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Sanidad

Irene Aguilar, la enfermera malagueña que canta a sus pacientes para hacerles más llevadera la estancia: “Ellos son mi público favorito”

Sus pacientes la ayudaron a vencer el pánico escénico y ahora esperan con ilusión las canciones que interpreta en el hospital. “Mi sueño siempre ha sido ser cantante”, confiesa

Irene Aguilar, la enfermera malagueña que canta a sus pacientes para hacer más llevadera su estancia

Arancha Tejero

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Arancha Tejero

Málaga

Irene Aguilar llevaba toda la vida cantando, pero casi nadie la había escuchado. El pánico escénico era tan fuerte que apenas se había atrevido a hacerlo delante de algunos amigos o de su pareja. Ni siquiera había cantado ante sus padres. “Me daba muchísima vergüenza”, asegura la enfermera malagueña. Al final, fueron los pacientes de un hospital quienes consiguieron que dejara el miedo a un lado y se atreviera a compartir su voz.

Ocurrió hace unos tres años, en la unidad de Oncología del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga. Irene acostumbraba a canturrear mientras atendía a los pacientes, que pasaban muchas horas recibiendo quimioterapia. Ellos la escuchaban y no tardaron en pedirle que cantara en voz alta.

La primera canción a un paciente de Oncología

Me decían: ‘Tú cantas muy bien, ¿cuándo nos vas a cantar?’. A mí me daba muchísima vergüenza. Pero un día les vi las caras de ilusión y pensé que tenía que dejarla a un lado”, recuerda. La primera vez que se atrevió a hacerlo fue ante un joven que se encontraba en tratamiento oncológico y al que tenía que poner el reservorio. Era la primera vez que realizaba aquel procedimiento y tanto ella como el paciente estaban nerviosos. Para rebajar la tensión, se lanzó a cantar. La canción fue ‘Rolling in the Deep’ de Adele.

El efecto fue inmediato. Ambos se relajaron y él le agradeció el gesto y elogió su voz. “Que una persona a la que ves triste y nerviosa de repente esté sonriendo es muy bonito”, subraya Irene, que desde aquel momento no ha dejado de cantar a sus pacientes con el propósito de hacerles más llevadera su estancia en el hospital.

Así reaccionan los pacientes cuando Irene comienza a cantar

Las reacciones de aquellas primeras veces fueron tan positivas que la animaron a continuar haciéndolo siempre que encontraba un hueco y había terminado con sus obligaciones. “En mis ratos libres, cuando ya he realizado todo mi trabajo, aprovecho para estar con ellos y cantarles en lugar de, a lo mejor, ponerme con el móvil”, explica la profesional, que aclara que no es musicoterapeuta, sino que simplemente utiliza su voz para acompañar, entretener y hacerles algo más llevadero el ingreso. “Los días allí se hacen muy largos. “La verdad es que ayuda un montón a amenizarles la estancia”, añade.

La enfermera defiende que el ambiente se transforma cuando la música entra en la habitación. “Es un cambio drástico”, sostiene. Muchos pacientes están tristes, bajos de ánimo o “dándole vueltas a la cabeza por la enfermedad”, pero, al menos durante unos minutos, dejan a un lado esas preocupaciones y comienzan a cantar, dar palmas o seguir la melodía. “Son dos personas totalmente distintas las de antes y después de estar contigo cantando”, describe la profesional.

“En cuanto termino, casi siempre me piden otra”

La acogida por parte de los pacientes, asegura, es muy positiva, así como el ‘feedback’ que le dan. Algunos se relajan, otros se emocionan y no pueden contener las lágrimas, mientras que los más animados acompañan las canciones con palmas e, incluso, algunas veces se levantan a bailar. En lo que sí coinciden todos es en pedirle que interprete algún tema más. “En cuanto termino, casi siempre me piden otra”, cuenta Irene, que intenta elegir cada canción de acuerdo con el momento y las circunstancias.

Si necesitamos relajarnos, pues escojo alguna más lentita y si lo que quiero es animarlos, me cojo una más movidita”, explica la malagueña. Después de casi tres años cantando a sus pacientes ha acabado reuniendo un amplio repertorio que incluye desde canciones de La Quinta Estación, La Oreja de Van Gogh, Amaral hasta temas de películas de Disney.

El abrazo del padre de aquel primer paciente

Irene guarda numerosos recuerdos de esos momentos compartidos. Uno de los más emotivos ocurrió en el Hospital Vithas Xanit Internacional de Benalmádena donde trabaja desde hace varios años. Fue a ver a un paciente que estaba ingresado y resultó ser el padre de aquel primer paciente con el que se atrevió a cantar. El hombre la reconoció de inmediato y entre lágrimas le pidió un abrazo y le explicó lo mucho que había significado para su hijo. “No te puedes imaginar lo importante que fuiste para él”, le dijo. Aquel día fue Irene quien no pudo contener las lágrimas al salir de la habitación.

Otro de los momentos que recuerda con especial cariño fue el que quedó recogido en el vídeo que el Hospital Regional Universitario de Málaga compartió en sus redes sociales cantando en la Unidad de Salud Mental y que se volvió viral. “Para nada me lo esperaba”, reconoce la profesional, que cree que uno de los motivos por los que gustó tanto fue que permitía percibir la energía y el buen ambiente que se habían creado en la sala.

Su pasión por la música le viene desde pequeña y está muy ligada a su padre, que también canta. “Mi sueño siempre ha sido ser cantante”, confiesa. Pero durante años asumió que la música se quedaría en un pasatiempo porque el miedo le impedía actuar en público. Sin embargo, tras su experiencia cantando ante los pacientes, se unió al grupo malagueño de góspel El Verso Libre.

De vencer el pánico escénico a cantar a sus pacientes

Irene comenzó a ejercer como enfermera en 2015. Al terminar la carrera se marchó a Alemania, donde trabajó durante cinco años antes de regresar a Málaga en 2021. La enfermería, afirma, le apasiona. “No me imagino trabajando de otra cosa hoy en día”, resalta la malagueña, que ha logrado acabar uniendo sus dos pasiones.

Cantar para los pacientes, asegura, le proporciona algunos de los momentos más felices de su vida. “Ellos son mi público favorito porque es la gente que más lo necesita y que más me lo agradece”, sostiene. “Para mí es un ‘boom’ de adrenalina y es adictivo y supersatisfactorio. Soy la más feliz del mundo cuando lo hago, de verdad”, concluye.

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