preventiva— cuenta con el Programas de Optimización del Uso de Antimicrobianos (PROA), mediante el que se revisa prácticamente todos los tratamientos prescritos en el hospital y propone cambios cuando no son los más adecuados.
Dos veces por semana, Farmacia remite al equipo un listado con los pacientes que reciben determinados antibióticos, especialmente los de amplio espectro. Los infectólogos revisan cada caso y, cuando es necesario, recomiendan sustituirlos por otros más específicos, ajustar la duración del tratamiento o incluso suspenderlo si consideran que no está justificado.
El problema, no obstante, no se limita a los hospitales. Buena parte de estos medicamentos se consumen en el ámbito ambulatorio, por lo que el jefe de servicio insiste en que solo deben utilizarse cuando han sido prescritos por un médico y durante el tiempo indicado.
El covid-19, el mayor desafío en los 20 años del Servicio de Enfermedades Infecciosas
Reguera asegura que la enfermedad infecciosa ha evolucionado profundamente a lo largo de estos años, pero el mayor desafío al que se ha enfrentado el servicio ha sido, sin duda, la pandemia de covid-19. El equipo asumió la coordinación organizativa dentro del hospital y, en los momentos más duros, llegaron a coincidir cerca de 400 pacientes ingresados con covid . Plantas completas tuvieron que destinarse a su atención y parte de la actividad de otros servicios se trasladó para liberar espacio.

Una sanitaria en la planta Covid del Hospital Regional. / L.O.
“Nos encontramos con algo que no sabíamos cómo afrontar”, rememora Reguera. “Estábamos todos los días en el hospital: por las tardes, los fines de semana y durante las guardias, porque la situación era tan caótica... Aquel año tuvo una intensidad que valió por cinco”.
Juan Diego Ruiz Mesa, jefe de sección, recuerda especialmente la elevada mortalidad de la primera ola y la falta de tratamientos eficaces. “Se nos morían los pacientes y, a veces, no podíamos ofrecerles más que medidas de soporte”, relata. “Era difícil ver el día a día cómo ingresaban y cómo morían tantas personas. No estábamos acostumbrados a eso”, reconoce el especialista, que destaca la gran colaboración que se produjo entre todos los servicios.
“Aquel año tuvo una intensidad que valió por cinco”
Preparación ante futuras pandemias: lecciones aprendidas con el covid-19
La pandemia obligó a reorganizar por completo el hospital. “Se cambió de arriba abajo”, incide Ruiz. Pero también dejó importantes aprendizajes. El centro dispone ahora de circuitos más preparados para afrontar nuevas amenazas biológicas y los profesionales cuentan con mayor experiencia para organizar los aislamientos y coordinarse ante futuros brotes.
“El covid-19 nos ha servido para aprender muchísimo”, subraya Reguera, que insiste en que tanto el servicio como el hospital están mucho más preparados y organizados. “Hoy día sería todo distinto”. En este sentido, considera previsible que en los próximos cien años pueda aparecer otra pandemia. “No sabemos cuándo, ni dónde, ni cómo, pero previsible sí es. Si nos hubieran preguntado en 2018 por algo como el covid, habríamos pensado que era una locura”, resalta.
Investigación, docencia y asistencia: los tres pilares del Servicio de Enfermedades Infecciosas
Junto a la actividad asistencial, la investigación y la docencia constituyen los otros dos grandes pilares del servicio. Sus profesionales han desarrollado múltiples líneas de investigación que han contribuido de manera significativa al avance del conocimiento en el ámbito de las enfermedades infecciosas. Además, participan en proyectos nacionales e internacionales, ensayos clínicos y estudios multicéntricos.

Zona de aislamiento de la planta de hospitalización del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Regional. / Álex Zea
El servicio mantiene también una intensa labor formativa. Cada año pasan por la unidad más de 70 residentes y alrededor de 25 estudiantes de grado, algunos procedentes de otros hospitales españoles e incluso del extranjero. A ello se suma la formación continua de sus propios profesionales, que se actualizan de manera permanente a través de sesiones clínicas y de la revisión de los avances científicos en un ámbito que evoluciona con gran rapidez.
Enfermedades Infecciosas, una especialidad médica que España todavía no reconoce
Existe, sin embargo, una paradoja: España es uno de los pocos países del mundo que continúa sin reconocer oficialmente Enfermedades Infecciosas como una especialidad médica independiente, pese a que existen Servicios de Enfermedades Infecciosas y especialistas “de hecho”. Sus profesionales, explica Reguera, suelen proceder de Medicina Interna y deben completar su formación de forma “un poco autodidacta”.
Esta falta de un itinerario reglado dificulta además el relevo generacional. “Es curioso que existan servicios de Enfermedades Infecciosas sin la especialidad”, señala el jefe de servicio, que recuerda que estas unidades no solo están ya en los hospitales, sino que se han convertido en áreas “fundamentales y transversales” dentro de ellos.
“Las enfermedades infecciosas tienen ya un cuerpo suficientemente amplio, diverso y complejo como para no contar con una especialidad”, defiende Ruiz. Para Reguera, ese reconocimiento sería el gran hito de los próximos años. “Me gustaría que existiera la especialidad antes de que me jubile”, concluye el jefe de servicio que ha dedicado toda su trayectoria profesional a este ámbito.
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