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Medioambiente

La Universidad de Málaga convierte el alga asiática que amenaza la Costa del Sol en pienso para peces: una nueva vía para la acuicultura sostenible

El estudio abre una vía prometedora dentro de la economía circular azul, aprovechando una biomasa invasora para crear un recurso de valor

El problema de la alga asiática puede tener una posible solución como alimento para peces de factoría.

El problema de la alga asiática puede tener una posible solución como alimento para peces de factoría. / L.O.

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Antonio Pedrajas

Antonio Pedrajas

Málaga

A veces, una amenaza ambiental también puede abrir una oportunidad. Eso es lo que plantea una investigación de la Universidad de Málaga, que ha encontrado una posible salida útil para una de las especies invasoras que más quebraderos de cabeza provoca en el litoral andaluz: transformar la macroalga asiática Rugulopteryx okamurae en ingrediente para piensos de acuicultura.

De alga invasora, a pienso para peces.

De alga invasora, a pienso para peces. / l.o.

Lejos de presentarse como una solución definitiva al problema, el estudio abre una vía prometedora dentro de la economía circular azul: aprovechar una biomasa que se acumula de forma masiva en playas y fondos marinos para convertirla en un recurso de valor añadido. El trabajo, desarrollado por investigadores del Instituto de Biotecnología y Desarrollo Azul de la UMA, se ha probado por primera vez en lisas o mújoles y apunta a mejoras nutricionales, cambios en la microbiota intestinal y señales relacionadas con la inmunidad y el estrés de los peces.

Una amenaza ambiental convertida en recurso

Rugulopteryx okamurae es una especie originaria del Pacífico occidental que se ha convertido en un problema para la biodiversidad marina del litoral andaluz. Su presencia masiva altera ecosistemas, afecta a los fondos marinos y genera costes elevados de limpieza y gestión en las zonas donde se acumula.

Frente a esa amenaza, el equipo de la UMA ha explorado una posible salida útil: aprovechar esta biomasa como ingrediente en la alimentación de peces de acuicultura. La propuesta tiene una doble lectura ambiental. Por un lado, busca dar valor a una especie invasora problemática. Por otro, pretende reducir la dependencia de harinas y aceites procedentes de capturas pesqueras destinadas exclusivamente a fabricar piensos para piscifactorías.

Un científico examina la proliferación del alga asiática en la costa malagueña

Un científico examina la proliferación del alga asiática en la costa malagueña. / l.o.

«O buscamos alternativas que sustituyan, al menos parcialmente, la proteína animal en los piensos, o apostamos por especies con una dieta más herbívora, porque pescar especies salvajes para alimentar a otros ejemplares de piscifactoría es insostenible», advierte Salvador Arijo, investigador de la UMA y uno de los autores del estudio.

Por qué los científicos han elegido lisas o mújoles

La investigación, publicada en la revista Journal of Applied Phycology y difundida por la Fundación Descubre, se ha desarrollado por primera vez con lisas o mújoles. Aunque en algunas zonas de España este pez arrastra una imagen negativa por su asociación con puertos y aguas contaminadas, los expertos destacan su interés para la acuicultura por su dieta omnívora y por sus características nutricionales.

El estudio llega después de una investigación previa en la que el pienso ya se había probado con éxito en lubina europea, una especie carnívora. En esta ocasión, el equipo optó por una especie más predispuesta a consumir algas. A ello se suma que la lisa presenta una carne sabrosa y un perfil rico en proteínas de calidad, omega 3, vitaminas y minerales, según los investigadores.

La investigadora de la UMA, María Altamirano buceando entre algas invasoras

Una investigadora de la UMA buceando entre algas invasoras. / l.o.

Cómo se trató el alga antes de incorporarla al pienso

Antes de utilizar la macroalga como ingrediente, los científicos sometieron la biomasa a un tratamiento biotecnológico combinado con bacterias y levaduras beneficiosas. El objetivo era hacerla más digerible y mejorar sus propiedades nutricionales.

Este proceso también permitió reducir los compuestos vinculados a la capacidad defensiva e invasora del alga, los mismos que hacen que muchos organismos marinos no la consuman de forma natural. Con la materia prima resultante, el equipo elaboró dos piensos: uno con un 5% de Rugulopteryx okamurae y otro con un 15%.

Los ejemplares comerciales de lisa fueron alimentados durante 66 días con estos piensos, mientras que otro grupo recibió una dieta control sin inclusión del alga.

Maquinaria pesada retira restos de alga asiática acumulada en una playa del municipio durante los temporales

Maquinaria pesada retira restos de alga asiática. / L.O.

Más proteína, menos grasa y mayores niveles de omega 3

Los peces que consumieron los piensos con alga mantuvieron un crecimiento normal y no mostraron efectos negativos aparentes. Para el equipo investigador, este primer resultado ya era relevante por el desconocimiento que existía sobre cómo podían comportarse los componentes tóxicos de la macroalga en la alimentación de los peces.

«De partida considerábamos un éxito que no hubiera cambios en los peces, ante el desconocimiento de cómo iban a funcionar los componentes tóxicos del alga. Nos sorprendió obtener cambios positivos en ciertos parámetros», reconoce Daniel Álvarez, investigador de la UMA y primer autor del estudio.

Las mejoras más destacadas se observaron en la composición del músculo, la parte destinada al consumo humano. Los ejemplares alimentados con el pienso que incluía un 5% de alga presentaron más contenido proteico, una reducción de grasa muscular y mayores niveles de omega 3, ácidos grasos asociados a la salud cardiovascular y cerebral.

Los expertos relacionan estos resultados no solo con la composición del pienso, sino también con una aparente capacidad del organismo de los peces para retener selectivamente estos ácidos grasos saludables.

ACUICULTURA . PISCIFACTORÍA

Las piscifactorías pueden ser las grandes beneficiadas de este estudio. / l.o.

Cambios en la microbiota y señales en las defensas

El estudio también analizó qué ocurría a nivel molecular. Los investigadores examinaron genes relacionados con el metabolismo, el estrés celular y la inmunidad, y detectaron cambios compatibles con mecanismos de adaptación fisiológica, por ejemplo ante situaciones de falta de oxígeno o hipoxia.

Además, observaron señales vinculadas a una activación de las defensas naturales. «Esto es positivo porque pueden actuar de barrera preventiva frente a virus y otros patógenos», señala Álvarez.

Otro de los puntos clave fue el análisis de la microbiota intestinal, es decir, el conjunto de bacterias presentes en el intestino de los peces. Los científicos detectaron un aumento de la diversidad bacteriana, lo que favoreció el desarrollo de microorganismos capaces de degradar mejor compuestos complejos, como las estructuras vegetales de las algas, sin provocar desequilibrios importantes.

Pescadería Alicia, nuevo local comercial

El consumo de pescado alimentado por alga invasora puede ser una realidad. / L.O.

La Costa del Sol, en alerta por la expansión del alga invasora

El alcance de la investigación se entiende mejor al observar la dimensión del problema en el litoral malagueño, donde Rugulopteryx okamurae se ha convertido ya en una presencia recurrente en playas y fondos marinos.

Diez años después de su llegada a las aguas andaluzas, esta macroalga asiática invasora continúa extendiéndose por el litoral y, según los expertos, ya no se considera posible su erradicación. Un estudio elaborado por los investigadores andaluces Rubén Vázquez y Salvador Román, publicado el pasado año, sostenía que su llegada se produjo muy probablemente por «una liberación ilegal de aguas de lastre de barcos comerciales».

Alga asiática

Alga asiática campando a sus anchas por las costas de Málaga. / La Opinión

Málaga, segunda provincia andaluza más afectada en 2026

Las estimaciones recogidas en un documento de la Junta de Andalucía sitúan a Málaga como la segunda provincia andaluza más afectada durante 2026, solo por detrás de Cádiz. La Costa del Sol podría recibir entre 8.000 y 12.000 toneladas de Rugulopteryx okamurae a lo largo del año.

El impacto previsto alcanza a buena parte del litoral malagueño. El documento señala como municipios afectados a Manilva, Casares, Estepona, Marbella, Mijas, Fuengirola, Benalmádena, Torremolinos, Málaga capital, Rincón de la Victoria, Vélez-Málaga, Torrox y Nerja. La previsión apunta a episodios importantes en las playas malagueñas, aunque menos constantes que en otras zonas del litoral andaluz.

En el conjunto de Andalucía, las previsiones de la Junta sitúan la llegada de esta alga en 49.000 toneladas en 2026, con un valor central de 56.500 toneladas y un peor escenario que podría elevar la cifra hasta las 64.000 toneladas. Cádiz será la provincia más afectada, especialmente en el entorno del Campo de Gibraltar, Barbate y la Bahía de Cádiz.

Buque de la armadora Fortuna, socia malvina de Pescapuerta, en el caladero. BARCO PESQUERO

La pesca se ve afectada por la invasión del alga. / l.o.

Un problema ambiental, turístico y pesquero

El problema no es solo paisajístico ni turístico. La acumulación de Rugulopteryx okamurae altera los ecosistemas marinos, desplaza a las algas autóctonas y puede deteriorar la calidad del agua al generar una gran cantidad de materia orgánica durante su descomposición, con reducción de los niveles de oxígeno disuelto en el medio acuático.

Su presencia también afecta directamente al sector pesquero. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, cofradías y asociaciones de pescadores de Málaga, Cádiz y Huelva participaron en el análisis de impactos, que recogió descensos de capturas en trece especies y caídas de entre el 20% y el 48%, según la especie y la cofradía.

La principal queja del sector es que el alga complica la faena diaria: se engancha a las redes, sobrecarga los aparejos, obliga a dedicar más tiempo a la limpieza y puede deteriorar el material. Entre las modalidades afectadas figuran las artes menores, el palangre de fondo, el trasmallo y el cerco.

De amenaza para las playas a posible recurso para acuicultura

La Rugulopteryx okamurae fue incorporada en 2020 al Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras como especie de riesgo alto de invasión. La memoria técnica del Ministerio para la Transición Ecológica describe un problema que va más allá de la imagen de las playas cubiertas de algas: alteraciones del hábitat marino, pérdida de biodiversidad, afección a espacios protegidos de la Red Natura 2000, daños al sector pesquero y costes para las administraciones por la retirada de arribazones.

En este contexto, la investigación de la UMA no elimina el problema de fondo, pero sí plantea una vía de aprovechamiento para una biomasa que ya forma parte de uno de los grandes retos ambientales del litoral andaluz. La clave está en combinar el control y la gestión de esta especie invasora con tratamientos biotecnológicos que permitan mejorar su digestibilidad, reducir sus compuestos problemáticos y extraer de ella un valor añadido para la acuicultura.

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