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Quejas vecinales

Urbanismo de Málaga paraliza y sanciona una obra que ha dejado al descubierto los cimientos de un edificio en la Carretera de Cádiz: "Queremos que dejen de excavar porque tenemos miedo"

Los residentes denuncian que una obra inicialmente anunciada para introducir materiales se ha convertido en una excavación que expone elementos estructurales, aumentando su temor por la estabilidad del edificio

La apertura del edificio con la maquinaria dentro

La apertura del edificio con la maquinaria dentro / La Opinión

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Adrián Torres Postigo

Adrián Torres Postigo

Málaga

Hace más de tres meses que los vecinos de un bloque del distrito de Carretera de Cádiz dejaron de dormir tranquilos. Lo que comenzó como unas obras en el sótano de edificio que, según les aseguraron, servirían únicamente para introducir materiales, acabó convirtiéndose, denuncian, en una excavación que empieza a afectar a los cimientos y ha sido paralizada por el Ayuntamiento de Málaga.

Origen de las obras

El origen de las obras comenzaron en mayo. Según relatan los vecinos, se les comunicó que era necesario abrir un hueco en el edificio para "introducir materiales" por esa zona y que, una vez finalizados los trabajos, se cerraría y todo volvería a quedar como antes.

Sin embargo, sostienen que el alcance de la actuación ha sido muy superior al que les explicaron inicialmente. "El agujero se ha convertido en una zanja por la que entran excavadoras al sótano. Es tan grande que ya se ven las zapatas del edificio", asegura Emilia Arroyo Barros, vecina y propietaria de una de las viviendas.

El derrumbe de un edificio el pasado 14 de julio en Benetússer (Valencia) ha incrementado aún más la preocupación entre los residentes. Los vecinos aseguran que la aparición de elementos estructurales al descubierto hizo saltar las alarmas y motivó a los servicios de emergencia, así como la posterior intervención de la Gerencia Municipal de Urbanismo.

Intervención de Bomberos y Policía Local

Hasta el inmueble se han despefectivos de los Bomberos y la Policía Local para inspeccionar la excavación, según relatan los vecinos. Ambos servicios les recomendaron trasladar los hechos a la Gerencia Municipal de Urbanismo para que realizara una valoración técnica de la actuación y de su posible incidencia sobre la estructura del edificio.

Días después, un inspector de Urbanismo visitó el inmueble y ordenó la paralización de las obras, una medida que, aseguran, continúa vigente. Sin embargo, lamentan que desde entonces no han recibido ninguna notificación sobre el estado del expediente ni información acerca de las actuaciones previstas.

Los residentes explican que, desde la paralización, agentes de la Policía Local han acudido en numerosas ocasiones para comprobar que no se reanudan los trabajos. Añaden que los propios policías les indicaron que, si detectan cualquier movimiento o la reanudación de la actividad en la excavación, avisen de inmediato a la Policía Local, una recomendación que, lejos de tranquilizarlos, ha incrementado su inquietud.

Imagen de la obra

La apertura de la zanja por donde entra la maquinaria / La Opinión

La intervención del Ayuntamiento de Málaga

El Ayuntamiento de Málaga confirmó a este periódico que la obra permanece paralizada por orden de la Gerencia Municipal de Urbanismo y que se ha iniciado un expediente de infracción, al considerar que la intervención se ejecutó sin la preceptiva licencia. Además, fuentes municipales señalaron que los técnicos que han inspecionado el edificio en dos ocasiones concluyen: "no existe inseguridad en la estructura del edificio".

El suelo arenoso

No obstante, la inquietud de los vecinos se ve acrecentada por los antecedentes geotécnicos de la zona. El edificio, de tres plantas y con 10 viviendas por cada una de ellas, se encuentra muy próximo al litoral malagueño, donde el terreno es de naturaleza arenosa.

Los residentes explican a este periódico que durante la construcción de los edificios colindantes, hace unos quince años, se produjeron movimientos del terreno que obligaron a instalar grandes estructuras metálicas de contención para garantizar su estabilidad. Aseguran que, tras la excavación, esos elementos también han quedado al descubierto, lo que ha incrementado aún más su preocupación.

Las dudas sobre la autorización de las obras

Los vecinos aseguran que durante semanas creyeron que el documento facilitado por el promotor correspondía a la licencia de las obras. Sin embargo, tras revisar la documentación con detenimiento, sostienen que se trata de una comunicación de trabajos y no de una licencia urbanística. Esto fue confirmado por Urbanismo, que le ha abierto expediente sancionador por hacer obras sin licencia.

Según explica Emilia Arroyo, el escrito al que tuvieron acceso hace referencia a trabajos de pintura y remodelación, pero, según su interpretación, no menciona la apertura de un hueco en el edificio ni la ejecución de una excavación de las dimensiones que finalmente se ha llevado a cabo. "Nosotros nos habíamos tragado que el papel que nos dieron era la licencia. Luego vimos que no era una licencia, sino una comunicación de trabajo", afirma la vecina.

Placa metálica introducida hace 15 años a plena vista

Placa metálica introducida hace 15 años a plena vista / La Opinión

"Lo único que queremos es dormir con tranquilidad"

La principal reclamación de los vecinos no pasa por paralizar indefinidamente las obras, sino por conocer si el edificio reúne las condiciones de seguridad necesarias para seguir habitando en él. "Lo único que queremos saber es si podemos dormir con tranquilidad. Es lo único que pedimos", resume Emilia Arroyo.

"Nadie nos dice nada de nuestras casas ni de nuestras vidas. Lo único que queremos es saber qué está pasando"

Los residentes lamentan que, pese a la paralización de la excavación por parte de Urbanismo, continúan sin recibir explicaciones sobre el estado del inmueble o sobre los pasos que seguirá la Administración. "Nadie nos dice nada de nuestras casas ni de nuestras vidas. Lo único que queremos es saber qué está pasando", afirma la vecina.

Insisten, además, en que su objetivo no es impedir que se lleven a cabo actuaciones legales en el edificio, sino garantizar que cualquier intervención se realice con todas las garantías técnicas y de seguridad. "No queremos que nos arreglen nada; lo que queremos es que dejen de excavar porque tenemos miedo", sostiene Emilia.

Entre las peticiones de la comunidad figura la elaboración de un informe técnico independiente que despeje cualquier duda sobre la estabilidad del inmueble y determine si la excavación ha afectado a su estructura. "Necesito un estudio técnico independiente que me diga que esto no ha afectado a las zapatas ni a los elementos de contención que ahora están a la vista".

Una versión que cambia con el tiempo

Los vecinos aseguran que las explicaciones sobre el objetivo de las obras han ido cambiando con el paso de las semanas. Según relatan, inicialmente se les informó de que únicamente se abriría un hueco para introducir materiales en el sótano. Sin embargo, cuando comprobaron que la excavación era mucho mayor de los previstos, volvieron a preguntar por la finalidad de los trabajos.

Imágenes de la obra

Imágenes de la obra / La Opinión

"Primero nos dijeron que iban a hacer trasteros y, cuando les dijimos que no estábamos de acuerdo, nos hablaron de unas oficinas", explica Emilia. La vecina añade que, entre los residentes, también han circulado otras versiones sobre el posible destino del espacio excavado, aunque reconoce que ninguna ha podido ser confirmada. "Nos llegó un chivatazo que era para un alquiler vacacional, que por eso estaban excavando porque la altura no daba el mínimo. Nos han llegado tantas cosas de naturaleza incierta porque nadie sabe nada", afirma.

Emilia sostiene, además, que durante las conversaciones con los responsables de la obra trataron de tranquilizar a la comunidad ofreciéndoles a realizar algunas mejoras en el edificio. "Nos querían callar diciendo: 'No os preocupéis que os vamos a arreglar no sé qué'. Pero nosotros no queremos que nos arreglen nada", asegura.

Un problema que afecta a la salud de los vecinos

La situación ha acabado teniendo un fuerte impacto en la vida cotidiana de algunos residentes, que aseguran que vivir con un estado permanente de ansiedad desde que comenzaron las obras. En el caso de Emilia Arroyo Barros, la preocupación se ha trasladado incluso al ámbito familiar. "¿Cómo puedo dormir tranquila con un bebé? Es imposible", afirma.

Imágenes de la obra

Imágenes de la obra / La Opinión

La vecina asegura que el estrés acumulado le ha pasado factura y sostiene que ha necesitado asistencia médica en varias ocasiones. "He estado varias veces en el hospital y tengo informes médicos por trastornos del sueño", relata. Añade que el malestar se ha extendido entre otros propietarios, que mantienen un contacto constante para alertarse de cualquier novedad relacionada con el edificio.

La incertidumbre también ha obligado a algunos vecinos a modificar sus rutinas diarias. Emilia Arroyo explica que en su caso ha preparado una maleta con la documentación más importante y que la familia se organiza para no dejar la vivienda desatendida. "He tenido que hacer una maleta. No puedo dejar la casa sola y tenemos que turnarnos", asegura.

La comunidad insiste en que su preocupación va más allá de un caso individual. En el edificio residen decenas de familias, muchas de ellas con menores, personas mayores o mascotas, una circunstancia que, a su juicio, hace aún más urgente obtener una respuesta por parte de las administraciones. "Aquí viven unas treinta familias, casi un centenar de personas. Les ruego que, por favor, nos hagan caso", reclama la vecina.

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