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Educación

La generación de la curiosidad: ocho jóvenes se preparan en la UMA para representar a España en las olimpiadas de Biología

Los jóvenes, recién graduados del Bachillerato, han recibido formación especializada en diversas áreas de la Biología de la mano de investigadores universitarios antes de sus citas internacionales

Los participantes de las Olimpiadas junto al equipo docente de la UMA

Los participantes de las Olimpiadas junto al equipo docente de la UMA / La Opinión

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Adrián Torres Postigo

Adrián Torres Postigo

Málaga

La antorcha olímpica está a punto de encender el pebetero para dar comienzo a la 37ª Olimpiada Internacional de Biología (IBO) y a la 19ª Olimpiada Iberoamericana de Biología (OIAB). Ocho estudiantes de entre 17 y 18 años, recién graduados en el Bachillerato, se preparan en la Universidad de Málaga para demostrar sus habilidades y conocimientos sobre el mundo natural en exigentes pruebas prácticas y teóricas.

Para afrontar este desafío, los jóvenes se han preparado con investigadores de diferentes universidades. Bilbao, Barcelona y esta semana es el turno de Málaga. Del 6 al 10 de julio, los integrantes de la delegación española han recibido formación especializada en Botánica, Zoología, Bioquímica, Genética, Bioinformática y Biología Celular de la mano del equipo docente de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga (UMA).

Rumbo a Vilna

Del 12 al 19 de julio, Vilna, la capital de Lituania, se convertirá en el epicentro mundial de la Biología con la celebración de la Olimpiada Internacional de esta rama. Los estudiantes Amelia Alesón Orallo, Antonio Monge Álvarez de Toledo, Santiago Requero Jiménez y Martín Serrano Vera serán los encargados de representar a España en esta prestigiosa competición internacional.

Pero para ellos la experiencia va mucho más allá de los exámenes. Durante una semana los jóvenes se concentrarán en un hotel sin tutores, sin teléfonos móviles y con otras personas que comparten su misma pasión por la ciencia

“Lo más complicado de todo este viaje ha sido creer en uno mismo y que lo puedes lograr y que tienes las capacidades de hacerlo”

Amelia Alesón

Amelia Alesón reconoce que el principal desafío para llegar hasta este punto no ha sido académico. “Lo más complicado de todo este viaje ha sido creer en uno mismo y que lo puedes lograr y que tienes las capacidades de hacerlo”, explica. La estudiante extremeña reconoce que nunca imaginó llegar tan lejos cuando decidió presentarse a la fase autonómica y considera que el principal aprendizaje de esta experiencia ha sido ganar confianza en sí misma

Destino Brasil

Tras la cita de Vilna, del 30 de agosto al 5 de septiembre llegará el turno de la Olimpiada Iberoamericana de Biología, que este año reunirá en Brasil a estudiantes de distintos países de habla hispana y portuguesa.

La delegación española está formada por Patricia Pueyo Sánchez, Ángel Alemany Rojas, Miguel Masa Fernández y Pau Alfaro González. Junto a sus compañeros de la Olimpiada Internacional, han pasado meses preparándose para una experiencia que puede marcar un antes y un después en su trayectoria académica.

Para Patricia Pueyo Sánchez, la participación en estas olimpiadas ha servido también para mirar hacia el futuro. “La investigación es algo que me he planteado y que me gustaría hacer en el futuro”, afirma.

La última puesta a punto en la UMA

Antes de viajar a Lituania para disputar la Olimpiada Internacional, los ocho estudiantes han pasado por la Universidad de Málaga para completar una intensa semana de formación. Las sesiones han incluido por las mañanas prácticas de laboratorio y contenidos avanzados de distintas áreas de Biología y por la tarde clases teóricas, un sistema diseñado para afrontar las pruebas internacionales.

La estancia ha sido posible gracias a la colaboración entre la Olimpiada Española de Biología, el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y la Facultad de Ciencias de la UMA, que ha movilizado a profesores e investigadores de distintas especialidades.

La coordinadora de las Olimpiadas en Andalucía y coordinadora de la semana de preparación en Málaga, Beatriz Martínez, destaca la importancia de este tipo de concursos para el contacto temprano entre las universidades y los alumnos: “Es una oportunidad para contactar de forma temprana para captar talento”.

Los olímpicos en la semana de preparación el la UMA

Los olímpicos en la semana de preparación el la UMA / Adrián Torres Postigo

Además, de las horas de estudio y las prácticas de laboratorio, el componente humano en estas concentraciones tiene mucha importancia. Durante las distintas fases de preparación conviven jóvenes procedentes de contextos muy diversos, unidos por una misma pasión por la ciencia. Pau Alfaro pone en valor esa dimensión social de la experiencia: “Nos juntamos gente de todas las partes de España. Conocer personas de trasfondos tan diferentes, clases tan diferentes, cultura, tradiciones, etc., es muy chocante, pero creo que es una experiencia muy importante”. 

El equipo docente de la Universidad de Málaga que se ha encargado de impartir y diseñar las sesiones a los jóvenes está integrado por los profesores Marta Recio, Juan Antonio Guadix, Julia Béjar, Daniel Álvarez, Elisabeth Sánchez-Mejías y Gonzalo Claros, junto con los miembros de la Junta Directiva de la Olimpiada Española de Biología Raquel Ortells, Javier Portal, Luis Fernández y Antoni Gamundí.

Más allá de los estereotipos

Los participantes rechazan la imagen estereotipada que a menudo acompaña a las disciplinas científicas. “La gente ve ciencia y se imagina frikis encerrados en un laboratorio, pero no es así”, sostiene Ángel Alemany.

Frente a esa visión, reivindican valores mucho más cotidianos como la constancia, la disciplina y la pasión por aprender. Para Ángel, la motivación es un elemento imprescindible: “Para estudiar y para ser un buen médico o investigador te tiene que apasionar mucho”.

Miguel Masa coincide en que la curiosidad es el principal motor de cualquier vocación científica. “Lo más importante es que te interese la Biología y que tengas ganas de aprender”.

La base de la ciencia es la curiosidad

Más allá de las medallas, las olimpiadas científicas se han consolidado como una herramienta para fomentar vocaciones investigadoras y crear espacios de encuentro entre jóvenes con inquietudes similares. Muchos de los participantes terminan haciendo carreras vinculadas a la biomedicina, la genética, la biotecnología o la investigación básica.

Los olímpicos practicando en el laboratorio de la UMA

Los olímpicos practicando en el laboratorio de la UMA / Adrián Torres Postigo

Martín Serrano cree que esa pasión debe ser la principal guía para quienes están decidiendo su futuro académico. “Si es lo que les gusta, que lo persigan. Trabajar de lo que te gusta es lo mejor que puedes hacer”, aconseja.

Una reflexión que comparte Santiago Requero es que reivindica la normalidad de los jóvenes que participan en este tipo de competiciones. “Somos gente normal, no somos ningún tipo de cerebrito”, asegura. Para él, el rasgo que une a todos los olímpicos es otro más sencillo: las ganas de seguir haciéndose preguntas.

Dentro de unos días, esa curiosidad viajará desde los laboratorios de la Universidad de Málaga hasta Vilna y Brasil. Allí, ocho jóvenes españoles competirán frente a algunos de los mejores estudiantes del mundo. Pero, independientemente de los resultados, todos ellos comparten ya algo que suele estar en el origen de cualquier carrera científica: la voluntad de seguir haciéndose preguntas.

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