Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Violencia machista

Verano negro de violencia machista en Málaga: «No hay una única causa»

Organizaciones denuncian recursos insuficientes y el auge de discursos negacionistas que debilitan la respuesta institucional y la protección de las víctimas. Los expertos reclaman cambiar el foco del relato mediático para dejar de cuestionar a las víctimas y centrarse en los agresores y la violencia estructural que provoca que continúe el problema.

Múltiples colectivos se reunieron en la plaza de la Constitución en repulsa por los asesinatos machistas.

Múltiples colectivos se reunieron en la plaza de la Constitución en repulsa por los asesinatos machistas. / L.O

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Adrián Torres Postigo

Adrián Torres Postigo

Málaga

El repunte de los asesinatos machistas en Málaga no admite respuestas simples. Tampoco las buscan quienes llevan años atendiendo a víctimas y estudiando la violencia contra las mujeres. En apenas siete meses, la provincia ya ha igualado el número de mujeres asesinadas de todo 2025, el peor año desde que existen registros. Sólo en julio, cinco mujeres han perdido la vida en circunstancias vinculadas a la violencia machista y una sexta muerte, aún bajo investigación, ocurrida en Benahavís.

La secuencia ha sido devastadora. Tras el asesinato de Vicky, de 51 años, en junio en Málaga capital, se encontró el cuerpo de Cristina, de 35 años, oculto en un pozo de Rincón de la Victoria; el doble asesinato de María y su hija Patricia en Mijas; el feminicidio de María, de 29 años, en Antequera asesinada a manos de su expareja; y, apenas 24 horas después, el asesinato de Melinda, de 45 años, en Benahavís, cuyo caso investiga la Guardia Civil, aún no confirmado, como asesinato machista. La concentración de casos ha situado a la provincia en el centro de una realidad que vuelve a interpelar a las instituciones y a la sociedad.

Minuto de silencio en Antequera por la mujer víctima de violencia machista.

Minuto de silencio en Antequera por la mujer víctima de violencia machista. / Amanda Pinto

No hay una única causa

Sin embargo, quienes trabajan desde hace décadas en la prevención de la violencia machista advierten de que sería un error buscar una única explicación para este repunte. «No hay una única causa; hay todo un conjunto de causas que está favoreciendo este aumento de la violencia», sostiene Carmen Martín , presidenta de la Plataforma Violencia Cero, quien insiste en que el verano puede actuar como un contexto que intensifica situaciones previas, pero nunca como el origen del problema.

Ese matiz resulta esencial. Cada verano reaparecen hipótesis que apuntan al calor, al incremento del consumo de alcohol o una mayor convivencia durante las vacaciones. Las expertas no niegan que puedan existir factores coyunturales que aumenten la tensión en relaciones donde ya existe violencia, pero rechazan convertirlos en explicaciones.

Una violencia estructural

Andrea y Carmen coinciden en señalar la violencia machista a una estructura de desigualdad que atraviesa todas las clases sociales, edades y nacionalidades. La estadística tampoco dibuja un perfil único.

Las víctimas de este año en Málaga tenían entre 29 y 66 años; algunas habían denunciado previamente a sus agresores y otras no; unas estaban protegidas por el sistema VioGén y otras nunca habían entrado en él. Esa diversidad desmonta cualquier intento de reducir el fenómeno a un grupo concreto. «El machismo es transversal a toda la sociedad. No podemos atribuírselo únicamente a una clase social o a una nacionalidad», resume Andrea.

Cristina es la tercera víctima mortal de la violencia machista en Málaga este año.

Cristina es la tercera víctima mortal de la violencia machista en Málaga este año. / L.O

Comienzo de la violencia

Los asesinatos representan la expresión más extrema de una violencia que suele construirse de forma progresiva. Esa es una de las ideas sobre las que insiste José Antonio García, psicólogo especialista en violencia de género y vicesecretario del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental (COPAO), quien recuerda que el control, el aislamiento o la manipulación aparecen mucho antes que las agresiones físicas.

«Esto va poquito a poco. Si las mujeres supieran desde el principio todo lo que les va a pasar, nadie se quedaría», explica. Según el psicólogo, la violencia se instala de manera gradual hasta que muchas mujeres terminan normalizando conductas de control o culpabilizándose de lo que ocurre. “El cuerpo no es capaz de tomar conciencia de la gravedad y va normalizando esa violencia como algo esperable o tolerable”, afirma.

Ese proceso también explica por qué muchas víctimas permanecen en la relación. “No salen porque no pueden; a nivel psicológico están destrozadas, no ven la luz y necesitan ayuda”, sostiene García, quien pide eliminar la idea de responsabilizar a las mujeres de no abandonar antes al agresor.

La culpa también es violencia

La violencia machista no termina cuando cesan las agresiones. José Antonio García explica que una de las secuelas psicológicas más difíciles de reparar es la culpabilización. “Todo lo que pasa es culpa tuya” es un mensaje que muchas mujeres han interiorizado durante años y que continúa presente incluso después de abandonar la relación. 

“Las mujeres siguen teniendo la duda de: ‘¿Habrá sido porque yo...?’”, explica el psicólogo, quien señala que esa culpa aprendida condiciona la recuperación y exige un largo proceso terapéutico. A ello se suma el trabajo de prevención de recaídas, ya que algunas víctimas pueden volver a establecer relaciones con nuevos agresores si no logran reconstruir su autoestima y reconocer las primeras señales de control.

La prevención perdida

Donde sí encuentran un elemento común es en el debilitamiento de la prevención. Tanto Andrea como Carmen lamentan que la educación afectivo-sexual y en igualdad ha ido perdiendo presencia en los centros educativos mientras las redes sociales ocupan ese espacio de socialización.

La consecuencia, advierten, es que los niños y adolescentes construyen buena parte de su visión sobre las relaciones a partir de contenidos violentos o profundamente sexistas. “Se nos ha olvidado que es tan importante como cualquier otra materia”, afirma Andrea al referirse a la formación en igualdad prevista en la ley educativa y en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

Concentración en contra de la violencia de género, donde han asesinado a dos mujeres en Málaga en menos de 24 horas.

Concentración en contra de la violencia de género, donde han asesinado a dos mujeres en Málaga en menos de 24 horas. / Álex Zea

Para García, la prevención también pasa por ayudar e identificar esas primeras señales de control que con frecuencia se confunden con muestras de afecto. “El problema está en ese chantaje sutil que parece que lo hace por tu bienestar, en esa pequeña manipulación que parece que la hace para protegerte”, explica.

Recursos insuficientes

Las asociaciones también ponen el foco en los recursos institucionales. La provincia afronta un incremento de casos mientras las organizaciones denuncian falta de medios para proteger a las mujeres con órdenes de protección, retrasos judiciales y problemas en los mecanismos de seguimiento.

Otro de los factores que ambas organizaciones consideran preocupante es el auge de los discursos negacionistas sobre la violencia machista. Los mensajes machistas y negacionistas contribuyen a cuestionar los avances en igualdad y a debilitar la respuesta frente a la violencia contra las mujeres.

Cambiar el foco del relato

Las expertas también llaman a revisar el modo en que se informa sobre estos asesinatos. Consideran que buena parte del relato público sigue centrando la atención en si la víctima había denunciado, por qué continuaba con su agresor o cuáles eran sus circunstancias personales, mientras el comportamiento del asesino queda en un segundo plano. “Necesitamos cambiar el foco, dejar de cuestionar a las víctimas y mirar a los que hacen la violencia”, defiende Andrea. 

MLG 23-07-2026.-Concentración en contra de la violencia de género, donde han asesinado dos mujeres en Málaga, en menos de 24 horas

La concentración de este jueves fue convocada bajo el lema "No son muertas, son asesinadas". / Álex Zea

En la misma línea, Carmen reivindica un lenguaje preciso para informar sobre estos casos. “Las mujeres no son muertas. Las mujeres son asesinadas”, afirma, convencida de que las palabras también contribuyen a construir la percepción social del problema. 

Más allá de la conmoción

Mientras Málaga encadena semanas marcadas por los feminicidios, ninguna de las especialistas consultadas señalan una explicación única para este repunte. Las asociaciones coinciden, en cambio, en que los asesinatos constituyen la expresión más extrema de una violencia mucho más amplia y cotidiana, que comienza mucho antes que aparezcan las agresiones físicas, en el control, en la violencia psicológica, en el aislamiento, en la desigualdad y en la normalización del machismo.

Porque, como recuerdan las organizaciones feministas, los asesinatos no aparecen de forma repentina. Son el último escalón de una violencia estructural que continúa presente en la sociedad y cuya prevención exige algo más que la reacción institucional tras cada crimen, requiere educación, recursos públicos suficientes, protección efectiva para las víctimas y una mirada colectiva que sitúe la responsabilidad donde corresponde, en quienes ejercen la violencia.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents