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Mundial de fútbol

Una influencer argentina y una vecina de Málaga, unidas tras el Mundial: "Hay gente que aprovecha la rivalidad para sacar su lado racista y de odio"

La bloguera ‘Los Viajes de Micaela’ documenta la hermandad entre malagueños y argentinos unidos por la final del Mundial entre sus selecciones

Micaela y Lola unidas tras la final del Mundial

Micaela y Lola unidas tras la final del Mundial / Ángel Jiménez

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Ángel Jiménez

Ángel Jiménez

Un gesto sencillo o una muestra de cariño no siempre se queda en un pequeño detalle. A veces puede transmitir un mensaje de convivencia y paz en un mundo cada vez más dividido. Es lo que ha ocurrido con la bloguera argentina Los Viajes de Micaela, que junto a una malagueña, Lola, han conseguido romper, aunque solo sea por un breve instante, las barreras que levantan el odio y la polarización que día a día se encuentran en las redes sociales. Y todo comenzó con una idea sencilla pero original: un cartel colocado en el rellano que compartían en los días previos a la final del Mundial entre Argentina y España.

Micaela tiene en su perfil @losviajesdemicaela casi 30.000 seguidores en Instagram y desde que se fue de Argentina en 2021 se dedica a viajar y documentar sus vivencias alrededor del mundo, una forma de vida en la que se ha volcado de lleno desde hace poco menos de un año: “Siempre noté que al viajar por distintos países me encontré con gente muy buena, gente muy bonita, con corazones muy amables”.

Pero lo que nunca se esperó Micaela fue la experiencia que vivió en una breve visita a Málaga con Lola, la vecina del bloque de piso donde residen Manu y Martín, unos amigos suyos. En el rellano de sus puertas comenzó un divertido y amistoso intercambio de mensajes con cartulinas, banderas, camisetas... con el objetivo de compartir apoyo y aliento entre ambas aficiones hasta después de la final.

Así, antes de que Micaela pudiera si quiera imaginar que esos días previos iban a ser tan agradables y mucho menos tensos, Lola ya tenía planeado comenzar este pique deportivo: “Yo sabía que Manu y Martín eran argentinos, porque desde que llegaron yo los escuché cuando se instalaron de alquiler. Entonces, viendo la situación y cómo se iba dando el Mundial, pues dije, pongo la banderita. Y cuando me crucé con Martín, que íbamos a tirar la basura los dos juntos, le dije, sacad las banderas vosotros también”. 

De esta forma, se empezó a fraguar un tiki-taka de mensajes y respuestas fuera de los terrenos de juego”, que avanzó durante el pasar de los días y que Micaela no dudó en publicar desde su perfil: “Cuando yo vi el gesto de Lola dije, esto lo tengo que documentar y aprovechar un poco el alcance que tengo para cómo expandir un mensaje de unión entre ambos países”, comenta Micaela, que desde ese momento tuvo que tomar inspiración para lo que iba a convertir en "una guerra de papelitos”, pero no de odio, sino amabilidad. 

Intercambio cultural

En primer lugar, Lola colocó un cartel con dos estrellas que decía: “Nos vemos el domingo, será nuestra segunda estrella y si no, somos de Messi”. Después ese mismo mensaje tuvo su respectiva respuesta por parte de Mica y sus amigos. No se encontraban muy convencidos de qué hacer, ya que querían evitar lo que en Argentina popularmente se conoce como “mufa”, es decir, la posibilidad de tener mala suerte en un resultado tras celebrarlo antes de tiempo. Un término que Lola descubrió y comprendió junto a sus hijos y sus animados vecinos.

“Como respuesta, los chicos le tacharon la segunda estrella y al final nos mufamos. Aún así, para evitarlo, le pusimos Cucurella, se come la paella, por el meme que salía este jugador cantando esta canción, y le pusimos felicidades por la segunda estrella antes de que la ganarás, cuenta entre risas Micaela recordando la originalidad de los carteles. No obstante, poco a poco esos papeles se fueron convirtiendo en regalos representativos tanto de la cultura local de Málaga, por parte de Lola, como de la argentina desde Micaela y sus amigos. 

Al finalizar el partido, Lola empatizó con la decepción de sus vecinos argentinos tras la derrota de su selección e intentó levantar su ánimo: “Lola sabía que íbamos a estar un poco tristes y nos puso un cartelito que decía que nos daba un vino blanco malagueño para que brindemos por España y por Messi que hizo historia en Argentina”, explica Micaela. Pero la respuesta por su parte no tardó en llegar, llegando el turno de los tradicionales alfajores argentinos: “Ahí es cuando yo fui a comprar alfajores argentinos y se los dejé en la puerta y le puse felicidades por la segunda estrella y compré dos globos de estrellas y pegué dos estrellitas”. comenta Micaela. 

Sentimientos compartidos

Tras la publicación de los vídeos, este acontecimiento ha tenido una gran repercusión en redes con publicaciones que llegan a casi los 400.000 ‘me gusta’ en Instagram. Además, los medios de comunicación llaman tanto a Lola, como a Micaela para que les cuenten cómo vivieron esta experiencia. Lola asegura que aún no termina de acostumbrarse a la gran respuesta de la ciudadanía a ese sano "pique" entre vecinos, eso sí, se siente muy feliz: “Yo no me lo podía creer, me asombra que una cosa tan sencilla y tan normal nos haya repercutido tan bien. Me alegro sobre todo por Micaela y los niños porque esto de las redes lo veo como algo muy lejano para mí”. 

Contra el racismo y el odio

“Hay mucha gente que está aprovechando toda esta rivalidad que tendría que ser sana para sacar su lado racista y de odio”, reflexiona Micaela. Además, Micaela apunta a la influencia de los algoritmos en todo esto, donde se produce lo que se conoce como el fenómeno de ‘las cámaras de eco’. “Creo que este mundial también nos mostró un poco cómo el algoritmo puede sacar lo peor de la gente. Porque si uno interactúa con un vídeo negativo, el algoritmo te empieza a mostrartelo más. Entonces terminas endureciendo tu postura”.

Aunque Micaela se considera una persona sensible y los comentarios negativos le afectan, trata de “enfocarse en lo positivos, que son muchos más”. Por su parte, entre likes, comentarios, compartidos y mensajes de apoyo lo que Micaela destaca es ese pequeño gesto de su vecina Lola que a su vez se une al buen ambiente de acogida que ha vivido tanto en Málaga como en el resto de España: “Yo vivía en Alemania antes de venir a España y no era muy feliz viviendo allá. La verdad es que la cercanía que encuentro en España con la gente nos une el idioma, nos une la historia… Muchos argentinos tenemos abuelos o bisabuelos españoles y al momento en el que yo llego a España empiezo a sentir que este es mi segundo hogar. Algo que en otros países no he sentido”, explica Micaela. 

Este gesto de Lola no solo ha sido el inicio de un pique deportivo amistoso, sino una muestra más de lo importante que es la empatía para la integración en una sociedad. Además, para Lola la historia de España refuerza esta postura, ya que ha sido un país tradicionalmente emigrante. De hecho, canciones, como el ‘Y viva España’ de Manolo Escobar, que, tras la victoria de la selección en este Mundial, suenan recurrentemente hacen referencia a esto. Y en la sintonía de Lola, se encuentra Micaela, que fundidas en un abrazo en uno de los vídeos que documentan esta experiencia recuerdan la importancia de detenerse a conocer a las personas, porque la bondad no entiende de nacionalidades.

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