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Sanidad

Qué hacer ante un golpe de calor: un médico de Málaga explica cuáles son los síntomas y cómo actuar

El internista del Hospital de Antequera, Justo Sánchez Gil, advierte de que se trata de una emergencia médica que puede poner en riesgo la vida si no se actúa con rapidez

El golpe de calor es una enfermedad multisistémica que afecta a varios órganos y puede ser mortal

El golpe de calor es una enfermedad multisistémica que afecta a varios órganos y puede ser mortal / Álex Zea

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Arancha Tejero

Arancha Tejero

Málaga

Un golpe de calor no es simplemente encontrarse cansado, mareado o débil después de pasar varias horas expuesto a temperaturas elevadas. Se trata de una emergencia médica que puede poner en riesgo la vida si no se reconoce y se trata rápidamente.

Así lo advierte Justo Sánchez Gil, médico internista del Hospital de Antequera y vocal por Málaga de la Sociedad Andaluza de Medicina Interna (SADEMI), que insiste en que no deben subestimarse las consecuencias que las altas temperaturas pueden tener para la salud.

“Es una enfermedad multisistémica, que afecta a varios órganos y que tiene una mortalidad alta”, explica el especialista. Los dos principales signos que deben hacer saltar las alarmas son una temperatura corporal que suele superar los 40 grados y una alteración del sistema nervioso central, que puede manifestarse mediante la disminución del nivel de conciencia, convulsiones o coma.

Del agotamiento al golpe de calor: cuándo el calor se convierte en una emergencia

El especialista recuerda que el golpe de calor representa el extremo más grave dentro de las enfermedades relacionadas con el calor. Antes de llegar a esta situación pueden aparecer otros cuadros, como el edema por calor, los calambres, el síncope o el agotamiento por calor.

Sánchez diferencia además entre dos tipos principales. Por un lado, está el golpe de calor clásico, que afecta principalmente a personas mayores y a pacientes con enfermedades crónicas. “Tiene una mortalidad de hasta el 80%, es decir, ocho de cada diez pueden morirse si no se atiende con celeridad”, subraya.

Por otro lado, se encuentra el golpe de calor por esfuerzo, que afecta habitualmente a atletas y personas jóvenes y está relacionado con una producción elevada de calor durante una actividad física intensa. En este caso, la mortalidad podría llegar a un 33% de los pacientes. El internista subraya que ninguno de los dos debe subestimarse y recuerda que cada verano se registran fallecimientos relacionados con las altas temperaturas.

¿Cuáles son los síntomas de un golpe de calor?

Entre los principales síntomas se encuentran la fatiga, debilidad, dolor de cabeza y náuseas. Sin embargo, hay dos señales especialmente importantes cuando se sospecha un golpe de calor: una temperatura corporal superior a 40 grados y una alteración del estado de conciencia.

Ola de calor en Málaga

Ola de calor en Málaga / Álex Zea

“Si uno tiene un incremento de temperatura, una cifra por encima de 40, y una disminución del nivel de conciencia, es muy probable que estemos ante un golpe de calor”, afirma Sánchez.

El especialista avisa de que algunos de estos síntomas pueden confundirse con los de otras patologías o incluso con los efectos de determinados medicamentos. Sin embargo, insiste en que, si una persona vulnerable se encuentra en un ambiente de altas temperaturas, presenta más de 40 grados y está inconsciente, el golpe de calor debe estar siempre entre las primeras posibilidades que se deben considerar.

¿Cómo actuar ante un golpe de calor?

Ante la sospecha de un golpe de calor, hay que llamar inmediatamente al 112. “Esto es una emergencia y hay que llamar a una ambulancia o acudir a Urgencias”, remarca Sánchez.

Mientras llega la ayuda sanitaria, se debe trasladar a la persona a un lugar fresco, retirar el exceso de ropa y comenzar a reducir su temperatura corporal mediante medidas físicas de enfriamiento, como aplicar paños fríos o utilizar agua fría. “Lo primero es intentar bajar la temperatura. Un enfriamiento rápido es lo más importante”, subraya.

El médico también advierte de que no deben utilizarse medicamentos como el paracetamol para intentar tratar el golpe de calor, ya que no son eficaces y pueden agravar complicaciones asociadas, como la coagulopatía o el daño hepático.

Mayores y enfermos crónicos, los más vulnerables

Los principales grupos de riesgo con los que hay que tener más precaución durante las olas de calor o episodios de altas temperaturas, destaca, son las personas mayores de 65 años y con enfermedades crónicas.

Sin embargo, la vulnerabilidad no depende únicamente de la edad o de las enfermedades previas. El especialista también resalta la importancia de los factores sociales: vivir solo, no disponer de una red de apoyo o carecer de un entorno suficientemente fresco puede aumentar el riesgo durante los episodios de altas temperaturas.

Por ello, Sánchez considera importante identificar a las personas vulnerables antes de que lleguen los episodios de calor, informar tanto a los pacientes como a sus cuidadores sobre los factores de riesgo y las señales de alarma, así como revisar los tratamientos que pueden aumentar el riesgo de deshidratación o dificultar la adaptación del organismo a las altas temperaturas.

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