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Medio Ambiente

De escombrera, al huerto urbano más grande de Málaga

La Asociación Amigos del Huerto Puerta de Málaga nació hace 10 años para transformar una abandonada parcela municipal, al final de la avenida de Europa, en el huerto urbano más grande de la capital.

El huerto urbano más grande de Málaga cumple 10 años

Álex Zea

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Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Málaga

«Todo esto que tú ves aquí, la parte trasera pegada al campo de fútbol, eran piedras, chinos, ruedas... todo tirado. Lo limpiamos de punta a rabo, después trajimos camiones de tierra, rellenamos todo y lo que ves aquí lo hemos sembrado nosotros», resume Santos Azerrad, presidente de la Asociación de Amigos del Huerto Puerta de Málaga.

Delante de él se extiende casi una sucursal de la ‘huerta murciana’ al final de la avenida de Europa de Málaga capital, donde se cultivan con mimo pepinos, tomates, calabacines, cebollas, calabazas, ajos, lechugas, rábanos, judías...

En 2016 los socios transformaron un solar municipal abandonado en un huerto, tras limpiarlo y rellenarlo con tres tráilers de tierra.

En 2016 los socios transformaron un solar municipal abandonado en un huerto, tras limpiarlo y rellenarlo con tres tráilers de tierra. / La Opinión

Un sueño conseguido con tesón en un solar municipal, en el que la prostitución y la drogadicción estaban a la orden del día. Todo eso cambió el día en el que este grupo de malagueños amantes de la vida sana decidieron cambiarlo para siempre, con el visto bueno del Ayuntamiento, que hizo posible los huertos.

Diez años lleva ya a pleno funcionamiento este huerto urbano, el más grande de Málaga, de casi 5.000 m2, situado entre el IES Santa Bárbara, las vías del tren y la urbanización Puerta de Málaga. El espacio está dividido en 148 huertos de 27 m2, comunicados por caminos de tierra.

Una imagen de la comida por el décimo aniversario de la Asociación de Amigos del Huerto Urbano Puerta de Málaga.

Una imagen de la comida por el décimo aniversario de la Asociación de Amigos del Huerto Puerta de Málaga. / La Opinión

A comienzos del mes pasado, tuvo lugar la comida aniversario, con la asistencia de más de un centenar de personas. Como curiosidad, pese a sus diez años de vida, el huerto urbano es uno de los pocos equipamientos municipales que todavía no ha visitado el alcalde, Francisco de la Torre; algo que le gustaría a la asociación.

Otra imagen de la comida por el décimo aniversario, con Antonio Fuentes, presidente de la Federación vecinal Cívilis, a la que pertenece la asociación, y la concejala socialista Begoña Medina, entre otros.

Otra imagen de la comida por el décimo aniversario, con Antonio Fuentes, presidente de la Federación vecinal Cívilis, a la que pertenece la asociación, y la concejala socialista Begoña Medina, entre otros. / La Opinión

«Creía que esto era con mando a distancia»

Como explica Santos Azerrad, la mayoría de los socios, que paga una cuota de 40 euros al año y tiene derecho a usar el huerto durante cuatro años, comienza sin saber nada. «Yo vengo del mundo comercial y creía que esto era con mando a distancia. Entre unos y otros nos ayudamos unos a otros», cuenta Manuel Jurado, de la junta directiva.

Y si algo caracteriza al huerto de Puerta de Málaga es que los pesticidas y derivados no pasan de su puerta de entrada.

«Todo lo que echamos es ecológico»

«Aquí no hay química, todo lo que echamos es ecológico», destaca el presidente. A su lado está Pedro Arenas, también de la junta directiva, que explica que, para combatir la polilla del tomate, emplea «una feromona para atraer a los machos», que caen en un recipiente con agua y aceite, «y no pueden volar».

Otro repelente muy usado para los insectos es el jugo de ortigas podridas y molidas. Pedro Arenas abre uno de los recipientes para el producto, y el olor también 'desincentiva' a los humanos.

Manuel Jurado, en plena faena con un hermoso ejemplar de calabaza, en el huerto urbano Puerta de Málaga.

Manuel Jurado, en plena faena con un hermoso ejemplar de calabaza, en el huerto urbano Puerta de Málaga. / Álex Zea

Además, también se transmite el conocimiento para mejorar los cultivos. «Un compañero de aquí coge las cáscaras de huevo, las va depositando, las machaca y le echa un poco de vinagre, y aparece un compuesto ecológico de calcio para la tierra», detalla Alberto Rodríguez, otro miembro de la junta directiva.

Y si echamos manos de las cifras, en el mayor huerto urbano de Málaga hay un 65 por ciento de hombres, y entre los socios, cerca del 80 por ciento está jubilado.

El presidente Santos Azerrad, en el vivero del huerto urbano Puerta de Málaga.

El presidente Santos Azerrad, en el vivero del huerto urbano Puerta de Málaga. / Álex Zea

Usuarios de 13 a 94 años

No es el caso de Raúl, de 13 años, que suele acudir los sábados para acompañar a su abuelo, y se centra en los tomates. El más veterano sin duda es Antonio, un socio de 94 años que sigue apareciendo por su parcela de vez en cuando.

«Aquí vienen mientras haya luz. Cada uno tiene una llave, así que aquí viene gente a las 6 de la mañana. En verano, de 12.30 a 6 de la tarde poca; luego a la tarde-noche», explica Santos Azerrad.

Ramón Molina muestra un alficoz, un melón con forma de pepino típico del Levante, en el huerto urbano Puerta de Málaga.

Ramón Molina muestra un alficoz, un melón con forma de pepino, típico del Levante, en el huerto urbano Puerta de Málaga. / Álex Zea

Algo más que tomates dos veces al año

Pero hay sin duda algo muy especial -aparte de verduras, alguna fruta de temporada y dos cosechas de tomates al año- que regala a sus socios el huerto urbano más grande de Málaga.

«Lo primero es la vitamina D, que nos hace falta por la edad que tenemos, y luego me sirve un poco de relajación y el conocer a gente nueva», enumera Manuel Jurado».

«Te levantas por la mañana y si no tienes el huerto, ¿qué haces? Aquí ya dices: tengo que ir porque tengo que quitar esto o comprar semillas, y estás todo el día», destaca el presidente.

Para Alberto Rodríguez, en una postura parecida, el poder frecuentar el huerto de Puerta de Málaga se ha convertido «en el escalón después de la jubilación».

Y en el caso de Ramón Molina, de 61 años, antiguo jardinero que tuvo que dejar su oficio por problemas de espaldas, este rincón de la avenida de Europa «me da la vida».

El otro regalo

Y, aparte de comer productos de primera, ahorrar en el supermercado y aumentar la salud, todos reciben algo que se ha ido forjando a lo largo de esta década: la amistad.

El trato diario ha convertido a los socios del huerto urbano Puerta de Málaga en una gran familia.

El trato diario ha convertido a los socios del huerto urbano Puerta de Málaga en una gran familia. / Álex Zea

«La mayoría no nos conocíamos de antes. Aquí somos como una gran familia y nos ayudamos», reconoce el presidente. Son las muchas bondades del mayor huerto urbano de Málaga.

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