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NATURALEZA

El pueblo de Málaga que alberga una piscina natural con cascadas de agua cristalina entre sierras calizas y cultivos de olivos

El paraje está formado por dos charcas contiguas de reducidas dimensiones y situadas entre piedras pulimentadas por la corriente

Pozas del río Sábar, en Alfarnatejo, las charcas que forman una de las piscinas naturales más hermosas de Málaga

Pozas del río Sábar, en Alfarnatejo, las charcas que forman una de las piscinas naturales más hermosas de Málaga / Wikiloc

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Sarai Bausán García

Sarai Bausán García

No todo son playas en la provincia de Málaga. El territorio cuenta con una amplia riqueza costera repleta de hermosos litorales, pero no es lo único que ofrece a vecinos y visitantes para refrescarse durante el verano, sino que su patrimonio natural hace que posea toda clase de charcas y piscinas rebosantes de belleza salvaje. Es lo que ocurre con las pozas del río Sábar, localizadas en la localidad de Alfarnatejo.

Este enclave, perteneciente a la cuenca del río Vélez, está conformado por dos charcas contiguas que forman una piscina natural localizada entre enormes bloques de piedra que han sido pulimentados por la fuerza de la corriente a lo largo de los años durante los periodos de mayores precipitaciones.

Agua cristalina entre sierras calizas y olivares en este paraje de Alfarnatejo

Una erosión que ha hecho de este paraje uno de contrastes en el que el agua cristalina de esta piscina natural se entremezcla con las sierras calizas de su alrededor y las laderas repletas de cultivos de olivos.

Pozas del río Sábar, en Alfarnatejo, las charcas que forman una de las piscinas naturales más hermosas de Málaga

Pozas del río Sábar, en Alfarnatejo, las charcas que forman una de las piscinas naturales más hermosas de Málaga / Diputación de Málaga

Completando esta estampa se encuentra su extensa vegetación, en la que es común encontrar, principalmente, adelfas y tarajes.

Charcas de poca profundidad para disfrutar en familia

Todo ello hace que estas dos charcas naturales confieran una imagen única a la que cada vez más vecinos y visitantes acuden para disfrutar de su belleza y sus aguas claras.

Además, estas pozas destacan por sus reducidas dimensiones y la falta de profundidad que presentan y que no llega a cubrir el cuerpo entero, lo que las hace perfectas para visitar en familia y que los más pequeños se bañen con total seguridad.

Un desfiladero para los más aventureros en Málaga

Y para los más aventureros, se puede remontar el cauce del río y entrar en el desfiladero que las aguas han labrado entre las calizas de las sierras de Enmedio al este y los tajos del Fraile, Doña Ana y de Gomer al oeste.

En este recorrido, los ciudadanos podrán disfrutar de distintas pozas, cascadas y corrientes en un entorno rebosante de vegetación y riqueza natural.

Precauciones para remontar el cauce del río

Sin embargo, no se recomienda remontar el cauce si no se cuenta con una buena forma física o si se tiene poca habilidad para caminar en terreno hostil ya que, durante el trayecto, será necesario sortear distintas piedras e hitos.

Pozas del río Sábar, en Alfarnatejo, las charcas que forman una de las piscinas naturales más hermosas de Málaga

Pozas del río Sábar, en Alfarnatejo, las charcas que forman una de las piscinas naturales más hermosas de Málaga / Wikiloc

De igual modo, no se debe realizar esta ruta acuática fuera de la época veraniega o en los meses con riesgo de tormentas, ya que se puede producir una crecida del río o un incremento de la corriente y la fuerza del agua, lo que puede suponer un riesgo para los usuarios.

Cómo llegar a las pozas del río Sábar

Para alcanzar las pozas del río Sábar, es necesario tomar la A-7204, que une Periana y Riogordo, hasta llegar entre los puntos kilométricos 15 y 16.

El lugar exacto para llegar a las pozas lo marca una amplia explanada junto a una venta y el puente que cruza el Sábar. Para llegar a este enclave, hay que tomar, al otro lado de la carretera, un carril en subida hacia un restaurante.

Tras recorrer 15 metros, hay que bajar entre olivos por una vereda hasta alcanzar la ribera, desde donde ya se puede contemplar el puente sobre el río.

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