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Mirando atrás

El Palo, un barrio histórico contado por dos expertos

Los investigadores y vecinos de El Palo Joaquín Ruano y Manuel López publican con la Diputación de Málaga ‘Curiosidades paleñas’, un libro en el que hacen un entrañable repaso a los comercios, cines, actividades flamencas, barberos o embarcaciones del barrio, con importantes novedades.

Moraga de sardinas en el Monte San Antón de la familia Pinazo y amigos, en 1921.

Moraga de sardinas en el Monte San Antón de la familia Pinazo y amigos, en 1921. / Cedida por Mari Carmen Pinazo / Fondo Joaquín Ruano

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Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

La antigua barbería del Colegio San Estanislao, en El Palo, tenía una parte abierta al público, y era costumbre de los patrones de barcas mandar a todos sus hombres un día al barbero con esta orden: «Hay que igualar la barca», y allí que se iban 12 ó 14 jabegotes, a los que les hacían un precio especial por ‘igualarlos’.

La escena real es una de las muchas que aparecen en ‘Curiosidades paleñas’, que acaba de editar la colección Biblioteca Popular Malagueña, de la Diputación. Se trata de una obra de los escritores e investigadores paleños Joaquín Ruano y Manuel López, y tiene detrás unos siete años de trabajo, pues como explican, comenzaron con un material ingente que han ido depurando y seleccionando.

Joaquín Ruano (izq.) y Manuel López, esta semana con sus ‘Curiosidades paleñas’, en la Biblioteca Municipal Emilio Prados de El Palo.

Joaquín Ruano (izq.) y Manuel López, esta semana con sus ‘Curiosidades paleñas’, en la Biblioteca Municipal Emilio Prados de El Palo. / A.V.

Una de las aportaciones más novedosas es la identidad del paleño que, el 21 de enero de 1885, le indicó al Rey Alfonso XII la forma correcta de comer las sardinas en Málaga: con las manos y no con cuchillo y tenedor.

Los autores señalan que no se trató de Miguel Martínez Soler, Miguel ‘el de las Sardinas’, tío del fundador de Casa Pedro, sino de un vecino que llegó a vivir puerta con puerta y era sordomudo: Lucas Román Castro.

Socios de la peña Amigos del Cante en Casa Carrasco en 1980.

Socios de la peña Amigos del Cante en Casa Carrasco en 1980. / Pepe Vázquez

La pista la encontraron en tres artículos de la visita de Alfonso XIII a Málaga en 1904: «Este hombre se acercó al rey y le entregó un cilindro metálico con un puro. Y le explicó -por gestos- que se lo había regalado su padre Alfonso XII cuando le dijo que comiera las sardinas con las manos», comenta Manuel López.

Tienda de Juan José Delgado y Victorita Rodríguez, en calle Real, 1960.

Tienda de Juan José Delgado y Victorita Rodríguez, en calle Real, 1960. / Cedida por Elvirita Delgado / Foto Joaquín Ruano

Una parte apreciable de las fotografías y documentos del libro procede del archivo de Joaquín Ruano, de 81 años, cuya familia, originaria de Canillas de Aceituno y Sedella, se asentó en El Palo «hacia 1880-1890, y empezaron poniendo una diabla -un transporte con caballos- para dar viajes a Málaga».

Como recuerda Joaquín, «con mi primer sueldo me compré una máquina de fotos y fotografié a todo El Palo». A su colección de imágenes hay que sumar la de documentos y escritos.

Dolores Albarracín, ‘la Machucá’, lava en un lebrillo en la puerta de su casa, en 1970.

Dolores Albarracín, ‘la Machucá’, lava en un lebrillo en la puerta de su casa, en 1970. / Cedida por Luis Caparrós / Fondo Joaquín Ruano

El tranviario y el jefe de estación

Por cierto que los padres de los dos autores, muy unidos al barrio, aparecen por méritos propios en el libro. «Mi padre se llamaba Joaquín Ruano Álvarez, trabajó en los tranvías y fue quien llevó a Almería -al rodaje de ‘Lawrence de Arabia’- el tranvía de Málaga. En la película aparece conduciéndolo vestido de árabe», recuerda su hijo.

Equipo de trabajadores del tranvía 61, en 1960, en las cocheras de El Palo.

Equipo de trabajadores del tranvía 61, en 1960, en las cocheras de El Palo. / Fondo Joaquín Ruano

En el caso del padre de Manuel, se llamaba José López Postigo, era popularmente conocido como ‘el López’, y fue el último jefe de estación de El Palo.

Como en 2011 contó La Opinión, a los 85 años José López Postigo fue invitado por el director del Metro de Málaga, Enrique Salvo, a conocer varias estaciones en obras, y al año siguiente, volvió a ser invitado para ver ya el metro en marcha.

José López Postigo, último jefe de estación de El Palo, visita las obras del metro de Málaga, en 2011, con su hijo Manolo.

José López Postigo, último jefe de estación de El Palo, visita las obras del metro de Málaga, en 2011, con su hijo Manolo. / ARCINIEGA

El primer cine de El Palo

Curiosidades paleñas’ recorre los aspectos más variados de la historia de este barrio con sentimiento de pueblo. De ahí que por la obra desfilen comercios históricos, grupos musicales de los 60 como ‘Los Escorpiones’, cantaores, el Monte San Antón, los primeros maestros; barcas de jábega; el fútbol, que empezó a jugarse en 1907 en el barrio; y hasta un cine casi desconocido para la mayoría, del que Joaquín y Manuel han rescatado su historia: «Era el cine Miraflores, que estaba cerca de la iglesia, funcionó en los años 20, fue el primer cine del Palo», comenta Joaquín Ruano. Sus propietarios eran el matrimonio formado por Enrique Alcaide y Mariquita Salas. En 1929, por cierto, se transformó en teatro cine para acoger más espectáculos.

Enrique Alcaide, dueño del Cine Miraflores, en 1921.

Enrique Alcaide, dueño del Cine Miraflores, en 1921. / Cedida por Maribel Alcaide / Fondo Joaquín Ruano

El barrio también ha sido muy verdialero, y prueba de ello es el dato que en la obra aporta Manuel López: a finales de los 70 se reunía en la zona de los kioscos la llamada Panda de El Palo. Una vez disuelta, pasó a llamarse de Jarazmín por breve tiempo y, en junio de 1980, tomó el nombre que todavía luce: Santo Pítar, porque entre los integrantes había familia «de la Venta Cárdenas».

Y si en la obra aparece el mencionado Lucas Román, el paleño que se dirigió a Alfonso XII, su vecino, el también mencionado Miguel ‘el de las Sardinas’, desfila con todos los honores con su merendero ‘La Gran Parada’, y se habla de sus ‘raíces hosteleras’.

Joaquín Ruano Álvarez y José Núñez en la plaza de la Constitución.

Joaquín Ruano Álvarez y José Núñez en la plaza de la Constitución. / Fondo Joaquín Ruano

«En 1849 solo había una calle que llegaba a la playa, la calle Mar, porque había una laguna muy grande que luego se desecó. En ese año aparece como dueño de una taberna en la playa Matías López Soler, abuelo de Miguel ‘el de las Sardinas’», explica Manuel López, que «pone la mano en el fuego» a la hora de asegurar que, donde se encontraba esa taberna familiar, luego se levantó ‘La Gran Parada’.

La buceta de Juanito Juan con vecinos de El Palo, en 1971.

La buceta de Juanito Juan con vecinos de El Palo, en 1971. / Fondo Manolo López

El último capítulo del libro es un compendio de ‘curiosidades paleñas’ que, como subraya Manuel López, «algunas de ellas pueden dar lugar a un libro». Entre ellas, la curiosa profesión de los ‘perrilleros’ de El Palo o la vida de un famoso vendedor de cuadros: Rafael ‘el Arrojaíto’. Un caudal de vidas y anécdotas, en esta completa obra sobre El Palo.

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