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Sanidad | Leandro Martínez Jefe de Dermatología del Hospital Regional de Málaga

Leandro Martínez, jefe de Dermatología del Hospital Regional de Málaga: “Tenemos una verdadera epidemia de cáncer de piel”

El especialista advierte de que Málaga registra una tasa de melanoma muy superior a la media nacional y subraya la importancia de exponerse al sol de forma responsable y evitar las quemaduras. “Cada vez diagnosticamos gente más joven”, alerta

Leandro Martínez, jefe de dermatología del Hospital Regional Universitario de Málaga.

Leandro Martínez, jefe de dermatología del Hospital Regional Universitario de Málaga. / Álex Zea

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Arancha Tejero

Arancha Tejero

Málaga

Llega el verano y, para muchos, el objetivo es conseguir el ‘moreno perfecto’. Sin embargo, el doctor Leandro Martínez recuerda que el bronceado es una reacción defensiva de la piel. “Todavía la gente va buscando ese bronceado como sinónimo de belleza, y no deberíamos asociarlo”, afirma el jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Regional Universitario de Málaga, que advierte del aumento de la incidencia del cáncer de piel e insiste en la importancia de exponerse al sol de manera adecuada, evitando las horas centrales del día, cuando la radiación ultravioleta alcanza su máxima intensidad.

¿Qué es lo que más le preocupa como dermatólogo cuando comienza el verano?

El paradigma ha cambiado. Antes nos preocupaba, quizás, los hábitos de exposición solar durante una temporada donde la radiación ultravioleta es máxima en nuestro país. En cambio, ahora, lo que casi más nos empieza a preocupar —y hablo en plural a los dermatólogos— es la difusión de bulos en relación a la piel y la exposición solar. Porque, a veces, a este tipo de bulos se le da credibilidad y se pueden traducir en un verdadero problema en relación al cuidado de la piel y el desarrollo del cáncer de piel. A veces, se difunde y se le da credibilidad a situaciones en las que se disocia la exposición solar de manera no adecuada y, como es lógico, las quemaduras en la piel de origen solar, con la principal causa del cáncer de piel. Algo que tenemos más que claro los dermatólogos y sobre lo que hay una gran evidencia científica. Eso hay que combatirlo y hay que evitarlo.

¿Cuáles son alguno de estos bulos que más les preocupan?

Intentar pensar que el principal agente etiológico del cáncer de piel no es el sol, cuando es todo lo contrario. Tenemos una verdadera epidemia de cáncer de piel. Pero, por suerte, también es el cáncer más prevenible. No estoy hablando de diagnóstico precoz, ni de mejoría en el pronóstico, sino de prevenirlo. ¿Cómo podemos prevenir el cáncer de colon o el de mama? En el cáncer de piel lo tenemos clarísimo y es lineal: conviviendo con el sol de manera adecuada. Es decir, evitando las quemaduras y como es lógico racionalizando nuestra exposición al sol. El sol tiene muchísimos beneficios y eso no lo niega nadie, mucho menos los dermatólogos. Sabemos que es fundamental para la síntesis de vitamina D, regula el ciclo circadiano, genera endorfinas y hormonas del bienestar e, incluso, tiene beneficios a nivel cardíaco. Pero eso no quita que, cuando nuestra exposición al sol no es adecuada, cuando quemamos nuestra piel o la exponemos en demasía, la piel envejece, se mancha, se atrofia y, sobre todo, aumenta la probabilidad de cáncer de piel. El problema es que sus consecuencias no son inmediatas. No es como saltar, te caes y te partes la pierna. Yo me quemo, estoy rojizo, luego me veo hasta mejor porque todavía hay quien con el bronceado se ve más guapete y atractivo. Y me vuelvo a quemar y me quemo hasta que, de repente, un día, aparece una lesión. Vas al dermatólogo y es un melanoma o un carcinoma basocelular. Quizás, al no ser tan inmediato, muchas veces la gente no toma conciencia. Tampoco tiene que ser un mensaje negativo El sol tiene muchos beneficios y debemos saber obtenerlos. Además, la cultura de la fotoprotección a día de hoy está muy generalizada y la mayoría de la gente adopta medidas adecuadas y no se quema. Por lo tanto, debemos seguir avanzando en relación a esas medidas adecuadas y no retroceder en los conceptos que ya tenemos claros respecto a la exposición solar y al cuidado de la piel.

Entonces, ¿es un error perseguir ponerse moreno todos los veranos?

El bronceado es una respuesta defensiva de la piel a una agresión que supone la exposición solar. La realidad es que, cuando se hace un bronceado muy progresivo, con exposiciones cortas en franja horaria donde de la radiación ultravioleta es más bajita —a primera hora de la mañana o última del día—, sí que es verdad que ese bronceado da a la piel un poquito más de protección. A lo mejor, podría equivaler a una crema de factor dos. Algo ayuda, pero eso no quita que es la respuesta defensiva a un daño. En nuestra cultura siempre se ha asociado el bronceado a bienestar y atractivo. Por suerte, hemos desterrado esos bronceados máximos de los años 80 y 90, que hoy ya chirrían, pero todavía la gente va buscando ese bronceado como sinónimo de belleza, y no deberíamos asociarlo. En otras culturas, como la asiática, es todo lo contrario. No buscan el bronceado. Su estándar de belleza es una piel blanquita. Incluso en Europa, hasta hace un siglo, el canon de belleza era también esa piel blanquita, que se ven hasta las venas y se decía que eran de sangre azul. Se consideraba como signo de estatus.

“El bronceado es una respuesta defensiva de la piel a una agresión que supone la exposición solar”

¿Cuál es el límite entre una exposición al sol saludable y una exposición excesiva o peligrosa?

La quemadura, el eritema. Si la piel se me pone roja, algo no he hecho bien. ¿El color rojo que significa? En un semáforo, no pasar. Si me he quemado, claramente lo he hecho mal. La quemadura es un límite ahí muy finito y, cuando la piel se nos pone roja, no hemos actuado adecuadamente y la hemos maltratado. Luego queremos tener la piel bonita y que no envejezca de forma prematura. Pero, si le damos esos malos ratos, difícilmente lo conseguiremos. Además, hay que tener en cuenta que las quemaduras tienen un factor acumulativo. Entonces, si me sigo quemando, cada vez mi empeoramiento de la piel va a ser mayor. Muchas veces nos hacéis más caso en consulta cuando hablamos de envejecimiento y decimos: ‘Tu piel va a envejecer de forma más prematura’. El sol realmente acelera el envejecimiento cutáneo y, además, es el principal factor y aumenta la probabilidad de cánceres de piel. Pese a ello, y aunque parezca una contradicción, tiene muchas partes positivas, pero que podemos adquirirlas en exposiciones cortas y evitando la franja horaria donde la radiación ultravioleta es máxima.

¿Cuál es la situación actual del cáncer de piel en la provincia de Málaga, especialmente del melanoma, que es el más agresivo?

El melanoma es el cáncer de piel más agresivo que nos puede afectar a las personas porque tiene una capacidad importante de dar lugar a metástasis, es decir, la invasión a distancia. Y es verdad que sus cifras y el número de casos anuales van en aumento. Nuestra provincia tiene una tasa de melanoma muy elevada, muy superior a la media nacional. Superamos los 600 casos anuales. También es verdad que el melanoma es el menos frecuente de los cánceres de piel. Representa menos del 10% del total. El cáncer de piel más frecuente es el del carcinoma basocelular, cuya invasión, en la mayoría de los casos, solo se produce a nivel local. Pese a que hay más cultura de protección, también hay más actividades de ocio al aire libre. La gente, por suerte, ahora hace más deportes, sale más, anda más… Y esto, al final, te conlleva a tener más horas de sol y afecta, sobre todo, a fototipos de pieles claras. Los dermatólogos clasificamos la piel en seis tipos. Entonces, los fototipos más claros, que son el 1 y 2, no tienen piel con capacidad de broncearse. Se exponen, se queman fácilmente y eso da lugar al cáncer de piel con más frecuencia. Además, cada vez tenemos más gente con fototipos claros que no es oriunda de aquí, pero que actualmente vive aquí, en una zona de mucha radiación ultravioleta, y eso hace que sean más proclives a desarrollar un cáncer de piel o un melanoma si no hacen una exposición adecuada al sol.

MLG 9-07-2026.-Leandro Martínez, jefe de dermatología del Hospital Regional Universitario de Málaga.

Leandro Martínez, jefe de dermatología del Hospital Regional Universitario de Málaga. / Álex Zea

¿Y cuáles son las principales causas detrás de ese aumento de la incidencia del cáncer de piel?

Como comentaba, el mayor aumento de exposición al sol, ya sea por actividades recreativas, que debemos seguir incentivando, como es lógico, a hacer más ejercicio al aire libre, actividades sociales, salir a andar, pero todo eso hace al final que la piel acumule más radiación. Entonces esa es la principal causa. Y, curiosamente, también vemos un aumento de las tasas en gente joven. Quizás, porque lo identifican como algo que a ellos no les va a ocurrir. Cuando estás acabando la adolescencia o inicio de la juventud te ves tan fuerte que piensas que eso no es algo de tu edad. Pero cada vez diagnosticamos gente más joven con cáncer de piel. Esto nos puede afectar a todos. Cuidar la piel de los niños durante la infancia es fundamental porque el daño solar es acumulativo. Además, es muy importante que los niños aprendan una cultura de fotoprotección y de convivir con el sol de forma adecuada. Al final, una gran parte del aprendizaje es por imitación. Si los niños ven a sus familiares con medidas fotoprotección adecuadas, como buscar la sombra, evitar la franja horaria de máxima intensidad de radiación ultravioleta, cuando estoy expuesto directamente ponerme crema, usar gorra, sombrero, gafas de sol… si eso lo ven, lo van a hacer también. Y los niños que aprenden a convivir bien con el sol serán adultos que tendrán muchísima menos probabilidad de desarrollar un cáncer de piel y, a la vez, tendrán una piel mucho más sana.

¿Qué papel juega la detección precoz en el caso del cáncer de piel?

Es fundamental. En el caso del melanoma, si conseguimos detectarlo en el estadio inicial, en lo que llamamos melanoma in situ ―es decir, cuando el tumor no ha atravesado la membrana basal, que es una barrera celular que diferencia la primera capa de la piel, la epidermis de la dermis―, ese melanoma que está localizado en la epidermis suele ser sinónimo de curación. Fíjate la importancia. Vamos a intentar prevenir y que no aparezca. Pero, si aparece, vamos a intentar detectarlo lo antes posible. Porque el diagnóstico precoz en el melanoma es sinónimo de curación.

“Nuestra provincia tiene una tasa de melanoma muy elevada, muy superior a la media nacional”

¿Ha cambiado la relación de los jóvenes con el sol o siguen cometiendo los mismos errores que las generaciones anteriores?

Me gusta siempre pensar en positivo y que la relación ahora es más consciente. Lo que sí está claro es que hay un mayor conocimiento de la situación actual, de cómo me puedo proteger del daño que provoca el sol. Hay generaciones a las que a nadie les decía que el sol les iba a generar un daño e iban casi a quemarse la piel. Se ponían refrescos de cola, mercromina y otros potingues porque el objetivo era broncearse lo máximo posible, aunque eso pasase por quemarse la piel. Actualmente, más allá de esos bulos que intentamos combatir —y que a veces tienen mucho calado porque los difunde gente referente en redes sociales o referentes deportivos o del mundo del espectáculo—, todavía se ve, porque yo creo que eso te lo da la edad, que son demasiado tolerables con las quemaduras y con conseguir ese bronceado, a veces a toda costa. Entonces, pese a que hay mayor cultura de fotoprotección, todavía tenemos mucho que mejorar.

En Málaga vivimos buena parte del año al sol, ¿cree que eso nos hace más conscientes del riesgo o, justo al contrario, más confiados?

Yo creo que somos confiados y pensamos que, por esa suerte de tener más de 300 días de sol al año, llega el verano y que casi estamos preparados. Y la gran mayoría no lo estamos. Sí que es verdad que hay una parte del discurso que es válida de que esas exposiciones progresivas, como decía antes, fuera del horario de máxima intensidad de radiación ultravioleta —es decir, principio de la mañana o finales de la tarde—, eso sí nos va adaptando nuestra piel a la exposición solar. Pero, la mayoría de las veces, a lo largo del año no estamos en esa situación. Entonces, tenemos que ser muy cuidadosos y, sobre todo, utilizar todas las medidas de fotoprotección que nos permitan tener la piel indemne, sana y evitar la quemadura a toda a toda costa.

¿Tenemos más probabilidad en Málaga de tener cáncer de piel que, por ejemplo, alguien que viva en Pamplona?

Tenemos tasas más elevadas que en la mayoría de provincias de España. Lo más fácil sería decir que es consecuencia de la cantidad de días de sol que tenemos, pero hay muchas variables. Pero la realidad que no es cuestionable es que tenemos tasas muy superiores al resto de provincias españolas y eso es un hecho.

Ha insistido mucho en la importancia de la fotoprotección, pero ¿utilizamos correctamente la crema solar o falta todavía más educación en ese sentido?

Hay un concepto muy importante: cuando hablo de fotoprotección, no hablo solo de crema. El uso de cremas protectoras es una de las medidas de fotoprotección y es verdad que eso sí puede ser un error generalizado, el pensar que protegerse del sol es ponerse crema. Sí, la crema nos protege, pero hay muchas medidas que no debemos olvidar. Es fundamental, como he dicho a lo largo de toda la entrevista, limitar el tiempo de exposición. Es mucho más peligroso tirarme cuatro horas en la playa, entre las doce del mediodía y las cuatro de la tarde, por mucha crema que nos pongamos, que exponernos, a lo mejor, 30 minutos sin crema de nueve a nueve y media de la mañana. También utilizar ropa adecuada, gorras, sombreros, gafas de sol, buscar esos espacios de sombra, evitar una exposición directa muy prolongada y luego está el uso de la crema fotoprotectora, que hay que utilizarla de forma adecuada. Para casi todo el mundo, el factor de referencia debería ser +50. Además, debemos reaplicarla porque, aunque sea resistente al agua, va perdiendo eficacia con los baños y el sudor. La cantidad de crema que tengo que aplicar es de dos miligramos por centímetro cuadrado y eso casi nadie cumple, por lo que probablemente tampoco estamos alcanzando el factor de protección que indica el producto. Entonces, todos esos factores hay que sumarlos: reaplicar, aplicarla a todas las zonas del cuerpo que tenga expuestas, evitar exposiciones prolongadas y la franja horaria del día donde la intensidad de radiación ultravioleta es máxima, que es el mediodía.

“Cuidar la piel de los niños durante la infancia es fundamental porque el daño solar es acumulativo”

Además del sol, ¿qué otros factores afectan de forma importante a la salud de nuestra piel?

Afecta, sobre todo, cómo la cuidemos. Nuestra piel es el órgano más grande del cuerpo y muchas veces nos olvidamos de ella y de gestos tan simples como una limpieza adecuada mañana y noche de la piel de la cara. Todo el mundo se ducha, como es lógico, pero, para la cara, muchas veces se conforman con simplemente agua. Es importante realizar una limpieza adecuada que respete el manto lipídico de la piel, tanto en la cara como en el cuerpo. El cuidado de la piel, si nos centramos en la cara, pues con activos adecuados, como activos antioxidantes, reparadores, antiinflamatorios, o transformadores por la noche, dependiendo de cada piel. En la piel del cuerpo, hay quien no lo necesita, pero hay pieles muy secas a las que habrá que aplicar un activo emoliente. La alimentación también es fundamental, como para toda nuestra salud. A los dermatólogos nos gusta hablar de una dieta ‘dermosaludable’, que es muy cercana a lo que es la dieta Mediterránea, que en Málaga la podemos hacer fácilmente. Para la piel vienen muy bien todos esos aceites omega que están en los pescados grasos, en las sardinas, en los boquerones, en el atún, también el aguacate, etc. Es decir, alimentación adecuada, cuidado directo cosmético adecuado, el sueño influye también mucho en la piel y, después, como es lógico nuestro cuidado con el dermatólogo. Consultar y recurrir al dermatólogo tanto si hay algún problema como si lo que queremos es mejorar nuestra piel a cualquier nivel.

¿Cuáles son esas señales que deberían hacer que una persona pida cita con un dermatólogo?

En relación al cáncer de piel, cualquier lunar que cambie de forma, tamaño o color debe ser motivo más que suficiente para consultar al dermatólogo. En el resto del cáncer de piel no melanoma, heridas o lo que se interpreta como una herida que crece de manera injustificable y que no acaba de cicatrizar pese a que han pasado cuatro, seis u ocho semanas, porque podemos estar ante un carcinoma basocelular o un carcinoma epidermoide. Pero, sobre todo, respecto al melanoma, lunares que cambien de forma, tamaño o color debe ser el salvoconducto para no dudar y consultar al dermatólogo. Seguro que en la mayoría de los casos vamos a confirmar que es una lesión benigna y sin importancia, pero, si no lo fuese, estamos en eso que hablábamos antes del diagnóstico precoz, que suele ser sinónimo de curación.

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