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Final del Mundial

Messi y Lamine se dan la mano en Málaga de cara a la final del Mundial: “Hay un pique sano"

Argentinos residentes en la provincia y al otro lado del charco se preparan para vivir un partido histórico frente a la selección española

Facundo junto a su compañero de trabajo esperan la final del Mundial entre Argentina y España

Facundo junto a su compañero de trabajo esperan la final del Mundial entre Argentina y España / Ángel Jiménez

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Ángel Jiménez

Bares, terrazas y hasta grupos de WhatsApp conectan a los miles de argentinos residentes en Málaga que vivirán una final mundialista lejos de su país. Pese a los lazos culturales, históricos lingüísticos y migratorios, españoles y argentinos serán rivales por una noche y esto se vivirá de una forma singular en la Costa de Sol. Según los datos del censo oficial, la provincia cuenta con una población de 41.090 argentinos, que tienen su forma particular de vivir el deporte rey.

Desde ‘la mano de dios’ en el 86 hasta el récord goleador de Messi, la selección Argentina registra un gran palmarés, pero quizás no tan profundo como la devoción de su hinchada. En una de las calles colindantes a la Iglesia de San Juan se encuentra ‘El Gaucho’, un establecimiento de empanadas regentado por Gabriela. Entre las camisetas de Maradona, posters de la selección y los populares alfajores y empanadas argentinas situadas en el mostrador de su pequeño negocio, explica lo que significa la selección para una argentina: “La selección argentina es mi representación, ganen o pierdan los acompaño en todas y estoy orgullosa de ello”.

Con tan solo tres años en Málaga, Gabriela ha quedado sorprendida con su fácil adaptación a la ciudad gracias a la hospitalidad de los ciudadanos. Asegura que una gran cantidad de personas se muestran interesados por conocer la cultura argentina: “Me sorprende mucho cómo nos reciben los malagueños, quieren conocer el mate”, expone. 

De la misma forma, María Fernanda, con un año y medio en Málaga, describe en su negocio esta convivencia especial entre argentinos y malagueños unidos, esta vez, por el fútbol: "Nosotros vivimos con los amigos de acá y con la gente española. El otro día venían muchos españoles al negocio y me decían: ¡Vamos argentina! Los vecinos del barrio tiran muy buena onda, son amorosos”, explica, después de atender a un cliente afónico y vestido con la camiseta de Messi que fue a comprar mate tras la eliminatoria entre Argentina e Inglaterra.

'El Gaucho', el negocio de Gabriela situado en el Centro de Málaga

'El Gaucho', el negocio de Gabriela situado en el Centro de Málaga / Ángel Jiménez

Pasión y fervor

Posteriormente al pitido que metió a Argentina en la final, una gran multitud de aficionados a la albiceleste salió a celebrarlo a las calles por toda la provincia. Una abarrotada Plaza de la Constitución fue testigo de cánticos, bailes y una desbordante emoción de la comunidad argentina que tiñó de blanco y azul las calles del casco histórico. “El juego nos representa, el fútbol argentino es pasión. Mi marido es más tranquilo, pero mi hija es más pasional así que bueno tiene sus rituales en cada parte de cada partido como corresponde”, detalla María Fernanda que, pese a ser uruguaya, siente y comprende a la selección Argentina desde Málaga gracias a su familia. 

Estas celebraciones se podrían repetir si Argentina se alza con el título del mundo. Aficionados como Ian no lo dudan: “Si gana Argentina, yo me iría al centro de Málaga a celebrarlo”. Ian, de 28, años tiene familia en Argentina; sin embargo, llegó a España con tres años, por lo que se considera “más español que argentino”. Para numerosos argentinos, el fútbol no solo representa un deporte sino un puente de unión con su familia que se encuentra al otro lado del charco.

Mensajes de texto, audios, videollamadas y grupos en redes sociales se utilizan para conectar a muchas familias durante y después de cada partido. Ian chatea constantemente hablando de fútbol con su primo, Gabriela se envía fotos con sus familiares de Mar del Plata mostrándose mutuamente cómo viven los partidos unos y otros. Y para María Fernanda y los suyos las videollamadas son una herramienta de combate contra las diferencias horarias que separan un país y otro. 

Cómo se vive desde el otro lado

Marisa, una profesora universitaria en Mar del Plata que pasó su infancia en Málaga, compara el sentimiento por el deporte rey en un país y otro: “Acá están suspendidas las clases por los partidos porque los alumnos no iban, han quedado las escuelas vacías. Por otro lado, en la calle, los locales y los negocios, las carnicerías, las barberías, todo está cerrado”.

“En Argentina se vive una intensidad multiplicada por tres o por cuatro”, afirma Ian, según lo que le comentan sus familiares. De hecho, Marisa está utilizando el fútbol como incentivo para que los estudiantes aumenten su interés en las matemáticas durante este periodo de Mundial:Los chicos hacen actividades de clase y eligen a Noruega para hacer cálculos estadísticos por la repercusión que ha tenido el delantero Haaland. También eligen a España por el arquero que tiene, así que están fascinados con España y Argentina”, sostiene. 

Marisa muestra un ejercico de clase, donde un alumno elige al portero de la selección española

Marisa muestra un ejercico de clase, donde un alumno elige al portero de la selección española / Ángel Jiménez

Eso sí, entre ambas aficiones hubo un punto en común que se vivió con especial énfasis: la victoria frente a Inglaterra, una rivalidad entre selecciones que trasciende al propio fútbol. De esta forma lo cuenta Marisa: “En realidad todos quieren que ganen la cuarta estrella, pero no tienen ya la tensión que había con el partido contra Inglaterra. Acá la meta era jugar y ganar contra Inglaterra”.

Muchos argentinos vivieron este partido de una forma singular. “Tiene detrás una connotación emocional más grande, que va por las Malvinas, por el partido que jugó Diego Maradona, su famoso gol con la mano, entonces es como que todo tiene un trasfondo más emocional”. Ella, junto a otros argentinos como Facundo, tenía los nervios a flor de piel antes del partido, confiesa a este periódico.

El pique sano

Por su parte, Facundo lleva cuatro años en Málaga y trabaja frente a los fogones del restaurante ‘Tata Negro’, situado en la plaza del Obispo. Cuenta que vive una convivencia diaria con compañeros de trabajo españoles y cómo atraviesa estos días previos a la final con la rivalidad deportiva que ello conlleva: “Siempre hay un pique sano entre nosotros, acá en el trabajo somos muchos argentinos y españoles pero al final somos amigos, hacemos viajes juntos y nos juntamos”.

De una forma similar, lo siente Ian que, pese a los rifirrafes amistosos con su hermano nacido en España, si ‘la roja ’gana afirma que también “iría a celebrarlo con él”. Cada minuto que pasa crece el nerviosismo entre aficionados de un país y otro, a medida que se acerca esta final histórica, que se celebrará el próximo domingo 19 a las 21.00 horas. Un encuentro que se vivirá como una fiesta, eso sí, en la que deberá reinar la tranquilidad, el respeto y la amistad, como defienden María Fernanda, Gabriela, Facundo e Ian.

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