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Elecciones municipales

De la sucesión de Villalobos al séptimo asalto al Ayuntamiento de Málaga: 26 años de Paco de la Torre en votos

El actual alcalde de Málaga, que afrontará las elecciones con 84 años, revalida su candidatura por el Partido Popular para la alcaldía en 2027

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, preside el pleno ordinario del mes de junio de 2026. En el Salón de Plenos del Ayuntamiento

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, preside el pleno ordinario del mes de junio de 2026. En el Salón de Plenos del Ayuntamiento / Álex Zea

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Esperanza Mendoza

Esperanza Mendoza

Málaga

Este lunes, Francisco de la Torre ha confirmado que volverá a ser el candidato del PP a la alcaldía de Málaga en 2027, cuando tendrá 84 años. Será su séptima candidatura desde que llegó al cargo. El anuncio, hecho en los jardines de Pedro Luis Alonso, el mismo escenario donde presentó su candidatura de 2023, reabre una pregunta que sus propios votantes llevan más de dos décadas respondiendo en las urnas de forma desigual.

Un alcalde que llegó sin pasar por las urnas

De la Torre no ganó la alcaldía en unas elecciones, sino que la heredó. En abril de 2000 sustituyó a Celia Villalobos, que había sido nombrada ministra de Sanidad por José María Aznar tras revalidar la alcaldía en 1999 con un resultado que hoy resulta casi impensable: 55,72% de los votos y 19 concejales de 31.

De la Torre asumió el bastón de mando por designación del pleno municipal, no por votación popular, y tuvo que esperar hasta 2003 para presentarse por primera vez como candidato y legitimar en las urnas ese relevo.

Esa herencia es clave para entender todo lo que vino después: De la Torre no partía de cero, sino de una marca política, la de Villalobos, que había tocado techo. Su reto no era construir un proyecto, sino administrar y, si podía, prolongar uno ya asentado en una ciudad que llevaba gobernando el PP desde 1995.

Evolución del voto al Ayuntamiento de Málaga

La curva no es una línea recta descendente ni tampoco una de crecimiento sostenido: dibuja una V muy pronunciada. De la Torre entra en 2003 ya por debajo de lo que dejó Villalobos (49,13% frente al 55,72% de 1999), pero se mantiene y crece de forma constante en sus dos primeros mandatos propios, hasta alcanzar en 2011 su mejor resultado como candidato: 53,46% de los votos y 19 concejales, la misma cifra que había logrado Villalobos en su cénit. Ese fue, en términos electorales, el punto álgido de su proyecto.

El desplome de 2015: el verdadero punto de desgaste

Si hay un momento en el que se puede hablar con propiedad de "desgaste del votante", es 2015. De pasar del 53,46% al 36,47% en una sola convocatoria, De la Torre perdió de golpe seis concejales (de 19 a 13) y, con ellos, la mayoría absoluta que había disfrutado durante tres mandatos consecutivos. En términos relativos, perdió más de un tercio de su respaldo porcentual respecto a 2011.

Varios factores confluyeron en ese batacazo, y casi ninguno era exclusivamente municipal. Por un lado estaba la crisis económica y sus consecuencias sociales, que en 2015 aún pesaban con fuerza sobre el ánimo del electorado español, especialmente en una ciudad con altas tasas de paro y precariedad. Por otro, la irrupción de nuevos actores políticos: Ciudadanos entró de golpe con el 10,37% de los votos y 3 concejales, y Málaga Ahora (la confluencia de Podemos, IU y otras fuerzas) logró el 13,33% y 4 concejales.

Ambas formaciones fragmentaron un electorado que hasta entonces se repartía casi exclusivamente entre PP, PSOE e IU. A eso se sumó el desgaste natural de más de tres lustros de gobierno del mismo partido en el Ayuntamiento, contando también la etapa de Villalobos, que en toda España coincidió con un ciclo de castigo a los partidos tradicionales y a los casos de corrupción que salpicaron al PP a nivel nacional y autonómico.

MLG 13-07-2026.- El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, comparece ante los medios de comunicación y atiende a preguntas, donde a anunciado que se presenta a las siguientes elecciones

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, comparece ante los medios de comunicación y atiende a preguntas, donde a anunciado que se presenta a las siguientes elecciones / Álex Zea

Y no puede olvidarse la fatiga del propio proyecto de ciudad: 2015 llegó tras años de fuerte transformación urbana y de endeudamiento municipal derivado de grandes obras, lo que generó cierto desgaste en la percepción de gestión, incluso sin escándalos directos vinculados al propio De la Torre.

Tras ese golpe, De la Torre gobernó su séptimo mandato en solitario y en minoría, sin ningún pacto formal de gobierno, sacando adelante sus presupuestos y decisiones mediante acuerdos puntuales con distintos grupos según el asunto. En 2019 la recuperación en las urnas fue solo parcial, con un 39,62% de los votos y 14 concejales, de nuevo lejos de la mayoría absoluta. Esta vez, sin embargo, De la Torre sí selló un pacto de gobierno con Ciudadanos, que había entrado con 2 concejales, para sumar los 16 votos necesarios y garantizar la estabilidad del Ejecutivo municipal durante todo el mandato.

Fue, de hecho, el único gobierno de coalición formal de toda su etapa como alcalde, en un contexto de fragmentación que además sumó la entrada de Vox, con el 4,35% de los votos en su primer asalto al Ayuntamiento.

La remontada de 2023: ¿fin del desgaste o efecto puntual?

En 2023 De la Torre recuperó de golpe la mayoría absoluta: 49,17% y 17 concejales, prácticamente los mismos números que había obtenido veinte años antes, en su estreno de 2003. Este repunte se explica más por el reordenamiento del tablero que por un salto en el entusiasmo hacia su figura. El colapso de Ciudadanos, su antiguo socio de gobierno, que pasó del 7,77% en 2019 a un residual 1,97% en 2023 y desapareció como fuerza con representación, liberó un caudal de votantes de centroderecha que regresaron mayoritariamente al PP.

La consolidación de Vox como segunda fuerza a la derecha, con un 7,72% y 2 concejales, no restó apoyos suficientes al PP como para impedirle la mayoría absoluta, a diferencia de lo ocurrido en otras ciudades españolas. La fragmentación persistente de la izquierda, con un PSOE en el 29,21% y Con Málaga en el 7,38%, impidió cualquier alternativa de gobierno creíble frente a De la Torre. Y todo ello se produjo en un clima nacional favorable al PP en las municipales de 2023, que se replicó en buena parte del país.

Es decir: la foto final de 2023 se parece mucho a la de 2003, pero el camino intermedio revela que el proyecto de De la Torre sí sufrió un desgaste real y medible entre 2011 y 2019, del que se recuperó gracias más a la debilidad y fragmentación de sus rivales que a un renovado impulso propio.

MLG 13-07-2026.- El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, comparece ante los medios de comunicación y atiende a preguntas, donde a anunciado que se presenta a las siguientes elecciones

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, comparece ante los medios de comunicación y atiende a preguntas, donde a anunciado que se presenta a las siguientes elecciones / Álex Zea

Lo que puede erosionar el voto de cara a 2027

La propia noticia de este lunes apunta ya a los frentes abiertos para la próxima cita electoral. De la Torre no reconoció que podría no agotar un hipotético cuarto mandato completo si es reelegido, lo que traslada el foco a quién sería su sucesor, una incógnita que él mismo ha evitado despejar. Y citó la vivienda como uno de los "grandes retos" de la ciudad, un asunto que enlaza directamente con las críticas que arrastra su legado.

El primero de esos frentes es la crisis de la vivienda y la gentrificación, derivadas de la transformación de Málaga en polo turístico y tecnológico que han disparado los precios y están expulsando a residentes del centro. El segundo es el efecto edad: De la Torre afrontará las elecciones de 2027 con 84 años, un factor que empieza a formar parte del debate público, como reflejan las reacciones divididas en redes sociales tras su anuncio.

El tercero es el desgaste por acumulación de mandatos, un fenómeno que ya se manifestó en 2015 y que puede resurgir si el ciclo político nacional vuelve a girar en contra del PP. Y el cuarto es la reconfiguración del bloque de derechas, con Vox ya asentado en el Ayuntamiento, que puede volver a fragmentar el voto conservador si las circunstancias cambian, al igual que ha ocurrido en las elecciones autonómicas en Andalucía de este año.

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