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Mirando atrás

Diego Ceano cuenta y pinta Málaga a través de 100 cuadros

El escritor y pintor naif malagueño Diego Ceano presenta un volumen con cien de sus cuadros y textos explicativos, inspirándose en la serie de Manuel Blasco sobre la Málaga de principios del siglo XX

Diego Ceano, esta semana en la sede de La Opinión, con su libro sobre sus cien estampas naif de Málaga.

Diego Ceano, esta semana en la sede de La Opinión, con su libro sobre sus cien estampas naif de Málaga. / A.V.

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Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

En los años 70 y 80 tuvo un gran éxito la serie ‘La Málaga de comienzos de siglodel pintor naif Manuel Blasco, primo segundo de Pablo Ruiz Picasso.

En estos libros, de gran formato apaisado, se reproducían los cuadros de Blasco, escenas de comienzos del siglo XX que estaban acompañadas por un texto del propio artista con los recuerdos ligados a cada cuadro, pues había nacido en 1898 y, por tanto, vivido ese tiempo.

Ahora, en este arranque del segundo cuarto del siglo XXI, recoge el testigo el también pintor naif y artista malagueño Diego Ceano, con la obra ‘Cien estampas naïf de la Málaga de Diego Ceano’ (Jákara editores).

El libro con los cien cuadros y textos sobre Málaga de Diego Ceano.

El libro con los cien cuadros y textos sobre Málaga de Diego Ceano. / La Opinión

«Un día vi la pintura de Manolo Blasco y pensé que era algo especial que no había visto nunca. Mi inspiración en el naif siempre ha sido Manolo Blasco», confiesa Diego Ceano esta semana a La Opinión.

También este escritor y pintor malagueño compró en su día ‘La Málaga de comienzos de siglo’ y llegó a pensar que, alguna vez, le gustaría hacer algo parecido, «aunque no lo tenía como prioridad», apunta. Como explica, fue su editor de Jákara, Paco Olalla, quien le propuso crear un volumen con una selección de sus cuadros y textos explicativos, «y ya me ilusionó, porque él ilusiona», subraya.

Joaquín Palmerola, con Manuel Blasco en 1983. |  ARCHIVO MANUEL BLASCO

El escritor Joaquín Palmerola (izquierda), con Manuel Blasco en 1983. / Archivo Joaquín Palmerola

El resultado es un volumen de más de 200 páginas lleno de color, en el que el autor ha seleccionado cien de sus cuadros, de una producción que se aproxima ya a las 500 obras naif: «Llevo pintando ‘en serio’ desde 2005, y suelo pintar entre 22 y 24 cuadros al año», calcula.

Una bronquitis de niño forjó al artista de hoy

Como alguna vez comentó a La Opinión, Diego Ceano dibuja desde niño, cuando enfermó de bronquitis y tuvo que pasarse meses sin ir al colegio, por lo que empezó a dibujar lo que veía desde la ventana.

Como curiosidad, de cada una de sus obras, además de una ficha y una foto, hace «una fotocopia en color y la archivo, aunque hay cuadros que no sé quién los tiene», apunta este pintor que, como informó este periódico, en 2025 donó dos de sus creaciones al Museo Internacional de Arte Naif ‘Manuel Moral’ de Jaén.

Los dos pintores de Málaga, con sus cuadros y responsables de Jaén de Cultura y del Museo de Arte Naif. | LA OPINIÓN

José Luis Pavón (izquierda) y Diego Ceano, en la donación de sus respectivas obras al Museo Internacional de Arte Naif de Jaén. / La Opinión

La selección para el libro de Jákara ofrece un retrato ‘pictórico e histórico’ de la Málaga del Centro y sus barrios históricos: Capuchinos, La Victoria, La Trinidad y su Cautivo, El Perchel... pero también Ciudad Jardín -simbolizada en el Acueducto de San Telmo- y varias estampas de La Malagueta.

Como destaca, en el libro se combinan las escenas costumbristas de esa Málaga de finales del XIX y comienzos del XX, que tanto gusta al autor, con la ciudad actual.

Así ha pintado Diego Ceano la calle Larios de nuestros días.

Así ha pintado Diego Ceano la calle Larios de nuestros días. / Archivo Diego Ceano

Así, en la obra aparece inmortalizada la Fuente de Génova, cuando estaba emplazada en una Alameda Principal anterior a la llegada de los automóviles; pero Diego Ceano también ha plasmado una calle Larios de nuestros días, con más turistas que malagueños; y el Muelle Uno actual, con la Capilla del Puerto como remozado elemento principal.

Las películas y los cines de Diego Ceano

Y no faltan, claro, una de las pasiones del pintor y escritor: los cines antiguos de Málaga. 16 de ellos desfilan por las páginas del libro, desde el más antiguo de ellos, el Pascualini de calle Córdoba -destruido por una bomba errada en 1937 que quería volar el edificio vecino, el Banco de España- hasta el único de los históricos que sigue en pie: el Albéniz, que el pintor inmortaliza con una calle Alcazabilla todavía con tráfico.

Diego Ceano, en un rincón de la exposición, con una de sus obras: la plaza del Obispo.

Diego Ceano, en un rincón de una exposición de 2017, con una de sus obras presente en el libro: la plaza del Obispo. / Gregorio Torres

Un cuadro muy llamativo es el del famoso Cortijo Jurado, cerca de Campanillas, en su época de esplendor, un edificio levantado a mediados del XIX. En el texto que acompaña esta hermosa pintura naif Diego Ceano aprovecha para desmentir las historias sobre fantasmas y cadáveres emparedados. «No dejan de ser elucubraciones de algunos», escribe.

También hay un hueco para la historia más antigua de Málaga, como los cuadros que describen la toma de la ciudad por los Reyes Católicos o incluso el Teatro Romano en su máximo esplendor, en tiempos de Malaca. Además, el autor incluye un cuadro-mapa que describe la entrada de Bernardo de Gálvez en la Bahía de Pensacola.

La fuente de Génova, cuando estaba emplazada en la Alameda Principal

La fuente de Génova, cuando estaba emplazada en la Alameda Principal / Archivo Diego Ceano

Los antiguos baños y cafés de Málaga, escenas costumbristas de los siglos XIX, XX y también del actual... en este libro de las ‘cien málagas’, la portada es para el antiguo puerto, «con los almacenes de Larios y las barquillas que se usaban para cargar los barcos porque no había suficiente calado», cuenta a este diario.

Y en la mayoría de los cuadros, palomas, gaviotas y hasta cigüeñas surcando el cielo azul, que son una constante en Diego Ceano.

La calle Alcazabilla, en la mirada de Diego Ceano.

La calle Alcazabilla, en la mirada de Diego Ceano. / Archivo Diego Ceano

El artista, que está en pleno cambio de estilo, aprovecha para comentar otro rasgo muy curioso de sus obras naif: «En los cuadros me gusta poner alguna discordancia; por ejemplo, en un cuadro de época, alguna minifalda».

Aunque para anécdota, cuando una emocionada mujer reconoció en un cuadro sobre el barrio de ‘Chupitira’ (La Victoria), a su propia madre en el balcón de su casa, que el artista había pintado de casualidad. El arte y las muchas historias de Diego Ceano, en cien estampas sobre Málaga.

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