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Patrimonio

Así se hizo El Cenachero, la escultura más célebre de Málaga

El malagueño Jaime Fernández Pimentel, que acaba de donar el modelo original de escayola a San Telmo, convirtió un encargo de solo 30 centímetros en el símbolo de la transformación de Málaga en los años 60, y su apertura al Turismo.

Jaime Pimentel, en su taller de Almayate con el modelo original de escayola, en 1963.

Jaime Pimentel, en su taller de Almayate con el modelo original de escayola, en 1963. / Archivo Jaime Pimentel

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Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

La ‘culpa’, contaba el propio artista a este periódico en 2013, la tuvo un artículo del diario La Tarde, que contaba las hazañas de un joven escultor malagueño, Javier Fernández Pimentel, nada menos que formándose en Noruega.

Leyó la noticia el entonces alcalde de Málaga, Francisco García Grana, quien le envió una carta, en la que pedía que se pasara por el Ayuntamiento cuando visitara su ciudad natal.

El alcalde Francisco García Grana, segundo por la izquierda, y Jaime Pimentel, a la derecha, en la inauguración de la plaza de la Marina el 15 de enero de 1964.

El alcalde Francisco García Grana, segundo por la izquierda, y Jaime Pimentel, a la derecha, en la inauguración de la plaza de la Marina el 15 de enero de 1964. / Archivo Jaime Pimentel

El cenachero de 30 centímetros de altura

Cuando ese encuentro se produjo, el primer edil le encargó un regalo protocolario de 30 centímetros. «Hice diferentes bocetos y el Cenachero le gustó mucho, pero yo había hecho un vejete y me dijo que lo hiciera más joven y con el sombrero un poco para atrás», recordaba Jaime Pimentel.

Para ese primer ‘vejete’, contaba el artista, se inspiró en Diego, un cenachero que, paradójicamente, el escultor nunca llegó a ver, y que cuando él era niño pregonaba su mercancía por calle Carretería, donde se encontraba su casa natal. «Cuando pasaban las mujeres del servicio bajaban con sus platos y se escuchaban las risotadas y bromas de Diego, un malagueño carismático», contaba.

Jaime Pimentel da los últimos toques al modelo de barro del Cenachero, en su taller de Almayate, en 1963.

Jaime Pimentel da los últimos toques al modelo de barro del Cenachero, en su taller de Almayate, en 1963. / Archivo Jaime Pimentel

Pero el regalo protocolario final fue un cenachero más joven que Diego. Como señala el historiador del arte Adolfo Gandarillas en su libroJaime Pimentel. Escultura pública y monumental, el modelo para este primer cenachero ‘en miniatura’ fue Pepe ‘el Petaca’, un pescador de Vélez-Málaga, el pueblo al que pertenece Almayate, donde el artista tiene su casa taller desde 1959.

Pepe y Manuel ‘el Petaca’

La obra gustó mucho, y entre 1962 y 1963, Pimentel hizo para el Ayuntamiento de Málaga las esculturas de ‘La niña de Lagunillas’ y las gaviotas del Auditorio Eduardo Ocón.

Ese mismo año 1963, el alcalde García Grana le encargó un cenachero a tamaño natural para la nueva plaza de la Marina, que se pretendía inaugurar a finales de año. Para esta escultura, que terminaría midiendo casi 2,20 metros, Jaime Pimentel tomó como modelo a Manuel ‘el Petaca’, hermano de Pepe ‘el Petaca’, ya que este último estaba embarcado para largo tiempo.

Jaime Pimentel, al lado del modelo en escayola, desde esta semana en el Museo de Málaga.

Jaime Pimentel, al lado del modelo en escayola, desde esta semana en el Museo de Málaga. / Archivo Jaime Pimentel

Adolfo Gandarillas resalta en su obra sobre Pimentel, que el artista, que también tuvo el recuerdo de ese Diego de su infancia, lo que realizó fue una «escultura idealizada». En su cenacheros, tanto el pequeño como el grande, de los ‘Petaca’ «captaba sus volúmenes, sus proporciones, determinadas actitudes o efectos de la ropa; pero jamás sus rostros ni su verdadero físico».

De Madrid a la plaza de la Marina

El modelado primero fue en bronce, luego llegó el modelo de escayola, que el artista ha donado a la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y se expone desde esta semana en una sala temporal del Museo de Málaga. La obra pasó a la cera, y al bronce en la Fundición Codina Hermanos de Madrid.

El Cenachero, en su emplazamiento original de la plaza de la Marina, en una postal de los años 60.

El Cenachero, en su emplazamiento original de la plaza de la Marina, en una postal de los años 60. / L.O.

La inauguración de la nueva plaza de la Marina tuvo lugar el 15 de enero de 1964 y fue portada nacional en el ABC. El Cenachero de Pimentel fue un éxito y se transformó en el símbolo turístico de esa Málaga. En 1968, por cierto, la ciudad de Mobile (Alabama), hermanada con Málaga, inauguraba una réplica exacta del Cenachero.

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