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Crónicas de la ciudad

Dónde encontrar un trozo de Afganistán en un rincón de Málaga

La calle Afganistán, al final de la avenida de Europa, es el escenario ideal para rodar películas postapocalípticas. Mientras tanto, los peatones y conductores se las ven y se las desean para atravesar esta calle municipal ‘en tenguerengue’.

Santos Azerrad, presidente de la Asociación de Amigos del Huerto Puerta de Málaga, este verano en la calle Afganistán, en el callejero municipal desde 2005.

Santos Azerrad, presidente de la Asociación de Amigos del Huerto Puerta de Málaga, este verano en la calle Afganistán, en el callejero municipal desde 2005. / A.V.

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Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Una de las características más llamativas del director Stanley Kubrick, sobre todo en su última etapa en Inglaterra, es que se negaba a rodar donde Cristo dio las tres voces; prefería hacerlo siempre lo más cerca de su casa.

Eso provocó, por ejemplo, que para rodar una escena bélica que tenía lugar en Vietnam, eligiera los restos de una abandonada fábrica de gas en Londres, a punto de ser demolida. En lugar de viajar al otro punto del planeta, tomó un taxi y santas pascuas.

La capacidad de convertir un decrépito rincón del Este de Londres en escenario de la Guerra de Vietnam da muchas esperanzas cinematográficas a un preciso rincón de Málaga.

Porque, una sensación de hollar la tierra de una civilización desaparecida y, por tanto, posible lugar de rodaje de una película postapocalíptica o de guerra sin cuartel es la que invade al firmante cuando entra en una calle de tantas connotaciones bélicas como calle Afganistán.

Así está el piso de la calle Afganistán, junto a la avenida de Europa.

Así está el piso de la calle Afganistán, junto a la avenida de Europa. / A.V.

La abundancia de carencias

Málaga se acuerda de Afganistán en su callejero, hasta el punto de trasladar a esta vía un ‘look afgano’, si por ello entendemos la abundancia de carencias, valga la paradoja.

Porque buena parte de la calle Afganistán, al final de la avenida de Europa y junto a Puerta de Málaga, es un terrizo lleno de 'hondilones', que bien podrían convertirse en trincheras o en el campo de batalla, de una futurista Batalla de Waterloo del siglo XXIX.

Otra vista de la calle Afganistán, con el Instituto Santa Bárbara, a la derecha.

Otra vista de la calle Afganistán, con el Instituto Santa Bárbara, a la izquierda. / A.V.

21 años lleva, oficialmente, este camino de cabras luciendo el nombre de calle Afganistán.

Lo llamativo es que, a mitad del terraplén, una vez se sortean las bolsas de escombros que nunca faltan en esta abandonada calle de Málaga, quedan un par de ‘manchas verdes’ de cañas, todo un recuerdo de los cañaverales que llenaban buena parte del Oeste de Málaga antes de su urbanización.

La situación de esta vía, en la que asoma el IES Santa Bárbara, no solo es complicada para los peatones, también para conductores sin ‘todoterreno’, pues no olvidemos que, al fondo de la calle, está la entrada al huerto urbano más grande de Málaga, el Puerta de Málaga.

Otro detalle del piso 'centroasiático' de la calle Afganistán.

Otro detalle del piso 'centroasiático' de la calle Afganistán. / A.V.

Contrasta la precaria calle Afganistán de Málaga, por ejemplo, con la homónima de Sevilla, una vía con asfalto, pasos de cebra, farolas, ficus, naranjos y parquecito infantil.

Así que aquí se presenta el dilema: o seguir dejando la calle Afganistán como está -hecha unos zorros- y convertirla en escenario de cine, o transformarla en una calle que no sea un simulacro. Ánimo.

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