Agricultura
Málaga adelanta su vendimia ante el calor: optimismo en el campo pese a los costes y la falta de relevo generacional
La excelente cosecha que se espera contrasta con el incremento de los costes de producción, que vuelve a pesar sobre unos cultivos ancestrales que acusan sobremanera la falta de relevo generacional

Las importantes pendientes del campo axárquico convierten en trabajo heroico el desarrollo de esta vendimia tradicional. / La Opinión
La provincia de Málaga se prepara para reactivar una de sus tradiciones agrícolas más arraigadas: la vendimia tradicional. En los escarpados terrenos de la Axarquía y en las lomas situadas en las áreas de interior en la Serranía de Ronda o la comarca antequerana, así como en los Montes de Málaga, los productores ultiman los preparativos para la recogida de la uva. Y las incertidumbres son casi las mismas de hace un año. Incremento de los costes, falta de relevo generacional y escasa rentabilidad pesan incluso con la reducción del estrés hídrico al que estaban sometidas muchas explotaciones durante el periodo comprendido entre 2021 y 2024. Ni siquiera las previsiones del Consejo Regulardor, que apunta a una cosecha de unos 2,6 millones de kilos, terminan de relanzar uno de los sectores que menos atraen a las generaciones más jóvenes.
La campaña de recolección de la uva se inicia en la provincia con una mezcla de cautela y tenacidad, siempre con la esperanza de que las condiciones meteorológicas permitan estabilizar la producción y asegurar la supervivencia de un cultivo histórico. Por cierto, de media, las precipitaciones durante el último año han superado en un 15% la media habitual en muchas de las áreas de producción recogidas por el Consejo Regulador. La vendimia en Málaga es un ejercicio de heroísmo geográfico, como de sobra es conocido, especialmente en comarcas como la Axarquía, donde la viticultura obliga a la recolección manual en pendientes que superan el 60% de inclinación y que requieren la ayuda de mulas para el transporte de las cajas. Pero hay optimismo, entre los productores, porque se prevé una campaña "excelente, después de varios años complicados".
Una singularidad bastante cotizada en mercados internacionales, pero con amenazas
Este carácter artesanal de la uva axárquica, cuyos productos están protegidos por el Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen "Málaga", "Sierras de Málaga" y "Pasas de Málaga", así como por la singularidad derivada de la declaración de las pasas como Sipam, le otorga una importante cotización en los mercados internacionales. Sin embargo, las severas amenazas estructurales y climáticas siguen en pie. También figuran ahí esos precios en origen, por debajo de lo deseable.

Imagen de archivo del proceso de vendimia en la localidad axárquica de Moclinejo. / Daniel Pérez
El propio Consejo Regulador recordaba este mismo viernes que las previsiones que apuntan a 2,6 millones de kilos corresponden a la situación actual de la campaña y que la evolución meteorológica de las próximas semanas será "determinante para confirmar las expectativas iniciales". El prudente optimismo actual parte de la combinación de "unas precipitaciones bien distribuidas, un excelente estado sanitario del viñedo y una evolución favorable de la maduración", que permite prever una de las mejores campañas de los últimos años tanto por calidad como por recuperación del volumen de producción.
Para entender el contexto de las previsiones actuales, resulta imprescindible echar la vista atrás. El balance del año pasado dejó un sabor profundamente amargo entre los productores de la provincia. La vendimia se saldó con cifras sensiblemente inferiores a la media histórica del territorio, condicionada de forma directa por un invierno y una primavera climáticamente anómalos. La combinación de una persistente sequía y la posterior irrupción del hongo mildiu causó estragos en los viñedos, llegando a provocar pérdidas de hasta el 80% de la producción en zonas de Manilva y la Axarquía occidental.
Las ayudas públicas como principal flotador para un sector cada vez más amenazado
Al final de la campaña, la recogida provincial apenas rozó los dos millones de kilos de uva, consolidando un descenso del 30% respecto al año previo. A la merma en los kilos recolectados se sumó un factor financiero asfixiante, pues la campaña arrancó con unos precios en origen extremadamente bajos. Aquella falta de rentabilidad inicial llevó a varios alcaldes y colectivos de la comarca más oriental a solicitar ayudas institucionales de urgencia, ante el temor de un abandono masivo de un cultivo que, como defienden todos estos agentes públicos o privados, "frena la erosión y vertebra la economía de los pueblos del interior".

Histórica estampa con una familia trabajando las pasas de Málaga en su explotación agrícola. / Guillermo Jiménez Smerdou
De cara a la nueva campaña de recogida, las estimaciones iniciales se mueven en ese terreno de moderada satisfacción, sobre todo poque la incidencia del mildiu ha sido prácticamente inexistente en toda la provincia. Las lluvias registradas de forma puntual a lo largo de la primavera dieron un respiro térmico al viñedo, favoreciendo una buena floración y un desarrollo vegetativo óptimo de variedades autóctonas como la Moscatel de Alejandría y la Pedro Ximénez.
Pendientes de las olas de calor extremo cada vez más frecuentes en suelo malagueño
Gracias a este alivio hídrico, la calidad sanitaria de la uva en el campo se califica en estos momentos de "excelente", libre de las plagas fúngicas generalizadas que destrozaron la cosecha anterior. No obstante, el volumen final de la cosecha sigue pendiente de un hilo y dependerá por completo del comportamiento de las temperaturas en las próximas semanas. De hecho, tras uno de los dos meses de junio más cálidos de toda la serie histórica, la vid ha sufrido "cierto estrés hídrico" y ligeramente se ha condicionado "el engorde de la baya en algunas zonas". Pero estos factores no han comprometido, por el momento, ni la sanidad ni la calidad del fruto, a juicio de los técnicos consultados.
Los productores vigilan con preocupación la proliferación de olas de calor extremo y la presencia del viento de terral, factores que aceleran la maduración de la uva de forma drástica y provocan la pasificación prematura del fruto en la planta, mermando el peso y el jugo disponible para la prensa. Si el termómetro da una tregua y las noches se mantienen frescas, el sector confía en recuperar parte del terreno perdido y aproximarse a una producción más equilibrada, como destacan los expertos de COAG y de UPA consultados en los últimos días.
Por cierto, en cuanto al ritmo de recolección, las temperaturas y precipitaciones de estos últimos meses han propiciado el adelanto del inicio de la vendimia en aproximadamente una semana. Así, los vendimiadores han comenzado sus labores de forma muy puntual en las zonas más tempranas: Axarquía (24 de julio) y la zona Norte (27 de julio). Y se irán generalizando los trabajos al resto de la provincia, entre estas últimas horas del mes de julio y la primera quincena de agosto.
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