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Elecciones municipales

Toni Morillas: «Merece la pena, o más bien la alegría, que hagamos un esfuerzo por la unidad»

La formación busca aglutinar a la izquierda transformadora y a movimientos sociales para crear una alternativa de gobierno capaz de desalojar al Partido Popular en 2027

Toni Morillas, tras un encuentro con vecinos de la barriada de Las Delicias

Toni Morillas, tras un encuentro con vecinos de la barriada de Las Delicias / Alex Zea

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Gloria Pérez

Gloria Pérez

Málaga

La izquierda se ha vuelto a conjurar de cara a las municipales de 2027. No es la primera vez que esto sucede. Toni Morillas ya fue la número uno de la marca Con Andalucía (ahora Con Málaga) a la alcaldía de la capital, una confluencia de cinco partidos cuyo propósito entonces se parecía mucho al que persiguen los mismos, tres años después: acabar con la hegemonía del Partido Popular de un Francisco de la Torre que, cuando llegue la fecha, habrá cumplido 27 años al frente de la gobernanza de la ciudad. La concejala entiende que solo con una izquierda unida —nunca mejor dicho—estarían en disposición de librar la batalla.

Morillas se repite a sí misma que no hay tiempo que perder y aprovecha los tiempos muertos entre encuentros con vecinos y asuntos municipales para acudir a la retórica: "¿Qué razón podría utilizarse para impedir una candidatura con la máxima unidad posible cuando el desafío que tenemos por delante lo merece?", se repite. Es la única pregunta a la que no sabe dar respuesta.

¿Cuáles son los grandes objetivos que afronta Izquierda Unida estos meses de carrera hacia las municipales?

Nuestro principal objetivo político es acabar con la hegemonía del Partido Popular y de la derecha en la provincia de Málaga. Estamos en un contexto muy complicado donde se está produciendo un avance reaccionario, que lo hemos visto por ejemplo en la propia Junta de Andalucía, con el pacto entre Partido Popular y Vox y con un vicepresidente que niega las violencias machistas, que niega el cambio climático y con dos partidos que toman decisiones políticas en todos los ámbitos de gobierno que generan mucho sufrimiento a la gente trabajadora. Por tanto, en una provincia donde ya el PP tiene una hegemonía brutal en las grandes ciudades, pero no solo en las grandes ciudades. Nuestro principal objetivo político es levantar en cada pueblo una alternativa política de izquierdas que esté en condiciones de disputar los gobiernos locales. Merece la pena, o más bien la alegría, que hagamos un esfuerzo por construir candidaturas que tengan el máximo nivel de unidad posible para estar en las mejores condiciones para disputar la alcaldía en todos los municipios y de manera particular también en la capital donde llevamos 30 años, ni más ni menos, de gobiernos del Partido Popular.

¿Cuáles son los calendarios?

Arrancamos con un acuerdo político entre seis formaciones (Izquierda Unida, Podemos, Movimiento Sumar, Alternativa Republicana, Verdes Equo e Iniciativa del Pueblo Andaluz), que no es poca cosa, pero somos muy conscientes de que la suma de partidos por sí sola no sirve para ganar la alcaldía de Málaga ni en otros municipios, ni siquiera aunque Adelante se incorporara a este proceso político. Por eso creemos que es fundamental hacer un llamamiento a toda la gente que está parando los desahucios en primera línea, a la que está volcada en defensa de la sanidad pública, a la que está defendiendo los barrios frente a la turistificación, para construir un proceso lo más amplio posible. Ahí está la fuerza social de la izquierda, y tenemos que aprovechar el verano —aquí no va a haber descanso ni vacaciones— para que esa fuerza social, ese hartazgo y esas ganas de cambio que hay en Málaga se traduzcan en una movilización electoral capaz de levantar una alternativa de gobierno en la ciudad y en el resto de municipios de la provincia. Hay que hacer un proceso político lo más amplio y participado posible, cuidando mucho sus distintas fases. En septiembre iremos a un encuentro en el que ya estaremos en condiciones de concretar el calendario de trabajo, el proceso de elaboración programática y el método para la conformación de las candidaturas. A partir de ese encuentro estaremos en condiciones de activar toda la maquinaria.

¿Cómo será la campaña?

Imagino una campaña muy pegada al terreno, en la que hagamos 'tú a tú' y 'puerta a puerta' en los barrios, hablando con la gente, recogiendo sus preocupaciones y también sus propuestas para incorporarlas al programa de gobierno. Pero tiene que ser, además, una campaña capaz de despertar la ilusión y la esperanza. Creo que en Málaga hay motivos para la esperanza. Venimos de tres años de fuerte movilización social en torno al derecho a la vivienda, a la sanidad y a conflictos laborales y ese es el principal motor que puede permitir que llegue el cambio a la ciudad de Málaga y que se abra una nueva etapa.

Pero el 'tú a tú', ya lo hemos visto en las autonómicas, no ha sido suficiente para despertar ilusión. El propio Ernesto Alba, ahora diputado por Málaga en el Parlamento andaluz, dijo no estar satisfecho con el resultado electoral de Por Andalucía, que mantuvo los cinco escaños.

Se consiguió grupo parlamentario, que no es poco. Yo creo que hacen falta varias cosas. Una tiene que ver con ese trabajo de 'tú a tú', que me parece que es esencial. Y otra que tiene que ver también con la batalla cultural e ideológica en las redes sociales, porque buena parte de la ciudadanía se informa ya a través de las redes sociales. Los códigos de comunicación han cambiado. La ultraderecha lo ha entendido muy bien. Nosotras pensamos que de la misma manera que hay que estar en los barrios hay que estar también dando esa batalla cultural en las redes. Y luego creo que también es muy importante el programa de gobierno.

Toni Morillas se reúne con vecinos de Las Delicias

Toni Morillas se reúne con vecinos de Las Delicias / L.O

En las pasadas municipales fue la número uno de la coalición Con Andalucía. ¿Está usted dispuesta a encabezar esa candidatura si se lo propone la coalición?

Lo que hemos conseguido, esa alianza entre seis fuerzas políticas, es solo el punto de partida. Hay que cuidar mucho el proceso y ser muy respetuosos tanto con los tiempos y los acuerdos que se alcanzan en Por Andalucía como con los procesos internos de las organizaciones que la integran. La mejor candidatura será, bajo mi punto de vista, la que sea capaz de expresar el orgullo y la fuerza de las luchas sociales y vecinales que se han dado en Málaga estos años. Yo estaré a disposición de Izquierda Unida y de lo que mis compañeros y compañeras consideren mejor, sea cual sea ese papel. Si estiman que el mejor modo en que puedo contribuir es volver a ser candidata, estaré encantada de hacerlo; y si determinan que mi papel debe ser otro, me echaré a un lado sin ningún problema. Lo importante es construir la mejor candidatura posible, con el mayor nivel de consenso y de participación democrática. Estoy convencida de que la candidatura no va a ser un escollo ni para la unidad ni para el trabajo que tenemos por delante.

Pero se decidirá entre Nico Sguiglia y usted...

Hay muchos compañeros y compañeras con capacidad de asumir ese papel. Yo estaré donde mis compañeros y compañeras consideren. Si me piden que sea candidata, encantada; si no, también. Lo que sí tengo claro es que la candidatura no va a ser un escollo para la unidad, porque hay demasiado en juego: si vamos a cuatro años más de privatización, expolio, especulación y sufrimiento para la gente trabajadora, o si somos capaces de abrir una nueva etapa de cambio en la ciudad. El objetivo merece que pongamos en el centro lo importante y situemos otras cuestiones en su justa medida.

¿Cómo es la relación entre Podemos e Izquierda Unida dentro de la coalición?

Es una relación de compañerismo y de trabajo fraterno entre organizaciones distintas que llevamos ya muchos años trabajando juntas. Hay sintonía y compartimos objetivos políticos, no solo en el grupo municipal, que es, en realidad, una coalición de cinco formaciones políticas.

¿Por qué no ocurre lo mismo en otras provincias andaluzas? ¿Es una cuestión de personalismos?

Los procesos políticos, como en general en la vida, están atravesados también por las relaciones humanas, y eso hay que cuidarlo y construirlo a fuego lento. No es lo mismo llegar en el último momento, en el tiempo de descuento, que construir con tiempo suficiente, generando confianza y trabajo conjunto. Mucha gente de las organizaciones de izquierda nos encontramos parando desahucios, en las movilizaciones por la sanidad o defendiendo la universidad pública frente a la cesión de suelo a las privadas. Si somos capaces de compartir trinchera ahí, ¿qué impide compartirla también de cara a una convocatoria electoral? El reto que tenemos por delante es entender que la alianza no se construye cada cuatro años, para unas elecciones. Hay que construirla con largo recorrido y horizonte. De cara a estas municipales, uno de los principales retos es la convicción de que el espacio de Por Andalucía hay que consolidarlo y ensancharlo, con mucha gente que hoy no está en él, y levantarlo como un proyecto político capaz de echar raíces en el territorio, más allá del trabajo institucional.

En el tiempo que nos ha tocado vivir, ¿qué argumento o qué razón puede utilizarse para impedir una candidatura con la máxima unidad posible, cuando el desafío que tenemos por delante lo merece?

Si coincidís siempre en los desahucios o en cualquier lucha vecinal, ¿cuál es entonces la diferencia real, más allá de las siglas?

En el tiempo que nos ha tocado vivir, ¿qué argumento o qué razón puede utilizarse para impedir una candidatura con la máxima unidad posible, cuando el desafío que tenemos por delante lo merece? Creo de verdad que hay posibilidad de cambio en la ciudad de Málaga. Sé que no es fácil, pero hay un modelo agotado: el de Paco de la Torre y el Partido Popular. Lleva 55 años viviendo de la política —quizá debería plantearse en algún momento la limitación de mandatos, por salud democrática— y 30 años gobernando Málaga, con un modelo al que se le han abierto todas las costuras. Esta legislatura el PP se prometía una mayoría absoluta con 17 concejales y no ha sido así; no ha sido una legislatura fácil para ellos, porque se le han abierto las costuras de un modelo en el que siempre está primero el negocio turístico y especulativo, por encima de que la gente pueda tener vidas dignas, felices y con derechos.

Adelante Andalucía sacó en torno a 16.000 votos en la capital, mientras que Por Andalucía unos 31.000. Este periódico ha extrapolado esos datos a las municipales en Málaga y a Adelante le saldrían tres concejales. ¿Hay cierto temor a que esos escaños se resten de los vuestros?

Nosotras tenemos muy claro que el camino es construir la máxima unidad. En las elecciones andaluzas hicimos ese ejercicio de confluencia entre las fuerzas de Por Andalucía. Hay que respetar los tiempos y los debates de organizaciones hermanas como Adelante, pero también creo que no hay tiempo que perder: si Luis Rodrigo quiere, que ponga fechas y nos ponemos a trabajar con un objetivo compartido. La pregunta que nos hacemos es: ¿cuál es la razón política para que en Málaga no podamos concitar la unidad de toda la izquierda transformadora, y más allá, para disputarle la alcaldía a Paco de la Torre? Esa es la pregunta que nosotras nos hemos hecho y que ya hemos contestado; son otros quienes deben responderla.

Miedo no tenemos. Con humildad y modestia, creemos que hemos hecho un buen trabajo en estos tres años

Entiendo entonces que no hay miedo.

Miedo no tenemos. Con humildad y modestia, creemos que hemos hecho un buen trabajo en estos tres años: hemos liderado la oposición de izquierda en el Ayuntamiento, con una capacidad de denuncia y de propuesta muy por encima de nuestro número de concejales; hemos sido una herramienta al servicio de los movimientos sociales y de cualquier vecino o vecina con un problema, y hemos contribuido a poner el foco en los grandes desafíos de la ciudad, como la vivienda o la turistificación. Creemos que ese trabajo tendrá su reflejo en las urnas. En cualquier caso, esto no va de una competición entre fuerzas hermanas, sino de si todas nos remangamos para levantar una alternativa de la izquierda transformadora con capacidad de gobierno en Málaga.

Hablaba al principio de generar ilusión. Quizá el miedo de Por Andalucía sea no llegar a ilusionar tanto como Adelante.

Estamos con el acelerador pisado, con mucha alegría, mucha determinación, mucha propuesta política y muchas alianzas sociales; con mucha gente diciéndonos que nos pongamos ya a trabajar codo con codo para sacar a Paco de la Torre y al Partido Popular del Ayuntamiento de Málaga, y para evitar también un pacto entre el PP y Vox.

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